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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2009.

Christoph Martin Wieland

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Lo único que sé de este buen señor es que dijo:

-"¡Qué fácil sería divertir a la gente si ésta fuera divertible!"

 

02/08/2009 12:47 José Luis Cano #. artistas invitados No hay comentarios. Comentar.


Recuerdos

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Este librito siempre estuvo por mi casa. Fue "compuesto según las instrucciones del Episcopado austriaco por Monseñor Guillermo Pichler y acomodado a los países de lengua castellana por el P. Camilo María Abad, de la Compañía de Jesús".

Se publicó en 1935 en el taller de Artes Gráficas de Afrodisio Aguado, en Valladolid. Dieron las autorizaciones precisas para su publicación don Antonio Encinas, S. J.; el dr. Daniel Llorente; Remigius, arzobispo de Valladolid y el dr. Faustinus Herranz.

Al final, en letra muy pequeña, dice: "Todas las láminas son originales de Felipe Schumacher, Munich". 

Teniendo a mi alcance libros como este, no es extraño que desde mi más tierna infancia profesara un desprecio olímpico a las ilustraciones de la Enciclopedia Álvarez.

 

Iconología cristiana y gentílica

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Don Basilio Sebastián Castellanos de Losada publicó en 1850 este "Compendio del Sistema Alegórico y diccionario manual de la Iconología Universal".

Está dedicado al Excelentísimo e Ilustrísimo Señor, don Manuel López Santaella, Presbítero, Caballero Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, Arcediano de Huete; Dignidad de la Santa Iglesia de Cuenca; Presidente del Ilustrísimo Cabildo; Predicador de S. M.; Individuo Nato de la Real Junta de la Inmaculada Concepción y de varias sociedades literarias; Juez Privativo del Nuevo Rezado; Presidente de la Comisión Apostólica del Subsidio del Clero, del Tribunal de la Gracia del Excusado y del de la Colecturía General de Expolios y Vacantes; del Consejo de S. M., Senador del Reino y Comisario General de la Santa Cruzada, y demás Gracias Pontificias en todos los dominios de S. M., etc., etc., etc.

Continuará.

 

La ilustración corresponde al Manual de Religión para niños.

 

04/08/2009 01:01 José Luis Cano #. cagón de sastre No hay comentarios. Comentar.

Iconología cristiana y gentílica

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El autor de este libro "da razón de cuanto puede interesar al literato y al artista para describir, pintar o esculpir las imágenes del culto cristiano y las principales del gentílico; expresar simbólicamente las ideas antiguas y modernas; personificar artísticamente las virtudes, los vicios y las pasiones, designar todo lo perteneciente a la formación de emblemas, divisas, atributos, símbolos y alegorías en general".

Así, por ejemplo, dice que a Santa Marta, hermana de la Magdalena, "se la pintará vestida de galilea con un hisopo en la mano", como era de suponer.

Advierte sobre la conveniencia  de representar martirios de santos que puedan causar escándalo: "¿Cómo pintar sin deshonestidad el sacrificio de San Benjamín, diácono de Persia, a quien dice Teodoreto en el capítulo 23, libro 5º de su historia, que además de empalarle y clavarle veinte cañas en los veinte dedos, le introdujeron una muy aguda por el miembro viril, que le metieron y sacaron muchas veces para causarle acerbos dolores?"

Algunos pintores no leen y perpetran imágenes como esta que encontré en Google.

 

 

04/08/2009 10:19 José Luis Cano #. cagón de sastre No hay comentarios. Comentar.

Clásico y romántico

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Leo a Goethe:

"A lo clásico voy a llamarlo lo sano, y a lo romántico, lo enfermo. Visto así, los Nibelungos son tan clásicos como Homero, pues ambas cosas son sanas y eficaces. La mayor parte de las nuevas creaciones no son románticas por nuevas, sino por débiles y enfermas, mientras que lo antiguo no es clásico por antiguo, sino por fuerte, fresco y sano. Si distinguimos lo clásico de lo romántico basándonos en estas cualidades, pronto habremos aclarado la cuestión".

 

Heráclito y Harry

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Leo a Harry Sonfór:

"Heráclito de Éfeso, también conocido como «El Oscuro de Éfeso» decía En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos. Lo jodido de citar a Heráclito es que luego ya no hay más que decir. El cabronazo lo dice todo en una frase". 

Como no sé cómo dejarle un comentario, desde aquí se lo digo: Tengo un libro con los 126 fragmentos de Heráclito y una recopilación de las interpretaciones que han tenido a través de la historia que llega a las 467 páginas.

 

Invitación

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08/08/2009 12:40 José Luis Cano #. Tiras de Heraldo de Aragón No hay comentarios. Comentar.

Más Heráclito

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Copio aquí una sentencia de Heráclito para ver si Harry o cualquiera de ustedes me la comentan adecuadamente:

"¿Cómo ocultarse de lo que no tiene ocaso?"

 

Jorge Lizalde

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El fotógrafo Jorge Lizalde ha cambiado de dirección: 

www.jorgelizalde.wordpress.com

Está ya en la lista de contactos.

Recomiendo su visita a todos los amantes de la fotografía.

También pueden visitar su web www.jorgelizalde.com

 

08/08/2009 13:24 José Luis Cano #. artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Apóstoles

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Dice Goethe que en todas sus representaciones, los apóstoles se parecen bastante entre ellos porque carecen de personalidad. Así que, acto seguido, decide confeccionar una lista de otros 12 personajes bíblicos que den más juego iconográfico.

Creo que antes podría haber reflexionado en porqué personajes tan relevantes de los orígenes cristianos de nuestra cultura, sufren tales carencias.

 

08/08/2009 17:05 José Luis Cano #. cagón de sastre No hay comentarios. Comentar.

Vaya par

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Dice Goethe:

"Gille es un hombre muy suyo al que no se puede comparar con ningún otro. Fue el único que votó conmigo contra esa bobada de la libertad de prensa."

 

10/08/2009 09:05 José Luis Cano #. artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Manual

"Excítate al dolor y al propósito"

Contra lo que pueda parecer, esta frase, en el Manual de Religión para niños, está dirigida al niño que se va a confesar.

 

10/08/2009 09:09 José Luis Cano #. cagón de sastre No hay comentarios. Comentar.

"Packaging"

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Fotografía de Vicente Almazán.

 

10/08/2009 10:42 José Luis Cano #. artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Oxígeno

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El 24 de febrero de 1823, Rehbein susurró al oído de uno de los presentes, ante un Goethe convaleciente:

"Una mejor respiración también suele conllevar una mejor inspiración".

Goethe le escuchó y confirmó jovialmente sus palabras.

 

125 años más tarde, nací asfixiado.

Sin embargo, leí, no hace muchos años, que en ciertas regiones de África, el niño que nacía asfixiado y sobrevivía, estaba destinado a ser el brujo de la tribu.

 

13/08/2009 10:40 José Luis Cano #. Textos Hay 2 comentarios.

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El 15 de abril de 1823, la condesa Caroline Egloffstein, "observó que habían empezado los novelistas alemanes a malograr el gusto de sus numerosos lectores, y que ahora eran los lectores quienes, a su vez, estaban malogrando a los novelistas, ya que, con tal de encontrar a un editor para sus manuscritos, no tienen más remedio que adaptarse al mal gusto que impera entre el público".

La fotografía parece ser del palacio de la perspicaz condesa.

 

Sé manejarme en las distancias cortas

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Recupero este texto que escribí en 1990 para el libro Pintores en Aragón. El collage es de 1973.

 

 

Eran las dos y cuarto y estaba hambriento. En el buzón había una abultada carta con membrete de la DGA; rasgué el sobre y busqué la firma: ”Hipólito”. Supe que tendría problemas.

Decía más o menos: ”¿A que no me cuenta usted su vida artístico-aragonesa en un par de folios mecanografiados a doble espacio?”. Solté un juramento. Recordé la sentencia de Ronaldo, el franchute: ”El arte deviene “charlatán” cuando deja de ser erótico”. ¿La encuesta como bromuro? La cosa se ponía fea. No entendía nada y tenía que comer.

Para bien o para mal, tengo un perro al que hay que bajar a la calle tres veces al día para que se alivie. Paseándonos, empecé a darle vueltas al asunto. Tenía su lado positivo, era un reto que ponía a prueba mi capacidad de síntesis.

Yo partía de salida con una buena ventaja: soy escueto de nacimiento. No sé si por parte de Aragón o por parte de Pintura, pero lo soy. Es más, nací axfisiado y los años no me han hecho cambiar.

Quizás no fuera suficiente. Temí que me pasara lo que a Jonathan Swift. Al hombre no le gustaba ponerse pesado en las cartas y, habiendo enviado una excesivamente extensa, se disculpó argumentando falta de tiempo. Lo cuenta Italo Calvino en su Seis propuestas para el próximo milenio. Cuenta, también, que Borges, en El jardín de los senderos que se bifurcan, escribe al mismo tiempo “un cuento de espionaje, que incluye un cuento lógico-matemático, que incluye a su vez la descripción de una interminable novela china, todo concentrado en una docena de páginas”. Demasiadas páginas. El mismo Borges recopilaba cuentos breves mucho más breves. Como los del famoso filósofo taoísta Chuang Tzu, a quién Merton consideraba el Groucho Marx de la China milenaria. De ser así, Lao Zi, a quién Cioran considera más difícil de imitar que a Júpiter, sería su hermano Harpo.

Keaton es único.

 

Me estaba perdiendo por los cerros de Úbeda cuando la brevedad en esta tierra es una tradición. “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”, dijo Gracián. Hemos tenido que esperar al siglo XX para que Gila profundizase en el tema: “Lo bu, si bre, dos veces bu”, lo cual tiene más mérito dado que Gila no es aragonés. Sí lo era Juan Pablo Bonet que, mira por dónde, inventó un lenguaje para sordomudos.

Pasaban los días. En mi mesa se apilaban libros, catálogos, folletos, enciclopedias, recortes de prensa, fotografías, carnés, mapas, planos, esquemas, apuntes y borradores. Algo no encajaba en todo esto. A folio por década, me salían cuatro folios.

Salí a dar una vuelta. Subiendo por la calle del Parque, los versos del viejo Kobayashi zumbaron con sarcasmo en mis oídos.

“Caracol...

poco a poco... subiendo al monte Fuji...”

Empecé a ver claras un par de soluciones: el haiku o el aforismo. O algo por el estilo. Seguí a buen paso, con la cabeza en ebullición, realmente excitado. A la altura de Correos me abordó una vieja amiga. Farfullé una excusa y me alejé intentando no perder el hilo.

¡Por fin! Tenía la respuesta. Sabía que nunca llevo un lápiz, pero lo busqué inutilmente en todos los bolsillos. Tendría que confiar en mi deplorable memoria. (Soy demasiado optimista pero los años me ayudan a soportarlo con estoicismo.)

Tuve suerte. Al llegar a casa pude escribirlo de un tirón. Sólo titubeé al distribuir las comas y pasarlo a máquina. Escribo con dos dedos.

A la mañana siguiente bajé a entregarlo. Decía: ”No me puedo quejar. Vamos, es que ni puedo ni quiero”.

No les gustó. “Inténtalo otra vez, muchacho”, me dijeron.

 

 

14/08/2009 10:23 José Luis Cano #. Textos Hay 6 comentarios.

Belloch

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25/08/2009 11:19 José Luis Cano #. Tiras de Heraldo de Aragón No hay comentarios. Comentar.

Medio Ambiente

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25/08/2009 11:21 José Luis Cano #. Tiras de Heraldo de Aragón No hay comentarios. Comentar.

El Teatro Fleta

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25/08/2009 11:24 José Luis Cano #. Tiras de Heraldo de Aragón No hay comentarios. Comentar.

Antón Castro

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Ayer, Antón Castro cumplió cincuenta años. Aprovecho la circunstancia para colgar el texto que leí en la presentación de su libro El álbum del solitario, hace ya unos años.

Los amigos comunes me criticaron mucho por ejercer ese aragonesismo que consiste en alabar una cosa criticando otra. Sin embargo, Antón no me retiró su amistad.

 

El álbum del solitario

 

– Hay amores que matan. El que me tiene Antón es uno de ellos. En menos de una semana, me ha hecho hablar en público ante auditorios imposibles: En Antena Aragón, ante un grupo de niñatos que me recordó los peores momentos de mis años de profesor y ahora, aquí, ante Vds., que tienen muchos más méritos y sabiduría que yo para presentar a este monstruo. Encima, en este caso, pretende que, como el libro, hable de fútbol. Lo que más le va a durar.

 

– Éste es un libro tremendo, que escarba en los recuerdos más lacerantes de cualquiera que haya sido joven. A mí, particularmente, me ha hecho sentir francamente incómodo. Leyendo los recuerdos de este púber, miedoso y embustero, recordé la terrible pregunta que se hace un personaje en Historia de dos ciudades: “¿Cómo va a gustarme este tipo si se parece tanto a mí?”

 

– Y es un libro que reivindica que el miedo y la inseguridad son consustanciales de esa edad y no fruto del nacionalcatolicismo como las gentes de mi generación hemos llegado a creer. Obviando, por otra parte, tantas lecturas anteriores.

También resulta sorprendente que ese espíritu infantil, que uno tiende a creer perdido tras su propia infancia, se mantenga intacto incluso en la era de la televisión.

 

– Este libro hace bueno el aforismo de Elias Canetti: “El pasado crece en todas direcciones cuando se describe”. El libro de Antón no es que crezca, es que se desparrama. En cuatro líneas te encuentras quince personajes fascinantes de los que nos quedamos con las ganas de saber algo más. Es una forma de contar de inequívoca raiz popular. Ejemplo: “Deseaban saber si era cierto que moceaba en Barrañán o en Loureda con una tal Nieves, bellísima, pelo negro y largo hasta el culo, esbelta, el sueño de cualquier joven” (Aquí hay también influencias de los anuncios de contactos) “el sueño final de Matías Bermús, el hijo del panadero de Santa Mariña que se murió en la mili de no se sabe qué poco después de recibir de ella una carta donde le decía que no insistiese, malpocado, que mujeres así las había a barullo y que quería a otro hombre. Me gustaba pensar que a mi hermano, tal vez.” Y remata genialmente: “Me dieron de comer dos veces: patatas fritas con tortilla francesa y pan empapado en vino por la tarde. Mis primos Breixiño y Agustín merendaron lo mismo.”

 

– El libro es como un álbum de 17 instántaneas y un epílogo imprescindible. Cada una de las instantáneas recoge un repertorio completo de excusas para el miedo: el padre, los compañeros, los muertos, las tabernas, los locos, los suicidas, los fantasmas, las chicas, la feroz melancolía... A mí, lo que más miedo me ha dado ha sido el fantasma de una niña de primera comunión, al atardecer, en la cueva de un acantilado bajo un merendero.

 

– En la página 62 aparece el verdadero álbum del solitario. Una colección de 4 fotografías hechas por el mítico Manuel Seara de Castro al protagonista, Antonio Fabeiro. Otro homenaje de Antón a la fotografía. Y van...

 

– Cada vez me gusta más como escribe Antón. He de decir que mi educación literaria es autodidacta, basada en intuiciones.

Ejemplos: Después de los clásicos juveniles, me formé como lector con Baroja.

Otro: El crítico, no recuerdo quien era, que hablando de una obra tan fantasiosa como Alfanhuí, se quedaba con la precisa descripción que hacía Sánchez Ferlosio del arreglo de una puerta. Algo parecido decía Dalí, pero esa es otra historia.

Otro: El personaje de Conrad que comienza su novela Victoria diciendo: “Los hechos, son los hechos, señores, lo único que importa”.

En definitiva, que siempre he sido proclive a la austera estética del menos es más.

 

– Dónde hace diez años escribía Antón: “Resulta casi imposible verlo en una angosta calleja de Úbeda jugueteando sobre la polvareda con una bola roja que, según él, contenía los océanos remotos, las noches agitadas de los jabalíes errantes e incluso esa serranía que se erguía ahí mismo ante sus ojos”, ahora dice: “Ni siquiera tuve ánimos para jugar a la pelota en el campo de hierba que habíamos recuperado en la falda del Pedregal, entre la huerta del médico Amenedo y la escuela de las chicas”.

 

– Otro ejemplo: El principio de la novela, que es prodigioso.

 

– Si la escritura de Antón cambia, la forma de hablar de sus personajes permanece en esa especie de alucinación que parece poseerlos. Parecen salidos de una película de Werner Herzog. Nadie habla como ellos, lo cual nos mantiene en inestable equilibrio entre el vértigo y la carcajada. Es como si el tono sentencioso y desmesurado estuviese continuamente fuera de lugar. Dice, por ejemplo, un niño de trece años, rematando un capítulo: “Esa mujer no es sólo una putanga, sino que tanbién es una criminal. Nunca volveré a su casa”. Otros cuentan: “El suyo fue el entierro más increíble, con más curas y mujeres casadas llorando, que ha habido nunca por aquí”. O: “Qué partidos, Cándido. Mi padre, que era albéitar y ganadero, se sentaba en el ribazo, fumaba cuarterón con placer y observaba. Por las noches, subía a mi habitación y venía a curarme la piel magullada, las sangrantes heridas. Aún recuerdo que me hacía gritar de dolor con sus ungüentos. “Hijo, estuviste en Melilla entre piojos y hambrientos, siempre estragado, y ahora padeces por puro gusto. Maldito sea el fútbol.” Cuando el tono ampuloso se corresponde con la ocasión, casi es peor. Un tal Vicente Castro resucita a un muerto al grito de: “Levántate, Servando, que yo te lo mando”.

 

– Sé que las comparaciones son odiosas pero no me queda más remedio que comparar: Este es un libro entre Mack Twain y Kafka como voy a demostrar en tres puntos:

A/ Las aventuras de Fabeiro tienen como telón de fondo el mar así como las de Huck Finn tienen el río; pero si el río era un refugio para Huck, el mar es similar al de los 400 golpes para Fabeiro: Un muro, como dice Aute.

 

B/ En el primer capítulo, Castro, como Huck Finn y Kafka, nos habla de las complejas relaciones con el padre. (En el segundo, eso sí, nos habla de fútbol.)

 

– Otro paréntesis: Sé que Antón estaba dolido por una crítica en la que se dudaba de que este libro fuera una novela, como si eso tuviera alguna importancia. De todas formas, quiero recordar el aviso con el que, ya en 1884, empezaba Mark Twain su libro. “Aviso: Las personas que intenten encontrar un motivo en esta narración serán procesadas; las personas que intenten encontrarle una moraleja serán desterradas; las que intenten descubrirle una trama serán fusiladas.” Antón podría avisarnos con la misma contundencia si no fuera por el último capítulo que paso a glosar.

 

C/ Es lógico que el libro de un gallego esté teñido de nostalgia, de morriña. Mucho más si ha sido escrito desde la distancia y mucho más si se ha escrito desde un sitio como Aragón. Y si se abandonó al mismo tiempo territorio y adolescencia. Pero es que, además, dicen que no hay peor nostalgia que la que se siente por lo que nunca has tenido. Y Fabeiro, como todos, por miedo, se ha perdido muchas cosas. En el último capítulo, creo que rememora ese cuento kafkiano que no recuerdo bien. Alguién llega a una ciudad. En la puerta de la muralla, un guardián le impide el paso. Él espera toda su vida para poder entrar. Ya agonizante pregunta: “¿Cómo es que no ha venido nadie más en tantos años?”, y el guardián le responde: “Por que esta entrada te estaba reservada a tí”.

En el último capítulo se da una vuelta de tuerca a la crueldad de la nostalgia. Osea, que no es cierto que la peor nostalgia sea la que se siente de lo que no se ha tenido. La peor nostalgia es la que se siente por lo que no has tenido sabiendo, ahora, que podía haber sido tuyo. Fabeiro encuentra a su guardián a tres mil metros de altura para que por un instante pueda tocar el cielo con los dedos, un segundo antes de darse cuenta de que ya es demasiado tarde.

 

Por cierto, creo que ya es demasiado tarde. Muchas gracias.

 

Como no tengo la caricatura que le hice cuando publicamos los Retratos Imaginarios, ilustro este texto con otra de Lee Miller, la fotógrafa que tanto le gusta.

 

 

26/08/2009 12:08 José Luis Cano #. Textos No hay comentarios. Comentar.

Kolumba

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Kolumba es un museo diocesano de vanguardia, una contradicción en sus términos. Kolumba es el museo del arzobispado de Colonia. Levantado sobre las ruinas de un antiguo convento, el edificio es obra (magnífica) de Peter Zumthor.

En el interior, el edificio establece un fluido diálogo con el yacimiento arqueológico del antiguo convento y, más arriba, en las salas del museo, las obras antiguas siguen dialogando con las contemporáneas.

Al parecer, se expone una brevísima selección de los fondos del museo que va rotando periódicamente. El montaje es magnífico y te deja con la boca abierta en un santiamén.

Una vez recuperado, adviertes que el montaje no sólo es bellísimo sino pertinente: El montaje hace decir a las obras lo que quizás nunca habrían sospechado sus autores. Algo parecido pasa con la lectura que hace San Clemente de los fragmentos de Heráclito: que ves como, arrimando el ascua a su sardina, se lleva el gato al agua del mismo río, dos veces y las que haga falta. Si la Iglesia lo hizo con los clásicos, e incluso con todas las festividades paganas, solsticios incluidos, no va a dejar de hacerlo con el arte contemporáneo por muy difícil que pueda parecer en principio.

Para que entiendan un poco mejor de qué va la cosa, les pondré algún ejemplo:

Frente a dos custodias de oro, el inmenso cuadro granate de Phil Sims se transustancia en la Sangre de Cristo inevitablemente; junto a un apostolado gótico con sus policromías y sus dorados, el perchero con gabardina y sombrero sobre enorme fondo de oro de Kounellis es la viva imagen de la presencia o la ausencia de Jesucristo; el misticismo de Chillida en sus homenajes a San Juan de la Cruz parece sobrepasar a la sencilla talla románica que los contempla...

Así, sala tras sala, pasamos del Dolor a la Trascendencia, de la Pasión a la Resurrección, de la Vida a la Muerte y de la Muerte a la Vida, saltando los siglos de seis en seis o de siete en siete, con una intensidad a la que no estamos acostumbrados. El vértigo que produce el vaivén conceptual al que se nos somete, es mucho más intenso que el llamado mal de Stendhal.

Ante tanto poderío intelectual, ante tan sutiles como arriesgadas estrategias, el visitante zaragozano no puede por menos que recordar los patéticos intentos de nuestro Cabildo Metropolitano por cubrir con Pintura alguna cúpula del Pilar.

Ahora bien, tratándose de Nuestra Santa Madre Iglesia, no se sabe qué da más miedo: si el provincianismo de los unos, el cosmopolitismo de los otros o las dos cosas juntas.

 

 

La fotografía es de Frank Peter Lohoff.

 

 

28/08/2009 11:08 José Luis Cano #. Textos Hay 1 comentario.

Una señora racista

– El otro día subió una señora mayor, le cedió el asiento un negro y dijo la señora: "Dirán lo que quieran, pero éstos son los más amables". "Amables para robarte la cartera", pensé yo.

 

Un joven con su móvil

– ¿A quién te encontraste? ¿Al más tonto de los tontos? ¡Paco, el encargao!

 

30/08/2009 09:27 José Luis Cano #. Oído en el bus No hay comentarios. Comentar.

Existencias

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30/08/2009 09:30 José Luis Cano #. Tiras de Heraldo de Aragón No hay comentarios. Comentar.

Clásico y romántico

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Dice Goethe:

¡A qué viene todo este jaleo en torno a lo clásico y lo romántico! Lo que importa es que una obra sea buena y eficaz desde el principio hasta el final, y mientras sea buena, también será clásica.

 

La obra es de Ian Hamilton Finlay.

 

30/08/2009 09:43 José Luis Cano #. artistas invitados No hay comentarios. Comentar.


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