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INCERTIDUMBRE

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Este es el texto que preparé para presentar el libro de Paco Inclán. Si quieren conocer, aproximadamente, sus respuestas a mis preguntas, lean el libro. Me agradecerán la recomendación.

 

En aquellos tiempos, en los que yo trabajaba como diseñador e ilustrador y existía Sansueña, Industrias Gráficas, sus propietarios, Paco y Stella, me decían:

–Eres una de las personas a la que más cosas le pasan.

–Es que las cuento– me disculpaba yo.

Bien: Pues a todo hay quién gana.

Permítanme que les cuente una cosa que me pasó hace año y medio, más o menos. Viajaba con Emilia a Madrid, para ver al Ballet Nacional de España, y en el tren nos encontramos con Víctor y Jessica, los editores de Jekyll & Jill, que también iban a Madrid para presentar el último libro que habían editado: Tantas mentiras.

–Está muy bien. Si podéis venir…

–¿A qué hora es?

–A las siete.

–¿Dónde?

–En La Buena Vida. Está al lado del Teatro Real.

–Vale.

Por la tarde, llegamos a La Buena Vida antes de tiempo.

–Por favor, ¿la presentación de Tantas mentiras?

–¿Cómo?

Tantas mentiras, es el título de un libro editado por Jeckyll & Jill

Aún no sabía el nombre del autor. Tras varias consultas entre los encargados, recibimos la información:

–Ah, sí, arriba.

Subimos y como en aquel momento empezaban a colocar las sillas, volvimos abajo y hojeamos libros durante un buen rato.

–Ya pueden subir.

–Muchas gracias.

Éramos los primeros. La cosa se retrasaba y decidimos sentarnos en la última fila, por si teníamos que salir antes de que terminara el acto para llegar a tiempo al Teatro de la Zarzuela. Estábamos solos. Le comenté a Emilia que me sentía como Buster Keaton en Las siete ocasiones, cuando va a la iglesia a esperar que alguna novia acuda respondiendo al anuncio que ha puesto en el periódico: “Joven millonario necesita esposa para casarse esta tarde”. Sólo que él se sentaba en la primera fila y nosotros en la última.

De pronto, descubrimos que no estábamos tan solos. En el otro extremo de la sala había un señor, grande, barbudo y melenudo, que deambulaba parsimoniosamente entre la mesa y el balcón. En la mesa ordenaba papeles, en el balcón miraba el sol de la tarde y juraría que de vez en cuando nos miraba a nosotros de soslayo. No me atrevo a afirmarlo porque no sé muy bien el significado de “soslayo”. Su aspecto no era nada tranquilizador. Pasé de estar en la película de Keaton al cuento de Cortázar en el que el único pasajero de un autobús ve como el conductor, en cada semáforo rojo, intenta llegar hasta su asiento con intenciones asesinas. Es lo que tiene entrar en las librerías, que es contagioso. Es lo que tiene intentar plagiar a Paco Inclán, que es imposible.

Empezó a subir gente, se llenó la sala y comenzó el acto. El señor barbudo y melenudo era el presentador, Nacho Fernández, de Literaturas.com, y se dedicó a hacer preguntas al autor, Paco Inclán. Ahí, en sus respuestas, descubrí, disculpen mis pretensiones, que éramos barbas gemelas.

Puedo demostrarlo: Este libro, por ejemplo, se titula Incertidumbre; el título de mi blog es, desde hace ocho años, de profesión incierta, fórmula que ya utilicé para firmar un librito en 2005, que había perpetrado mucho antes.

Yo soy escueto de nacimiento. Paco Inclán, también. De hecho, esta es la dedicatoria que me dedicó en Tantas mentiras: “Para, cano”.

A lo largo de sus textos, repite insistente que se siente un INTRUSO. Lo mío fue nacer y sentirme fuera de lugar. Ahora mismo, por ejemplo. ¿Qué hago yo aquí presentando este libro? ¡Anda que no hay escritores o catedráticos en esta ciudad que podían haberlo hecho mejor que yo! Imagínense que presentación haría un catedrático de filología hispánica diferenciando la incertidumbre como sustantivo y lo incierto como adjetivo. O rastreando sistemáticamente las complejas relaciones entre el arte y la vida en el anecdotario de Paco Inclán.

En cambio, yo sólo puedo ahondar en las incertidumbres hasta volverles locos. Perdonen las molestias.

¿El intruso nace o se hace? Nace, ya lo he dicho. Es curioso, naces intruso y lo siguiente es hacerte periodista, artista o lo que demonios seamos nosotros. Imagínense como se siente uno en la mayoría de situaciones. Sólo con que un funcionario te pregunte: “¿Profesión?”, ya estás perdido.

 

Luego (sigo hablando de barbas gemelas) están las lecturas coincidentes. Paco, en Incertidumbres, cita el Viaje sentimental de Laurence Sterne. En mi último libro, Breve antología universal del humor aragonés, yo también lo cito. Paco cita El antropólogo inocente y yo no lo cito porque perdí mi biblioteca en un divorcio y mis recuerdos del libro se confunden con las historias que me contaba Roberto Miranda de sus tiempos como misionero en Burundi.

En fin, La sociedad del espectáculo, por supuesto, otra lectura fundamental.

Paco Inclán no cita a Buster Keaton, mi santo patrón, pero su espíritu sobrevuela estas páginas. La misma habilidad para meterse en líos y la misma constancia y perseverancia para salir airoso de ellos.

 

Que conste que he dicho lo de las barbas gemelas desde el respeto y la admiración más profunda.

En primer lugar, desde la admiración al escritor. Leyendo a Paco Inclán, siempre tengo la sensación de que utiliza el tono justo, el que mejor se corresponde con lo que está contando, un tono que va directo al grano, lo que no está reñido, más bien al contrario, con una inteligente ironía y una lengua sin pelos.

Lo digo, también, lo de las barbas gemelas, desde le respeto y la admiración que, como simple turista, he profesado siempre al auténtico viajero. En este caso, más que admiración puede ser envidia cochina.

Y lo digo también, desde el respeto y la admiración que tengo hacia los que han leído a Guy Debord y lo entendieron mejor que yo.

 

Podría seguir pero no quiero aburrirles a ustedes, que les conozco como público aragonés, poco proclive a soportar todo lo que suene halagador y laudatorio. Está en nuestra naturaleza.

 

Creo que es mejor que pasemos ya a las preguntas que tengo preparadas para Paco: Todo lo que usted quería saber sobre la Incertidumbre y nunca se atreverá a preguntar.

¿Por qué he decidido este formato de preguntas y respuestas en esta presentación? Pues, porque he asistido a muchas cenas y comidas con autores tan importantes o más que don Paco, en las que me he quedado con las ganas de escuchar lo que podían decir, porque la conversación ha derivado inevitablemente hacia los problemas del claustro de profesores que les invitaba.

También, porque el libro de Paco Inclán es una maquinica de suscitar preguntas. Ya lo verán cuando lo lean, si es que aún no lo han hecho. Siempre sabe a poco y te quedas con las ganas de saber algo más. Lo que es verdad y lo que se inventa, por ejemplo, aunque él presume de que todo lo que cuenta es verdad. Gracias a los editores, que me invitaron a presentarlo, ahora tengo la oportunidad de saber algo de ese algo más.

Con este formato de preguntas, de todas formas, corro un grave peligro. En la página 180, Paco cita a Peter Handke:

“Cada vez que en mi vida he comenzado a hacer preguntas a alguien he perdido mi sustancia o toda la sustancia a secas”.

Así que las primeras preguntas, para saber qué es exactamente lo que me estoy jugando, son:

–¿Qué quiere decir Peter Handke? ¿Qué sustancia? ¿Puede perder la sustancia un sinsustancia como yo?

 

Segunda pregunta. La que todo el mundo se está haciendo desde que hemos empezado: ¿Es usted familia de Valle?

 

Tercera pregunta. Volvamos al libro. El contenido de este libro es continuación del anterior, Tantas mentiras. ¿Por qué en su aspecto físico son tan diferentes? No sé si es una pregunta para el autor o para el editor. ¿Es que es más barata la tapa dura que una ilustración de Víctor Coyote?

 

Las siguientes preguntas se corresponden con los sucesivos capítulos o relatos. El primero se desarrolla en Armagh, capital del condado de Armagh, en Irlanda y trata de fútbol. Gaélico, para más señas. A mí no me interesa nada el fútbol, pero eso no tiene ninguna importancia porque la historia no va de fútbol gaélico, si no de amores imposibles y de odios posibles y enconados. De todas formas, mi pregunta, por pura curiosidad, es, ¿qué diferencia hay entre el fútbol español y el gaélico?

 

Tengo que decir que en este primer relato, ya aparece la palabra “infltrado”.

Tengo que decir, así mismo, que el autor propone, para escribir quizás algún día, un “catálogo de besos que nunca daremos” que suena muy prometedor. ¿Sigue viva la idea?

 

El segundo relato transcurre en Formentera, donde Paco pasa unos días huyendo de las Fallas. Con tanto viaje, ¿está usted huyendo de Valencia en general?

 

Con estas preguntas, intento no destripar ninguno de los relatos que componen el libro pero, en éste precisamente, en la segunda página, el autor ya nos explica de qué va: de una reunión de homosexuales en Formentera para estudiar la figura de Julio Verne.

Le haré algunas preguntas muy indirectas y el que quiera saber más, que se compre el libro. Después de su experiencia en Formentera, ¿ha cumplido su viejo proyecto de visitar los aparcamientos de la playa del Pinedo o ya tuvo usted bastante?

¿Debemos entender que la relación entre Phileas Fogg y Passepartout, en La vuelta al mundo en ochenta días, es la misma que la que mantienen Batman y Robin?

¿Ha sabido algo de Isaac?

 

En el siguiente relato, Paco se llega hasta Alcobendas para entrevistar al ganador del concurso para poner letra al himno de España, siete u ocho años después de que todo quedara en agua de borrajas.

Paulino Cubero escribió:

“¡Viva España!

Cantemos todos juntos

Con distinta voz

Y un solo corazón”.

A propósito de cómo acabó la cosa, Paco cita a José Hierro:

“Después de todo, todo ha sido nada”.

Al final de la entrevista, Paulino Cubero dice:

“Solo la nada nos sobrevivirá”.

Parece como si Paulino Cubero fuera más poeta hablando que escribiendo.

¿Nos puede decir algo al respecto?

 

Paulino Cubero pasa de todo lo que le pueda contar su entrevistador. No es el único en el libro que va a lo suyo. Son varios los que hablan sin hacer ningún caso de las réplicas de sus interlocutores. En otros episodios, el autor también pasa de lo que le puedan contar los entrevistados a los que, en muchos casos, considera unos auténticos pelmazos. Temo que don Paco pase también de lo que pueda decir yo. A este respecto, no hay más preguntas. Sigamos.

 

El siguiente episodio se desarrolla en el Sáhara. Si me permiten, me callo lo que pasa allí y les hablo de mi tío Joaquín.

Mi tío Joaquín vivía en Melilla, era caballero mutilado, (una bomba le arrancó un brazo durante la guerra) y venía a Zaragoza para las Fiestas del Pilar. Después de comer, eructaba con gran regocijo de sus sobrinos (mis hermanos y yo) y decía: Ahamdulillah.

Don Paco, ¿qué puedo pensar, después de leer su libro, de mi tío Joaquín? ¿Lo hacía sólo por fastidiar a mi madre?

 

En el siguiente episodio, pasamos del calor del Sáhara a los fríos de Islandia. El autor atraviesa una ventisca de nieve para entrevistar a un escritor islandés y casi muere en el intento. Lo que descubre al llegar a su destino, le hace sentirse tan ridículo como para decir:

–No sé si algún día le contaré a alguien esto.

A continuación, no solo lo cuenta sino que lo escribe y lo publica en un libro de tanto éxito y con tanta difusión como éste.

Es un episodio con el que me he sentido plenamente identificado y si me preguntan en el turno de preguntas, les contaré por qué.

Ahora bien, y esta es la pregunta, ¿por qué acabamos contando cosas que en un principio nos avergüenza que se sepan?

 

De Islandia volvemos a África, a Guinea concretamente, para conocer a un albañil valenciano, José Ángel, un figura que, como Paulino Cubero, pasa olímpicamente de lo que digan los demás, incluído don Paco. José Ángel está tan integrado en su nuevo país, que hasta se identifica con el sentido del humor guineano, al parecer, muy diferente al de don Paco.

¿Por qué cree usted que hay tantas diferencias entre el sentido del humor de unos países y otros? ¿O entre unas comunidades autónomas y otras? Los aragoneses, por ejemplo, siempre pensamos que los catalanes no entienden nuestro sentido del humor. ¿Por qué? ¿Cómo puede haber un somarda como usted en Valencia? Si tiene alguna dificultad para responderme, puede usted consultar mi libro.

 

Sin embargo, en otras cosas no somos tan distintos. El propio José Ángel explica que los guineanos no son tan diferentes de los valencianos:

–Si no, pregúntales a estos si prefieren contar cuentos tradicionales o follar como cerdos.

Por cierto, esta aseveración, ¿es extrapolable a los intrusos y los catedráticos?

 

Una pregunta: ¿Ha viajado usted a Vannes, en la Bretaña francesa?

Le pregunto porque me extrañó que viajara usted a Braga, en busca del brazo derecho de san Vicente mártir, cuando en Vannes se conservan dos huesos de san Vicente Ferrer, tan santo como san Vicente mártir y tan valenciano como usted. ¿Qué tiene san Vicente mártir que no tenga san Vicente Ferrer?

 

En cuanto al empacho que le causó la munificencia de los habitantes de Ancud, en el archipiélago de Chiloé, y como miembro que soy de una peña gastronómica, en la que también me siento un intruso, me gustaría que me explicara las recetas de la paila, los chapaleles y el milcao.

 

Hasta aquí las incertidumbres. Pero el libro de Paco Inclán contiene también una reedición de Hacia una psicogeografía de lo rural, en la que el autor narra sus experiencias como artista conceptual y situacionista en Valladares, un barrio rural de Vigo.

Marcel Duchamp dijo: “El happenning ha introducido una nueva categoría en el arte: el aburrimiento”.

Desde entonces, no había leído ningún texto sobre arte contemporáneo en el que se hablara del tema con tanto conocimiento como desparpajo.

Bueno, creo que es el momento de recordar que Paco Inclán es editor de una revista de arte y pensamiento titulada Bostezo.

Vayamos por partes con lo de Valladares. Paco Inclán realizó su trabajo invitado por Alg-a Lab.

¿Qué es Alg-a Lab?

 

Hace más de cuarenta años, llevamos una serie de exposiciones de artistas jóvenes a los barrios rurales de Zaragoza. Yo acompañaba al camión de las brigadas municipales que llevaba las obras, para montar las exposiciones con cierto criterio, y el primer día, al descargar uno de los brigadistas un cuadro que, naturalmente, iba sin embalar (eran otros tiempos), me preguntó:

–¿Esto qué requiere?

Desde entonces, la pregunta me ha perseguido obsesivamente. Quizás don Paco Inclán nos pueda decir algo respecto a cómo explicar el arte contemporáneo al común de los mortales, tras su experiencia en Valladares porque, al parecer, lo de Valladares si es extrapolable. Por lo menos, eso parece indicar esta conversación que mantiene el autor con un vecino:

–¿Cómo es la vida en Valladares?

–Como en todas partes.

 

Hasta aquí, mis preguntas. Ahora, las suyas.

01/12/2016 17:16 José Luis Cano #. artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

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01/12/2016 18:05 José Luis Cano #. cagón de sastre No hay comentarios. Comentar.

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Más información en:

http://quienmandaenzaragoza.tumblr.com/

 

 

 

02/12/2016 14:14 José Luis Cano #. noticias No hay comentarios. Comentar.

Una niña

Una niña de cuatro o cinco años se sube a un pilón del Puente de Piedra con un album ilustrado, se lo coloca abierto detrás de la cabeza, agitándolo con las dos manos a la vez y grita: ¡¡¡Soy Maléfica!!

 

 

02/12/2016 15:25 José Luis Cano #. Oído en el bus No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 14:19 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 14:20 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 14:21 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 14:22 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 14:23 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:03 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:04 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:05 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:06 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:08 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 13:42 José Luis Cano #. cagón de sastre No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:09 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:10 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:11 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:12 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:14 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:15 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:16 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:17 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:18 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:19 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 13:43 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:20 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:21 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:21 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 15:22 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

Eclesiastés

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A continuación, mi versión ilustrada del Eclesiastés. Pueden conseguirla impresa en el Quiosco de la Plaza san Felipe, junto con muchos otros muchos documentos de todo tipo, dentro de la movida Quién manda en Zaragoza.

 

 


05/12/2016 15:29 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 13:47 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 13:49 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 13:51 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 13:52 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 13:54 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 13:55 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

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05/12/2016 13:58 José Luis Cano #. Eclesiastés No hay comentarios. Comentar.

El muso

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Estoy escribiendo un espectáculo sobre el arte del siglo XX y, en alguna de las versiones que llevo entre manos, aparecía el siguiente texto con el siguiente título: El muso. Mi intención era ironizar sobre la reacción del machismo ante el arte feminista, pero le pasé el texto a una amiga feminista y me dijo que le parecía bastante machista.

Dudo más de mi talento como escritor que del sentido del humor de mi amiga, pero no acabé de entender su reacción y lo cierto es que, varios meses después, sigo perplejo. Si alguno o alguna de mis improbables lectores o lectoras quiere dejar algún comentario o comentaria (y esto sólo es una ironía sobre las nuevas modas en el uso de los géneros), se lo agradeceré de todo corazón.

EL MUSO

Suena, a todo volumen, la coda del paso a dos del ballet Cascanueces. El maestro de ceremonias vuelve a presentar:

MAESTRO DE CEREMONIAS. –Queridos niños, queridas niñas: ¡¡Lo nunca visto!! ¡¡¡El muso!!!

Aparece un guaperas cachas, moderno y desustanciado:

MUSO. –Hola, soy un muso. Mosso, no: Muso. De musa: muso. Las musas, con mayúscula, siguen siendo las mismas nueve señoras de siempre, ya saben:

Intentando recordar.

MUSO. –Eh… Talía… Terpsícore… Eh… Y así sucesivamente. Pero luego están las musas con minúscula, las musicas de cada artista. Yoko Ono, por ejemplo, la musica de John Lennon. La señora Ono, que de artista fluxus pasó a musica y de musica pasó a artista postfluxus. Mucha puerta giratoria que hay por ahí. Otra musa: Gala, la de Dalí. Dalí, que era un moderno y un inútil, se echó a Gala de musa y acabó hecho un clásico y un millonario. Las musas suelen tener mucho talento. En cambio los musos, con que estemos cachas y seamos guapicos de cara… (Indignado) ¡Coño, tía, para eso, búscate un bombero!

Aparece en una esquina una guerrilla girl.

GUERRILLERA. –¿Y de qué te crees que tienes las ideas, guapo?

El muso la ignora.

MUSO. –Es lo que tiene ser muso, que si musa ya es un concepto viejuno y obsoleto, muso ya, ni te cuento. Pero, oye, a cada uno le toca lo que le toca en esta vida. Aunque, mucho cuidado con los musos, que tienen más peligro que un artista conceptual con dinero. Mira el muso de Ana Mendieta. Por ejemplo.

Yo era muso de las Guerrilla Girls. Sí, sí, de todas. ¿Cuántas serían? Oiga, ni idea: como iban de incógnito… Bueno, más que muso era su pito del sereno, con perdón. No me hicieron nunca ni pito caso. Conceptualmente hablando, se entiende. Decía una:

–Tía, a mí me da mucha vergüenza ponerme delante del Moma haciendo el mamarracho.

Y otra:

–Pues nos ponemos caretas y en paz.

Y yo:

–¿Sabéis lo que estaría bien? Unas caretas de Mickey Mouse.

Y ellas, pasando de mí:

–¿Una careta de qué?

Y yo:

–De Mickey Mouse.

Y ellas:

–Calla ahora, por favor, que estamos trabajando.

Y yo:

–¡Pero tías, ¿de qué vais? ¡Que soy vuestro muso!

Y ellas:

–¡Ya lo tengo: de gorila!

Y yo:

–¡Huy, King Kong, qué miedo, qué miedo!

Y ellas:

–¿Puedes dejar de hacer el tontolaba diez minutos?

Y así, durante diez minutos, no: durante diez años.

Que decían:

–Hagamos carteles denunciando la utilización sexista de la mujer en la Historia del Arte.

Y yo:

–Eso, eso, con una foto de Pamela Anderson.

Y las muy bordes:

–Tío, estás salido, de verdad.

Y van y ponen a la Odalisca de Ingres, que se le ve una teta de casualidad.

MUSO. –Hombre, no me jodas… Nada, ellas a lo suyo, pasando de mí como de la mierda. Por lo visto les encantaba hacerme sentir un muso objeto. ¡Qué década más mala! ¡Qué ancho me quedé cuando se separaron!

Pausa.

Ahora no, ahora soy muso de Sophie Calle y esa viene detrás de mí como un corderico. A distancia, eso sí. Me sigue en plan espía. En plan performance, mejor dicho. No es que quiera ligar, ya saben que el arte no tiene que servir para nada práctico, no, no es que quiera ligar ni nada. Pero me sigue. Por desinterés, pero me sigue. Digo: Me voy a Venecia. Y cojo en Lyon el tren de las diez de la noche y la tía detrás.

El día que me vuelva y le dirija la palabra… ¡Buf, habrá que verlo! ¡Ese día habrá que verlo! ¡Igual le da un patatús y todo!

Señala al público con la barbilla:

MUSO. –Mírala. Ahí está. Sin perder detalle. La de la peluca rubia y las gafas de sol. Se cree que así no la reconozco. Mírala, disimulando, como si no hablase de ella. ¡Que te tengo calada, guapica! ¡Anda, sígueme, sígueme, anda!

Saluda y se retira volviéndose varias veces hacia la presunta. Suena, a todo volumen, la coda del paso a dos del ballet Cascanueces.

 

 

 

14/12/2016 11:21 José Luis Cano #. Textos No hay comentarios. Comentar.

El arte de la cita

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Aquí les dejo un texto que escribí hace tiempo y que me sirvió para seguir desarrollando todo un espectáculo sobre el arte del siglo XX que, probablemente, no vean nunca sobre un escenario.

 

El arte de la cita

 

“Soy mimo conceptual contemporáneo… Es lo que hay”. (Tras la primera frase, el payaso mueve la cabeza repetidamente, afirmando. Al decir la última, se encoge de hombros y muestra las palmas de las manos.)

Esto es una cita. No es que haya quedado con ustedes, no. Bueno, sí. Sí pero no. Quiero decir que lo que acabo de decir es una cita… Que estoy citando a otro señor que ha dicho eso, un señor que se llama Alex Navarro. Habría estado bien hacer así con los dedos (signo de comillas), habría sido lo suyo, lo correcto, pero no lo puedo soportar. Es un gesto que me revienta. Hago así con los dedicos (signo de comillas) y poto. (Gestos correspondientes.)

El caso es que Alex Navarro dice: “Soy mimo conceptual contemporáneo… Es lo que hay”. Y yo repito: “Soy mimo conceptual contemporáneo… Es lo que hay”. (Repite los mismos gestos cada vez.)

¿Y por qué?, se preguntarán ustedes. Pues porque soy un mimo conceptual contemporáneo. Si el señor Alex Navarro dijera: “Soy mimo conceptual contemporáneo… Es lo que hay”, y yo no fuera un mimo conceptual contemporáneo, me limitaría a responder: Yo, también. O yo tan mal, eso ya depende de cada uno.

Pero como soy un payaso conceptual, tengo que citar. Es lo que tiene ser payaso conceptual, que tienes que citar… (Gestos como diciendo: es lo que hay.)

Se puede citar de muchas maneras. Se puede citar discretamente: “Soy mimo conceptual contemporáneo… Es lo que hay”. (Girando la cabeza y tapándose la boca con la mano.) Se puede citar ostentosamente: “¡Soy mimo conceptual contemporáneo… Es lo que hay!”. (Gestos grandilocuentes.) Puedo citar sin palabras: (El payaso se señala, coge su nariz, la suelta, esconde las manos detrás de la espalda mientras da vueltas a la cabeza. Mira la hora, la enseña y se vuelve a señalar a sí mismo. Se para, mueve la cabeza afirmando repetidamente y se encoje de hombros enseñando las palmas.)

Se puede citar… ¡¿Deconstruyendo?! ¡¿Quién ha dicho deconstruyendo?! ¡Vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver…! ¡No queramos correr antes de andar! (pasos penosos por el escenario.) ¡Por favor se lo pido!

 

Yo cito de memoria. Lo malo es que no tengo. Me… Memo… Memoria. No tengo. De ahí que sea minimalista. “Conceptual minimalista”. Esto es otra cita. De Alex Navarro… (Gestos como diciendo: es lo que hay.)

En realidad, lo mío, más que citas minimalistas son citas a ciegas. Como no tengo memoria, cito a tontas y a locas y luego pasa lo que pasa… Con las tontas.

Y con las locas, ni te cuento.

¡Y con las citas… Uf!

Las unas con las otras… Se imaginan, ¿no? (Gran gesticulación creando una maraña con las manos.)

Ahora ustedes, al oírme hablar a tontas y a locas, querrán que ponga ejemplos.

(Mira insistentemente al público.) No, si no quieren que ponga ejemplos lo dicen y en paz.

Anda que no son ustedes conceptuales ni nada. ¡¡¡Sin ejemplos, sin ejemplos, hala, todo teoría!!! ¡Qué barbaridad! ¡¡¡Deconstrucción, deconstrucción, venga…!!! (agitando las manos como un energúmeno.) ¿Quieren ejemplos o no? Pues, ¡díganlo, hombre, díganlo!

Ejemplo:

“Puede que los ricos monten en camello, pero no es tan fácil que vean a través del ojo de una aguja”. Cito de memoria, pero ya habrán adivinado a quién. (Mira al público asintiendo con la cabeza) A la señora Gamp, exactamente.

Pero, la señora Gamp, se preguntarán ustedes, ¿era tonta o loca? No se sabe. En realidad, la señora Gamp no existió. La señora Gamp era Dickens. Dickens fue quién escribió: “Puede que los ricos monten a ojo, pero no es tan fácil que encuentren una aguja en un camello”.

¿La señora Gamp era Dickens? También dicen que era cierta enfermera, a la que Dickens oyó decir: “Puede que los camellos enhebren a los ricos, pero no es tan fácil que monten una aguja a ojo”.

El tema de los camellos y las agujas es muy socorrido. Recurrente, que diríamos los “conceptual clowns”. Por eso Dickens citó a la enfermera Gamp. Bueno, no sabemos si la enfermera se llamaba Gamp. Dickens, en cambio, se llamaba Dickens. Seguro.

“Puede que los ricos monten en camello, pero no es tan fácil que vean a través del ojo de una aguja.”. Una cita literal. Y literaria, si a eso vamos.

No como las mías, que son minimalistas. Y de segunda mano, porque cito a Dickens que cita a la enfermera, que vete tú a saber a quién estaría citando…

¿Y si uno es payaso conceptual contemporáneo y no cita? Pues eso se llama apropiacionismo, que es una rama conceptual distinta de la que hemos visto hoy.

 

 

 

 

 

16/12/2016 11:56 José Luis Cano #. Textos Hay 1 comentario.

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30/12/2016 14:55 José Luis Cano #. cagón de sastre No hay comentarios. Comentar.


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