Blogia
de profesión incierta

Oído en el bus

El conductor y un jubilado

– ¿Estás casado, o qué?

– Ya llevo 50 años con la misma. Y bien... Tengo setenta y seis...

– O sea, que te casaste a los veintiseis.

– ¡Qué va! ¡Antes! A los veinticuatro o por ahí...

– Entonces llevarás cincuenta y dos.

– Qué más da... Y como no hay hijos, pues ¡tira p’alante!

– Ah, que no tienes hijos...

– Pero te vi a decir una cosa: Dos cesáreas y ocho abortos lleva mi mujer. Le hicieron la chapuza la primera vez y ya...

..........................................

– Pa’ veranear, en hotel, que no hay que hacer nada y así da gusto. Así vamos nosotros. Y luego, música hasta las doce... ¡Gratis, ¿eh?!

– Ya, claro.

– Y tres piscinas gratis. De todo... Y por la tarde, a comprar, si es que compramos, claro. Dice mi mujer: "Esto me gusta", "Pues, cómpratelo". Mira, se compró un reloj, porque se me estropeó el mío, para saber la hora, que le costó 7 euros, que yo le dije: "A ver si te dura hasta Zaragoza" pero, oye, que le va de maravilla. Mucho mejor que el que tenía, que se lo compré yo y me costó 20 euros. Ella lo lleva...

– Hombre, claro...

– ¡Baaaah! Compramos de todo: pendientes, cosas bonitas... lo que quiere. Se compró una muñeca que le costó 6 euros, echada tripa arriba, que movía las piernas, hablaba... ¡de todo! Y no se compró una, no, que volvió y compró otra para regalar a una amiga. Se compra blusas, faldas... Pero, que dice el moro "¿Esto cuánto vale?" y dice "20 euros" y digo yo "¡Bah! Te doy siete" y dice "No, siete, no" y me voy, me llama y me lo vende por siete u ocho. Pa’ comprar a los moros hay que "recatear", ¿sabes?, si no, estás perdido.

(Advierto a los lectores escrupulosos que sólo transcribo lo que oigo decir en voz suficientemente alta como para que nos enteremos todos los de alrededor. Si nos enteramos los cien viajeros del autobús, ¿qué más da que se enteren también los cien lectores de mi blog?)

 

Un señor

– De las tres, se han casado la Jena y la Heidi. La Heidi, que era una mierda cría, ¿te acuerdas?, pues ya se ha casado. Con un militar, conductor de helicópteros. Lleva un Hughes aunque a mí me gusta más el Spitfire. El uno es rastreador y el otro de ataque, que mola más. El helicóptero rastreador es como los indios en las películas, que va uno delante husmeando todo... Que cambia la tecnología pero no la táctica, vamos. El helicóptero vuela a ras de suelo y dice, por ejemplo: "Mira, un blindado" y se queda detrás de una loma con una especie de periscopio, señala las coordenadas con un rayo láser y ¡pumba!  

La Heidi, que era una mierda cría...

 

Un joven y un hombre

– Entonces eras un mierda crío.

– ¿Cuántos años tendría?

– Seis o siete...

– ¿Tantos?

 

Una señora de pueblo

- ¡Qué mal día pa' las feas...! ¡A más de feas, despeinadas!

 

Una niña de tres años

- ¡Es que Papá grita mucho! ¿Por qué grita mucho? ¿Eh? ¿Mamá?

 

Dos jubilados

Hoy, en el autobús, dos jubilados comentaban que habían pasado dos 33 seguidos en el mismo tono que utilizan los de Intereconomía para hablar del Gobierno.

 

Una señora fuertota

- Lo peor son los cólicos de riñón. Mira, prefiero parir un hijo a que me dé otro cólico de riñón, fíjate lo que te digo. ¿Una piedra? ¡Tú no has tenido un cólico de riñón como los que he tenido yo! Eso es para el que le pasa. Es un dolor... que hasta que no me ponen la inyección esa que hace tanto daño, tanto daño, no se me pasa. Ya te digo, prefiero parir un hijo. Y tengo dos. Es que cuándo me dan los cólicos, me meto en la cama y acabo rompiendo las almohadas de tanto morderlas de lo que me duele.

 

Una mamá a su hijo

- ¡Dani! ¡Dani que te meto, ¿eh?!

 

Un señor mayor

Pues es que se encontraron dos magistrados con sus respectivas esposas cambiadas, a la puerta de un hotel de lujo, y dijo uno de ellos:

- Creo que lo correcto sería que cada uno se fuera con su esposa sin decir nada.

A lo que respondió el otro:

- Sería lo correcto pero no lo justo, porque yo iba a entrar y usted salía.

 

Un joven y su móvil

- ...

- Que sí, que sí, que sí, maña, que sí...

- ...

- ¡Macho, que no!

 

Una señora

- Pero, ¿qué caso nos iba a hacer si estaba pendiente de lo que decían las demás y eran cuatrocientas?

 

Un jubilado

– ¿Y qué te crees que nos va a pasar con Rajoy? Rajoy no tiene orden de mando.

 

Tres jovenzanos

- Hombre, hay bastante... Unos veinte minutos andando.

- ¡Hostia, veinte minutos!

- Yo me lo hago.

- ¡Pero, tío, que son veinte minutos, tío...!

 

Una señora sola

- ¡Ay, señor, señor...!

 

Una señora, saliendo de la niebla

- ¡Tan pronto hay nubes como hace sol!

 

Una señora joven y otra mayor

- M'esto durmiendo. M'ha dao un bajón...

- Claro, depué tanto charrá, aquí sentá a lo calocito...

 

Una señora y un señor

- ¿Y éste pa dónde va?

- ¿Cuál?

- Éste que viene.

- ¿El de circunvalación? ¡Todo recto!

 

Dos señoras

- ¿Zapaterías en Tarazona? ¡Tela!

- No sé... ¿Qué habrá: tres?

- ¡Cuatro!

 

Un matrimonio y un accidente

- Aquí ha habido algo. Aquí ha habido algo... Aquí ha habido algo...

- ¡¿Eh?!

- ¡Qué aquí ha habido algo!

 

Un señor de cierta edad

- ¿Te acuerdas del bromuro que nos daban en la mili? Pues ya me empieza a hacer efecto.