Se muestran los artículos pertenecientes al tema artistas invitados.

Fantin-Latour I

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Visito la Exposición de Fantin-Latour en Madrid. Una exposición magnífica con un final decepcionante. Después de disfrutar con la elegancia de sus retratos y la sutileza de sus flores, se llevan muy mal sus parafernalias wagnerianas.

Viendo sus retratos (La lecture, 1877), no puedo evitar establecer las siguientes correspondencias.

 

16/11/2009 11:37 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Fantin-Latour II

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Los antecedentes: Dama en azul de Vermeer de Delft. 1663.

 

16/11/2009 11:35 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Fantin-Latour III

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Los consecuentes: Retrato de Ángel Alonso pintado por Hernán Cortés. 1995

 

16/11/2009 11:27 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Algunas cosas son en color

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Eso dice el autor de "Mis adarmes" en la nota que acompaña a esta imagen. En su blog, fiel a sus principios, pueden verla en blanco y negro. Pero tiene razón: algunas cosas son en color.

 

11/11/2009 17:05 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Exposición Peyrotau&Sediles

Pueden verla en esta direción:

http://multimedia.obrasocialcajamadrid.es/metus_peyrotau_sediles/

 

04/11/2009 16:57 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 5 comentarios.

Mauricio Aznar

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Ayer descubrí esta estupenda cabeza de Mauricio Aznar.

No conseguí descubrir quién es el escultor (me falla mucho la vista), pero estoy seguro de que no es el mismo que ha hecho un busto de Basilio Paraíso para la Cámara de Comercio.

¿Saben dónde está la cabeza de Mauricio?

 

30/10/2009 19:45 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 4 comentarios.

Mauricio Aznar

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Aquí, naturalmente.

 

30/10/2009 18:04 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Mauricio Aznar

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Aquí, naturalmente

 

30/10/2009 18:03 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Chesterton

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Acabo de leer un librito de aforismos de G. K. Chesterton. Copio un par:

"El temperamento artístico es una enfermedad que aqueja a los principiantes".

"Por una curiosa confusión muchos críticos modernos infieren de la proposición de que una obra maestra puede ser impopular, la proposición de que a menos de que sea impopular una obra no puede ser maestra".

 

29/10/2009 19:19 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Arrudi en Sallent de Gállego

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Arrudi restaura su mural de Sallent de Gállego, 11 años después.

 

29/09/2009 13:32 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Rolando Mix Toro

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Anoche me enteré, por el blog de Antón Castro, de que ha muerto Rolando Mix.

Echaré en falta su imponente presencia, su dignidad, su elegancia, su efusividad, su entusiasmo; que no había perdido a pesar de los golpes que recibió de la vida y de la policía. Siempre me decía que algún día tendríamos que hacer algo juntos. Aún podemos: nos quedan sus poemas. 

De momento, copio estos versos en mi blog:

"Nunca aprendí a vivir.

Por eso no salí ileso.

Siempre tocado

de ala en pleno vuelo".

 

Un abrazo, Juanita.

 

26/09/2009 11:01 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Palermo

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Me han enviado esta foto de Palermo. La foto es clandestina porque está terminantemente prohibido fotografiarlos. Por respeto, dicen, aunque luego vendan postales con los mismos modelos.

Por el orden en el que están colocados y por cómo se ríen, me recuerda a un Parlamento.

 

25/09/2009 12:26 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 2 comentarios.

Della Chiaie

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Enrique Larroy me envía varias fotografías de la exposición de Della Chiaie en el Foro Romano.

En la cartela dice: "In caso de necesittá, rompere il vetro".

 

23/09/2009 11:12 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Atentos

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Fotografía de Vicente Almazán, haciendo bromas entre cano y cane.

 

23/09/2009 11:07 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Gafas

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Dice Goethe:

"En cuanto un extraño entra en mi casa con las gafas puestas, me sobreviene inmediatamente una sensación de contrariedad que soy incapaz de dominar".

Y sigue y sigue y sigue:

"En cuanto veo llegar a un visitante con ellas puestas, pienso enseguida: ¡Éste no ha leído tus últimos poemas!... O bien pienso que sí los ha leído y conoce mi manía, pero cree estar por encima de ella, y eso es aún peor".

Y sigue y sigue y sigue.

Yo, en cambio, no me atrevo a confesar en público mis manías.

 

08/09/2009 11:46 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 4 comentarios.

Clásico y romántico

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Vicente Almazán me envía esta estupenda fotografía para contribuir al interés que demuestro últimamente por lo clásico y lo romántico.

Aprovecho para copiar este texto de Eckermann:

"Goethe era de la opinión de que esta incipiente revolución poética (el ultrarromanticismo) favorecía en alto grado a la literatura en sí, pero resultaba perjudicial para los escritores que la protagonizaban".

 

04/09/2009 09:37 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Clásico y romántico

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Dice Goethe:

¡A qué viene todo este jaleo en torno a lo clásico y lo romántico! Lo que importa es que una obra sea buena y eficaz desde el principio hasta el final, y mientras sea buena, también será clásica.

 

La obra es de Ian Hamilton Finlay.

 

30/08/2009 09:43 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

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El 15 de abril de 1823, la condesa Caroline Egloffstein, "observó que habían empezado los novelistas alemanes a malograr el gusto de sus numerosos lectores, y que ahora eran los lectores quienes, a su vez, estaban malogrando a los novelistas, ya que, con tal de encontrar a un editor para sus manuscritos, no tienen más remedio que adaptarse al mal gusto que impera entre el público".

La fotografía parece ser del palacio de la perspicaz condesa.

 

13/08/2009 10:49 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

"Packaging"

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Fotografía de Vicente Almazán.

 

10/08/2009 10:42 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Vaya par

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Dice Goethe:

"Gille es un hombre muy suyo al que no se puede comparar con ningún otro. Fue el único que votó conmigo contra esa bobada de la libertad de prensa."

 

10/08/2009 09:05 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Jorge Lizalde

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El fotógrafo Jorge Lizalde ha cambiado de dirección: 

www.jorgelizalde.wordpress.com

Está ya en la lista de contactos.

Recomiendo su visita a todos los amantes de la fotografía.

También pueden visitar su web www.jorgelizalde.com

 

08/08/2009 13:24 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Clásico y romántico

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Leo a Goethe:

"A lo clásico voy a llamarlo lo sano, y a lo romántico, lo enfermo. Visto así, los Nibelungos son tan clásicos como Homero, pues ambas cosas son sanas y eficaces. La mayor parte de las nuevas creaciones no son románticas por nuevas, sino por débiles y enfermas, mientras que lo antiguo no es clásico por antiguo, sino por fuerte, fresco y sano. Si distinguimos lo clásico de lo romántico basándonos en estas cualidades, pronto habremos aclarado la cuestión".

 

05/08/2009 09:01 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Christoph Martin Wieland

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Lo único que sé de este buen señor es que dijo:

-"¡Qué fácil sería divertir a la gente si ésta fuera divertible!"

 

02/08/2009 12:47 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Ha muerto Luis Moret

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Mi amigo, el pintor Luis Moret, ha fallecido tras una brevísima indisposición. Era uno de los hombres más libres que he conocido.

Me gustaba mucho que basara su estrategia pictórica en tachar todo lo que había hecho antes, una y otra vez, hasta conseguir que sus cuadros tuvieran la consistencia de esas tapias donde se amontonan innumerables estratos de carteles.

Además de pintor, fue marino mercante y recaló en México. Vivió muchos años en Tijuana, conocía de primera mano las historias que cantan los narco-mariachis y sabía contar aquel horror con el tono más dulce y la ironía más ácida del mundo.

Casi no nos veíamos y, como pasa siempre, ya me estoy arrepintiendo.

 

31/07/2009 10:37 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Aprendizaje

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Dice Goethe, hablando de Rubens: "Si bien todavía podemos aprender cosas de los grandes pintores difuntos, ese aprendizaje suele consistir más en imitar los detalles que en penetrar en la manera más profunda de pensar y proceder de un maestro".

Lo mismo pasa con los grandes pintores no difuntos.

 

31/07/2009 10:21 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Un millón de lectores

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Dice Goethe: "Sin embargo, quien no confíe en obtener un millón de lectores, es mejor que no escriba ni un solo renglón".

No sé si plegar.

 

29/07/2009 09:25 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 3 comentarios.

Infinitivo/imperativo

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Fotografía de V. Almazán.

 

27/07/2009 15:33 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Todas las comparaciones son odiosas

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Dice Goethe: " Lo que a los griegos antiguos les estaba permitido, nosotros ya no podemos decirlo, y lo que a los rudos coetáneos de Shakespeare les gustaba, el ciudadano inglés de 1820 ya no puede soportarlo..."

Yo, modestamente, suelo decir que el humor de Hermano Lobo, ahora es impensable.

 

24/07/2009 10:26 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Eckermann

"... que mostraba un caballo en su escudo. La imagen de este caballo me gustó mucho y, como casualmente tenía a mano pluma, tintero y un trozo de papel, se apoderó de mí un impulso irresistible de copiarla. Mi padre continuó hablando de Hamburgo mientras yo, sin que mis padres lo advirtieran, me ensimismaba por completo en el dibujo del caballo. Cuando hube terminado me pareció que mi reproducción se asemejaba en todo al modelo, y saboreé una felicidad hasta entonces desconocida. Mostré lo que había hecho a mis padres, quienes no pudieron por menos de elogiarme y admirarse de mi habilidad. Pasé la noche casi insomne, sumido en una feliz excitación."

 

22/07/2009 09:11 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 3 comentarios.

Encanecidos

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El amigo de "Mis adarmes", me envía esta fotografía de mi exposición en el Nerea y la titula así.

 

19/07/2009 13:31 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

El Pirineo, desde Francia

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Fotografía de V. Almazán.

 

11/07/2009 10:59 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Cano estudio

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Fotografía de Vicente Almazán y Pepe Robles. Un abrazo para los dos.

 

29/06/2009 09:08 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Embolicado

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Fotografía de V. Almazán.

 

15/06/2009 09:22 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Gracias, Pignatelli

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Fotografía de Vicente Almazán.

 

08/06/2009 09:53 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 4 comentarios.

Panorámica

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Fotografía de V. Almazán.

 

02/06/2009 13:29 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Cada uno a su aire

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Fotografía de V. Almazán.

 

30/05/2009 12:10 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

ocurrencio

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"No haya nadie entre nosotros que destaque; y si lo hace, que sea en otro lugar y entre otra gente".

Cuando Heráclito, hace 2.500 años, pronunció estas palabras, se refería a Éfeso.

 

29/05/2009 17:53 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Nuevo enlace

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En la columna correspondiente, tienen un nuevo enlace al blog "Mis adarmes". Espero que les guste.

 

29/05/2009 10:02 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Vistas al mar

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Foto de V. Almazán.

 

 

26/05/2009 09:47 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Error

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Foto de V. Almazán.

 

26/05/2009 09:46 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Coroneles

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Foto de V. Almazán.

 

26/05/2009 09:44 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Rubén Enciso

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Ayer inauguró su magnífica exposición Rubén Enciso.

Este es el texto que escribí para su catálogo.

 

Là-Bas

 Rubén Enciso se acordó un buen día de su amigo misionero y, aprovechando que tenía tiempo, se fue a conocer el Chad, “el corazón muerto de África”, patria quizás de los primeros homínidos y campo de batalla de todo tipo de imperialismos y globalizaciones salvajes.

No sé si el viaje (que ha repetido y seguirá repitiendo) le cambió la vida. Lo cierto es que sus obras, desde entonces, son mejores en el más amplio sentido de la palabra.

 

Escribo estas líneas con Rubén Enciso en pleno y sorprendente proceso creativo. No sé muy bien qué derroteros tomará la exposición y supongo que ni él mismo lo sabe; así que hablaré de lo menos improbable.

 

 

1/ La estadística.

Hace años, yo pensaba que el arte limitaba por arriba con la locura y por abajo, con la estadística. Quizás siga pensándolo, pero las estadísticas que expone Rubén Enciso revelan la locura de este mundo con bastante precisión. Aún así, Enciso piensa que necesitan alguna que otra pincelada de color. Más abajo veremos por qué.

Pero, puestos a hablar de estadísticas y locuras económicas con auténtico conocimiento de causa, lo hará mucho mejor mi vecina Carmen Magallón, a la que ahora mismo cedo la palabra.

 

 

2/ Mapas.

Quizás encuentren también, no estoy seguro, algún que otro mapa en estas salas. En uno de ellos, el que representa gráficamente el desarrollo económico de los distintos países del mundo, España ocupa mucho más espacio del que se imaginan los que no llegan a fin de mes. África, en cambio, cuelga como un guiñapo en medio de los océanos. España, el punto (gordo) y África, la “i”. Pongamos los puntos sobre las “íes”, parece decir Enciso, antes de pasar a ocuparnos de lo nuestro.

África, en ese mapa que les digo, es la imagen de un ahorcado (ahogado en seco) balanceándose sobre el agua. No les extrañe, pues, encontrar más agua que arena del Sahara en unas obras que nos remiten directamente a lo que Rubén conoce del corazón africano o a lo que conocemos nosotros gracias al telediario. ¡Agua va!: África viene.

 

 

3/ Un vídeo.

Robert Desnos escribió:

“Poseo una estrella de mar (¿surgida de qué océano?), comprada a un chamarilero judío de la calle Rosiers, que es la personificación misma de un amor perdido, totalmente perdido, del que probablemente no habría conservado este emotivo recuerdo sin ella”.

Sobre esa historia de amor y desamor encarnado en la estrella de mar, Desnos escribió un poema que pasó a Man Ray, a modo de guión, y que éste convirtió en su película más famosa: “La estrella de mar”.

 

Rubén Enciso ha incluido la película de Man Ray en un vídeo. Ha cambiado, eso sí, la banda sonora original compuesta de blues, coplas y saetas, por una nueva de la que es autor Joan Chic. La música de Chic amalgama perfectamente la película de Man Ray con las imágenes añadidas por Rubén.

 

Desnos dijo de la película: “Man Ray había construido un territorio que ya no me pertenecía a mí ni tampoco completamente a él”. Ya que no pertenecía a nadie, Enciso decidió ocuparlo para hablarnos de otro territorio, esta vez, geográfico.

El encuentro y el desencuentro amoroso que se narran en la película no son metáfora del encuentro o desencuentro de Rubén con África ni del encuentro y desencuentro de cualquier inmigrante con Europa, creo yo. Si la película de Man Ray es metáfora de algo en este vídeo, sólo lo es de sí misma en tanto que icono de la Europa vanguardista, la que nos parecía deslumbrante en su estética (Enciso lo subraya añadiendo fotogramas fijos al final de la película) y desopilante en su narrativa. (Rubén y yo celebramos a carcajadas la escena en la que, cuando ella se desnuda ante él y le tiende la mano, él se levanta, se la besa muy ceremonioso y se va.) Nuestro deslumbramiento pertenece al pasado; nuestra risa, al presente. Deslumbrados entonces, no entendíamos nada de la modernidad; ahora, por fin, ya conocemos lo que tenía de juego y chiste verde todo aquello.

 

El amante melancólico de la película de Man Ray guarda el gran recuerdo de su amor en un frasco. Una estrella de mar dentro de un frasco de cristal puede ser algo tan surrealista como “el encuentro fortuito de un paraguas y una máquina de coser sobre una mesa de disección”. La vanguardia era eso: una estrella de mar guardada en un frasco, tan “modesto como una botella”, que diría Buñuel, sobre todo si lo comparamos con el océano.

Esa Europa tan fascinante es, a la vez, tan limitada como nos advierten quienes, como Rubén, han salido de ella.

 

En el vídeo de Enciso, como su propio título indica (“Bajo la estrella de mar”), bajo “La estrella de mar” de Man Ray, las olas baten una y otra vez contra la costa, arrastrando oscuros cuerpos naufragados. Ya dijo otro surrealista que “hay otros mundos, pero están en éste”.

 

La estrella de mar, para Desnos, es como una flor de carne. Roja y palpitante como un corazón, añadiría yo. Roja y palpitante como el escondido corazón de las tinieblas.

El corazón de las tinieblas: qué título y qué novela.

“¡Ah, el horror, el horror!”, dice Kurtz, el colonizador protagonista de la novela de Conrad, en el corazón verde del África negra.

“Qu’elle est belle”, dice el poema de Desnos.

Oui, digo yo…

“Porque lo bello no es sino el comienzo de lo terrible, que todavía podemos soportar”, dijo Rilke.

 

 

4/ Otro vídeo.

“Óxido” fue primero una composición musical que Joan Chic le pasó a Rubén Enciso para que la ilustrara.

En “Óxido” encontramos el río que aparece durante un momento en la película de Man Ray o, quizás, el río que remonta Marlow buscando a Kurtz por la selva congoleña. Puede ser el Chari o puede ser el Logone, los dos ríos principales del Chad; puede ser cualquier río turolense (el Guadalaviar, por poner un ejemplo); incluso, si me apuran, puede ser el famoso río de Jorge Manrique.

A lo largo del vídeo, confirmando las tesis de Heráclito, el río no es dos veces el mismo río.

En un momento dado, las ondas del agua y el trabajo informático se apaciguan un poco y, por debajo de la belleza deslumbrante de la corriente, descubrimos en el lecho enfangado un neumático viejo. (Quizás no fuera exagerado volver a exclamar: el horror, el horror... o, por lo menos: lo cutre, lo cutre...)

El neumático, junto al reflejo o la sombra de los troncos de los árboles sobre la corriente, puede ser, también, una siniestra metáfora de lo que queda, a estas alturas, de “Punto y línea sobre (bajo) el plano”, de Kandinsky, el libro que marcó todo el camino formal e informal de la pintura moderna. Pero el neumático, más que un punto es un agujero, elemento que Picabia consideraba como la perfecta metáfora del arte y su destino. Enciso se encontró la metáfora por casualidad pero reconoce que preñó de sentido su obra.

 

 

5/ Otras obras.

Creo que Rubén Enciso volvió de África más consciente de su pertenencia a la cultura grecolatina.

Camus añoró, frente a un atardecer en el mar Mediterráneo, el inmenso respeto que los griegos sentían por la belleza, que es tanto como decir, por la naturaleza y sus límites. El respeto a los límites es lo que separa la cultura clásica de la cultura moderna. Hemos perdido el miedo a la venganza de las Erinias, creyendo que eso era el progreso, sin recordar la sentencia de Heráclito: “Presunción, regresión del progreso”.

También Camus, hace 60 años exactamente, vaticinó el presente que padecemos: “Nuestra razón ha hecho el vacío. Y, al fin solos, concluimos nuestro imperio en un desierto”.

Es el precio que debemos pagar por haber olvidado que no sabemos nada, justo lo que los sabios griegos nos enseñaron.

 

¡Ah, los griegos, los griegos!, que diría Enciso.

Siendo estudiantes, a la entrada de un examen de Historia del Arte, Rubén nos confesó que sólo se había preparado “los griegos”. Al pasar al estrado, el catedrático enunció el tema:

      El siglo de Pericles.

Rubén guardó silencio como si fuera Sócrates, el que sólo sabía que no sabía nada. Le faltó, ante la irritante insistencia del catedrático, decir como el maestro taoísta importunado por el discípulo:

      ¡Que ya te he oído!

Pero volvió a su asiento sin abrir la boca.

 

Camus, como Rubén Enciso, el más “camusiano” de nuestros artistas, no entendía la belleza sin el compromiso con los hombres e, invirtiendo los términos, nos advirtió: “Todos cuantos luchan hoy por la libertad, combaten en último término por la belleza”.

 

Enciso, en esta exposición tan africana, no ha hecho ninguna concesión al africanismo. Y no lo ha hecho con premeditación y alevosía. Admira, como sólo él sabe admirar, la belleza del arte tradicional africano, pero es muy consciente, tras su paso por África, de que, bajo esas máscaras, se oculta una sociedad animista capaz de encontrar un culpable de carne y hueso para cada calamidad natural que padezca. Un culpable que será arbitrariamente castigado como no se merece. Tras la bella máscara que encandiló a las vanguardias, intuimos, una vez más, el horror, el horror. Claro que, a veces, en esas máscaras, el horror que esconden resulta tan obvio que dan miedo. Rubén Enciso ha preferido no obviarlo y dejar que cada palo aguante su vela.

En sus últimas obras, sencillamente, retrata a la gente que ha conocido en sus viajes africanos. Sus modelos se abren paso con energía entre la exquisita armonía de los campos de color, entre el depurado equilibrio de las formas, entre la belleza más sofisticada y civilizada que podamos encontrar por estas tierras.

Y toda esa belleza, no hace falta que se lo recuerde, no es sino el “comienzo que aún podemos soportar” de nuestros propios horrores.

 

 

22/05/2009 10:13 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Pintura española

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Fotografía de Pedro Fondevila.

 

19/05/2009 11:05 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Continentes

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Fotografía de V. Almazán.

 

13/05/2009 10:59 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Ciclo

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Fotografía de V. Almazán.

 

 

13/05/2009 10:59 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

".. de pelo"

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Fotografía de V. Almazán.

 

13/05/2009 10:57 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Huellas del presente

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Fotografía de V. Almazán.

 

09/05/2009 10:57 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Bueno para el corazón

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Fotografía de V. Almazán.

 

09/05/2009 10:56 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Tres en raya

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02/05/2009 10:00 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Luto

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Fotografía de Vicente Almazán.

 

02/05/2009 09:59 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Día del libro

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Fotografía de Vicente Almazán, tomada el día del libro.

 

29/04/2009 09:14 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Esto no es un injerto

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El miércoles, 22 de abril, comenzamos, por fin, el proyecto "Esto no es un injerto" para Zaragoza rebelde. La primera fase consistió en enseñar a los inmigrantes cómo se hace un injerto. La lección corrió a cargo de Pepe, de Viveros Jara, en los viveros municipales.

En la próxima fase, serán los chavales los que hagan los injertos.

Las foto son de Primo Romero.

24/04/2009 09:03 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Integrados

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Nuevo envío de Vicente Almazán.

 

07/04/2009 17:30 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Mensaje de Vicente A.

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Helen Levitt + 30 03 2009

¿?

01/04/2009 13:51 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Mensaje de Vicente A.

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JAVIER PÉREZ Y ROSA SERRANO EN CORNER
Javier Pérez y Rosa Serrano son los artistas invitados para la cuarta intervención en el escaparate del proyecto Corner “Humor” comisariado por Mario Campos.  Según los artistas, “con el abrigo de Hans proponemos abrir alguna puerta de nuestro inconsciente con esa llave que todos llevamos dentro cuando somos niños, pero que con el paso del tiempo, se nos escurre de los bolsillos”. Espacio CORNER hasta el cinco de abril de 2009. Caja Madrid. Paseo de la Constitución, Zaragoza.

01/04/2009 13:48 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Mensaje de Vicente A.

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Blanco
¡Qué descanso!

26/03/2009 13:59 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Mensaje de Vicente A.

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Deja de preocuparte. Donde no llega el bus probablemente llegue una lona
Avenida Goya. Zaragoza

 

26/03/2009 13:57 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Picasso en el aula

Ayer asistí a la presentación del libro "Picasso en el aula" que han confeccionado Pedro Moya, Esperanza Díez y Mª Cruz Gimeno partiendo de sus trabajos en clase sobre la vida y la obra de Picasso.

Entre otras cosas, contaron que, ante el asombro de los niños por el número de mujeres que había tenido Picasso, uno explicó: Es que era rico. Cómo son.

Hoy, casualmente, aparece en La Vanguardia, un artículo sobre este tema. Coincidencias.

 

¿De qué sirve la asignatura de plástica?
Xaro Sánchez  | 25/03/2009 - 08:52 horas
Xaro Sánchez Estudi dels felins i del cirerer de Geòrgia Garrigós (5 anys) i estudi de Picasso de Bernat Garrigós (8 anys)
 
La corteza cerebral de tipo visual es la más extensa y unas cinco veces mayor que la corteza auditiva. Por eso interesa cualquier actividad y medio relacionado con la visión: ¿por qué no aprovecharla mucho más para mejorar el rendimiento académico?, ¿por qué no usar la vía visual tanto o más que la del lenguaje escrito o hablado? 

Ver, manipular, moverse y explorar para saber. Esa es la idea. Así se aprende y mucho. Mirando, experimentando con los materiales y con el movimiento de las manos, el aprendizaje aumenta exponencialmente. Y me refiero a cualquier aprendizaje, no sólo el plástico. Porque el movimiento y la exploración visual aumentan la 'capacidad de concentración y, por tanto, la de memorización'. ¿Porqué pasan los niños y niñas entonces la mayor parte del tiempo sentados en un pupitre? 

La razón de ser del arte no es la de generar emociones, si no la de adquirir conocimiento. La emoción es un efecto añadido que lo propulsa y lo mantiene, pero no es el fin. Saber del mundo a través de la visión, sí que lo es. Viendo, la posibilidad de entenderlo y manejarlo se multiplica enormemente. 

Hay varios estudios científicos que están demostrando que aprender usando 'estrategias artísticas' mejora significativamente el rendimiento académico del resto de las asignaturas no artísticas. Pero para que así funcione, el arte ha de pasar a un primer plano como herramienta de trabajo y de transmisión de la información. Se trata, por tanto, no sólo de enseñar a dibujar, pintar o moldear durante un rato a la semana, sino de usar esas habilidades en cualquier otra asignatura. 

Se puede enseñar a observar organizadamente y a percibir lo esencial, a expresar las propias ideas visualmente, a esquematizar con imágenes los pasos por los que se ha llegado a un conocimiento básico, a resolver un problema o a intuir cómo profundizar en un tema. 

Las puntuaciones en lectura, escritura y matemáticas, por ejemplo, se incrementan más de un 20% y la retención es más rápida. La asimilación y generalización de conceptos y su aplicación a distintos ámbitos también mejoran, así como las habilidades sociales, el control emocional, la toma de decisiones y las iniciativas para estudiar, cooperar o resolver problemas. Finalmente, la conflictividad interpersonal en las escuelas se reduce, y al ser un lenguaje común para la mayoría de culturas, 'el arte' beneficia la escolarización en la diversidad. 

Tan sólo el 15% de la población estudiantil asimila bien los contenidos oyendo y son los únicos que obtienen buenos resultados con las clases'tradicionales' , basadas en la transmisión oral de la información. En cambio, el aprendizaje vía visual es el predominante en el 40% de los alumnos que necesitan disponer de mucho material visual (ilustraciones, diagramas, gráficos,…) asociado a los números y a las palabras para integrarlos. 

Además, el 45% de los estudiantes tiene facilidad para adquirir conocimiento explorando manualmente y necesitan de la manipulación directa y de la práctica para comprender las abstracciones numéricas y la escritura. No debe sorprender que haya problemas de aprendizaje con las clases tradicionales. Mientras no se pierda el miedo a transformar la escuela en base al conocimiento de nuestro cerebro, el fracaso escolar persistirá. 

25/03/2009 14:01 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

De cuerpo presente

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Un amable comunicante me envía este retrato que se hizo en la exposición de Las Sitiadas.

 

23/03/2009 11:27 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Carmen Pérez Ramírez

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Escribí este texto para una exposición que hizo Carmen en  2003.

 

COLLAGE DE TEXTOS

 

1/ En mis tiempos de estudiante, estaba muy mal visto pintar bodegones. Ahora está muy mal visto pintar. A veces caigo en la desesperación y me pregunto: ¡¿Dios mío, ¿por qué aprendí este oficio?! La siguiente pregunta me precipita en los abismos del remordimiento: ¡¡Cielo Santo, ¿por qué enseñé este oficio?!!

Entonces me pide Carmen Ramírez que le presente su exposición y se me pasan las neuras. Hasta que descubro que Carmen, ahora, pinta bodegones.

 

2/ Está mal visto pintar: a/ porque ya son demasiados los pintores que han llegado a la zona cero de la pintura como para que se nos ocurra mirar, de momento, más allá; b/ porque los comisarios artísticos han decidido que para mirar alrededor, son mucho más eficaces las nuevas tecnologías y c/ porque está prohibido mirar hacia atrás.

 

3/ ¿Dónde coño vamos a mirar si no?

Las señoritas de Aviñó están a punto de cumplir cien años. Ahora apreciamos mejor su parecido con las Tres Gracias que sus diferencias. Este tipo de mirada que atraviesa épocas y estilos, como la de Superman, mismamente, quizás nos sirva para atar cabos sueltos. Y como excusa para seguir pintando.

 

4/ Cada cual mira hacia donde puede desde su propio sitio. Carmen Ramírez lo hace desde Aragón, excelsa patria del cubismo, según Jusep Torres Campalans. Si cada uno es de donde nace, vino a decir el maestro, el cubismo es aragonés porque nació en Horta de Ebro. Lo que no sé es si Horta de Ebro está en Aragón, pero es igual.

 

5/ Aragonesa es la pintura del Grupo Pórtico, de la que tan deudora ha sido la de Carmen, y algo tuvo que ver con el cubismo, me parece a mí. Aquí, quién más, quién menos, ha sido una miaja cubista. Así que puede que don Jusep tuviera razón.

 

6/ Carmen ha dirigido la vista hacia el cubismo con la familiaridad que le dan semejantes antecedentes. Para ella -me lo ha dicho-, esta mirada hacia atrás es un paso adelante. Carmen inicia la nueva etapa como una niña traviesa, sin hacer caso a los mayores que le advierten: “¡No camines mirando hacia atrás porque te puedes caer y llorarás!”.

 

7/ Carmen Ramírez se ha vuelto hacia el cubismo desde una pintura en la que el gesto luchaba a brazo partido con la estructura. Algo se ha calmado su furia, pero los resultados son similares. La estructura, tan rigurosa ella, vuelve a quedar muy matizada por las ambigüedades espaciales que crea la sutil modulación de los planos pictóricos.

Sutilidades que le han llevado, con muy buen criterio, al collage y la acuarela.

 

8/ Y al volumen. Resulta paradójico que una mujer que ha pintado tantas arquitexturas, haya llegado al volumen real a través del cubismo, precisamente el ismo que barrió los volúmenes virtuales de la faz de los cuadros. Pero así es este oficio. Ya le pasó a Picasso.

 

9/ Cuando yo era estudiante, odiábamos los bodegones porque odiábamos la pintura de género. Aún no habíamos estudiado las moralistas intenciones de quienes los inventaron: sermonear a sus devotos clientes sobre la fugacidad de la belleza, la brevedad de la vida y el triunfo inevitable de la muerte.

 

10/ Tampoco sabíamos, por tanto, que el bodegón cubista tenía aspectos más heterodoxos que los puramente formales. Los pintores cubistas rescataron los botijos y las frutas del quicazo y la podredumbre, reduciéndolos a cubos, esferas y cilindros; elevándolos, más bien, a inmutable geometría. Para que te fíes de los iconoclastas.

 

11/ “Ya me parecen antiguos”, bromea Carmen mientras me muestra sus collages. Toda broma, dicen, tiene algo de cierto. Yo creo que Carmen ha lanzado su mirada de Superwoman hacia atrás con tanta intensidad, que ha fundido la ruptura formal del cubismo con el simbolismo barroco. Sus bodegones son exquisitas y melancólicas vanitas que nos hablan de la fugacidad de las vanguardias y de la agónica resistencia de la propia pintura.

 

12/ Ahora bien: Un bodegón puede estar compuesto por botijos, guitarras o coca colas. Carmen ha elegido botellas de buen vino de la tierra. Sabia elección. El ejercicio de la pintura tiene algo de borrachera que pone en evidencia las arideces especulativas del discurso crítico. Mientras haya verdaderas ganas de pintar, los comisarios tendrán que seguir matizando, una y otra vez, sus agoreros pronósticos. Que lloren ellos.

 

13/ ¡Salud!

 

 

11/03/2009 11:07 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Escribá según el padre Mindán.

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-A propósito de José Mª Escribá, y puesto que fuistéis compañeros, ¿me podrías decir algo de su personalidad de entonces? 

-Sí; vino a Zaragoza a estudiar segundo curso de Teología, procedente de Logroño, en cuyo Seminario había estudiado como externo los cursos anteriores, y donde su padre era empleado de un comercio de tejidos. Era sobrino carnal de Don Carlos Albás, canónigo-arcediano del Cabildo de Zaragoza. El no residía en mi Seminario, sino en el de San Francisco de Paula, y lo mismo que sus compañeros de residencia, tenían que venir diariamente, mañana y tarde, a las clases que se daban en el que yo vivía, que era el Pontificio. Y aunque él era algo mayor que yo, por lo menos un curso, coincidíamos en algunas clases y charlábamos fuera de ellas con frecuencia y hasta bromeábamos algunas veces. 

Acerca de su personalidad, te puedo decir que era un poco más alto que yo, de facciones redondeadas y blancas, de manos gordezuelas y suaves; le gustaba ir no sólo limpio, sino perfumado; era un poco afectado en su porte, blando en sus movimientos, aunque a veces pretendía manifestarse enérgico. Era bueno y cumplidor en su comportamiento; era también piadoso, aunque su piedad tenía un cierto aire feminoide, por lo cual le llamaban de mote: la "Rosa Mística". En las clases lograba buenas notas aunque no los primeros puestos. Apenas intervino en manifestaciones culturales fuera de las clases, ni tampoco en actividades apostólicas, como las obras misionales, las organizaciones catequísticas, etc. No obtuvo ningún grado académico, ni en Filosofía ni en Teología ni en Derecho Canónico, en nuestra Universidad Pontificia, pero en los últimos años se examinó de algunas asignaturas en la Facultad Civil de Derecho, pero no de todas. 

Con el objeto de que te des cuenta más exacta de su modo de ser, te voy a contar dos anécdotas. 

Para preparamos a las Órdenes, él de presbítero y yo de sub-diácono, a que me he referido antes, hicimos los ejercicios espirituales preparatorios, internos en el Seminario de San Carlos. Los actos religiosos comunes, (meditaciones, pláticas, rezos, etc.) tenían lugar, no en la iglesia principal pública, sino en un oratorio privado que había en uno de los pisos superiores. Escribá solía ocupar en los bancos, un lugar junto al pasillo central, precisamente delante de mí; en cierta ocasión, al finalizar un acto en el que habíamos estado de rodillas, yo seguí de rodillas con las manos juntas apoyadas sobre el respaldo del banco de delante. Escribá se sentó, y al sentarse rozó su espalda con mis manos. Se volvió y me dijo: "Por favor, quita las manos que me deshaces". Quité las manos y no quise contestar. Pero al salir, le esperé junto a la puerta y le dije: "pero, qué te pasa, José Mª, que te derrumbas de puro blandengue que eres?". Respuesta suya, "¿y qué voy hacer, si Dios me ha hecho blando y dulce como la miel de la Alcarria?". Este hecho reflejaba bien un aspecto de su temperamento. 

En cierta ocasión habíamos bajado a la clase de la tarde y estábamos esperando, con relativo silencio en el Claustro, la llegada del profesor para entrar en el aula después de él. Entre tanto, llegaron los compañeros de San Francisco y como de costumbre algunos de los seminaristas de nuestro Seminario, aprovechaban estos momentos para charlar un poco con ellos. Aquella tarde uno de los nuestros, mayor que nosotros, pues era de yocación tardía, llamado Julio Cortés, que había estado algún tiempo en Hispano-América, se dirigió a Escribá a quien conocía de antes, porque era riojano o por lo menos había vivido en Logroño; comenzó a hablar con él en conversación algo viva, creció el tono, se oyeron palabras (p.117) fuertes e incluso malsonantes, algunas acompañadas de insultos y luego pasaron a los golpes, se enzarzaron, cayeron las gafas rotas, y hubo que acudir a separarlos. Fue un pequeño escándalo que luego, en parte, pagamos todos. Los rectores de los dos Seminarios acordaron el castigo. Durante un mes a la salida de las clases de la tarde, tuvimos que reunimos las dos comunidades en la capilla de nuestro Seminario para rezar juntos el rosario. Cortés y Escribá, destacados de los demás y de rodillas, cada uno a cada lado del altar mayor dirigían el rezo. 

-¿He oído decir que el P. Escribá, antes de ser sacerdote fue Director del Seminario de San Carlos? 

-No, eso se funda en dos equívocos. Uno respecto al Seminario. Ya te hablé en otra ocasión de lo que era y significaba el Seminario de San Carlos. José-Mª Escribá no perteneció nunca a dicho Seminario. Pero en los dos pisos superiores del edificio de San Carlos, estaba instalado el Seminario que había fundado el Cardenal Benavides con el nombre de "Seminario de Pobres de San Francisco de Paula". A este Seminario estuvo vinculado Escribá; el cual, en cierto modo, estaba incomunicado con el de San Carlos: tenía escalera distinta, el comedor y los servicios distintos, etc. 

-¿Por qué se llamaba de Pobres? ¿Es que los que residían en él vivían gratis? 

-No sé cuál sería la intención del Arzobispo fundador, pero en el tiempo a que nos referimos, la única diferencia económica que existía era, que mientras en el Pontificio se pagaban seis reales por la pensión diaria, en el de San Francisco se pagaban sólo cinco. 

El otro equívoco se refiere al cargo de Director. Ordinariamente llamamos Director a quién dirige una empresa, una institución o un centro. En nuestro caso se designaba con este nombre a los auxiliares del Rector, encargados de vigilar el orden y la disciplina de los alumnos. En el Seminario de San Francisco había un Rector, que era nombrado por el Arzobispo y solía haber dos Directores-Vigilantes, propuestos por el Rector, entre los seminaristas mayores que ya vestían manteos, y que reunían unas ciertas condiciones. Este es el cargo que tuvo Escribá. 

-También se ha dicho que procedía de familia noble. ¿Qué me dices de esto? 

-A él le gustaba presumir de condición familiar superior a la de sus compañeros y solía hacerse el señorito; quizá por esto los demás le tildaban de "pijaito" (Pijaito: en lenguaje aragonés significa: señoritingo, petimetre, que presume afectadamente de posición o de riqueza, y adopta actitudes y comportamientos que no le corresponden.) 

Algunos biógrafos de Escribá han querido explicar este concepto que se tenía de él, por el hecho supuesto de que los seminaristas compañeros solían ser de condición pueblerina y casi todos hijos de labriegos, y que por lo tanto eran inferiores a él en finura y modos sociales. Pero esto sólo sería verdad en algunos casos que no llegarían a formar ambiente. No todos los estudiantes del Seminario eran aldeanos; había muchachos de poblaciones importantes como Alcañiz y Caspe, y de capitales como Pamplona y Zaragoza que no tenían nada que envidiar a Logroño. Ni todos eran campesinos: había hijos de comerciantes como él, de maestros y profesores, de farmacéuticos y médicos. Había también un grupo de jóvenes navarros y alaveses, de familias bien acomodadas, que venían a estudiar para prepararse a recibir los grados. 

Este afán de presumir de apellido y de familia le duró, toda la vida; llegó un momento que comenzó a hacerse llamar Josemaría Escrivá de Balaguer, juntando sus dos nombres de pila y añadiéndose de Balaguer, que da un cierto sabor de nobleza. Han dicho que tenía derecho a hacerlo; pero lo cierto es que ni sus padres ni sus abuelos lo usaron. Más aún, luego le buscan y le encuentran un título nobiliario: el de marqués de Peralta, que tampoco utilizaron sus abuelos ni sus bisabuelos, pero él lo asume y lo ostenta (El título de marqués de Peralta fue concedido según unos por el Archiduque Carlos, pretendiente a la Corona de España en la Guerra de Sucesión, según otros por el Rey Felipe V a D. Tomás Peralta, Secretario de Estado, Justicia y Guerra del Reino de Nápoles. Lo rehabilita en 1968 D. José Mª Escribá. Creo que hay en Aragón varias docenas de personas vinculadas al apellido Peralta que hubieran gozado de mayor derecho para la rehabilitación. Ninguno de los ascendiente de José Mª lo ostentó)

Y me pregunto, ¿por qué asumirlo y ostentarlo? Se me hace duro creer que tratándose de un sacerdote, obedeciese a una tentación de vanidad social. No sé de ningún sacerdote que aun teniendo claro derecho, haya hecho cosa semejante. Debió haber otros fines que yo no acierto a comprender. Pero para el que pretenda hacer obras mundanas, tal vez le vayan bien condiciones y títulos nobiliarios, pero para el que intenta hacer "Obra de Dios", no sólo sobran sino que entorpecen y escandalizan. Me acuerdo, a propósito, de San Francisco de Borja y de tantos otros Santos, que no sólo descendían de nobles, sino que ejercieron brillantemente la nobleza; pero en cuanto se convirtieron a la llamada del Señor, abandonaron toda sombra de vanidad, para abrazarse, despojándose de todo, a la cruz desnuda de Cristo. Quizá por eso varios años después, mejor aconsejado, renunció al título en favor de su hermano; pero el daño estaba ya hecho. 

-Como sabrás, Escribá está en camino de ser beatificado. 

-Lo sé, pero eso no hace que deje de ser verdad todo lo que te he dicho. Desde luego, Escribá no era un malvado, como algunos han pensado; pero también creo que las cosas que de él te he contado son incompatibles con la virtud heróica que, al menos antes, se exigía para iniciar el proceso de beatificación. Creo más bien que era un buen sacerdote sujeto a dos pasiones dominantes: la de presumir de alta alcurnia y la de dominio y mando sobre los demás. 

-Entonces, ¿crees que la Iglesia se precipita al dar este paso, como han pensado ya algunos ilustres eclesiásticos? 

-Yo no diría que la Iglesia se precipita, sino que está apremiada y acosada por la impaciencia de los partidarios del P. Escribá, que quieren ver oficialmente santificado a su fundador, aun a costa de que no se hagan las minuciosas investigaciones que aseguren totalmente una perfecta santidad. Hay que admitir, y yo lo admito, lo que disponga la Iglesia. Pocas beatificaciones ha habido, en que tantas personas respetables hayan expresado su extrañeza frente a dicha precipitación (En la revista ÉPOCA -Núm. 363, 10 de febrero de 1992, pág. 20-,el padre Rafael Pérez, agustino, presidente o promotor de la causa de beatificación de José Mª Escribá, dice: "el título de marqués de Peralta pertenecía a su padre". Lo cierto es que ni su padre ni ninguno de sus antepasados directos lo usó ni probablemente supieron nada de ese título. Desde el primer titular nadie lo ostentó, hasta que lo rehabilitó José María. También dice que "A las 24 horas lo había traspasado (el título) a su hermano pequeño". Esto es francamente falso; todos sabemos y somos testigos de que José Mª ostentó el título de marqués durante unos cuatro años. Otra cosa es que a posteriori se hayan hecho documentos con fechas convenientes. Ahora, que un hombre que desdibuja de este modo la verdad sea el promotor o presidente de la causa, da que pensar). Por mi parte debo decir que nada tengo contra el que fue mi compañero de Seminario, pero, desde luego el Josemaría Escrivá de Balaguer, ex-marqués de Peralta, poco tiene que ver con el José María Escribá y Albas que yo entonces conocí.

 

25/02/2009 11:41 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 3 comentarios.

Lacarra 27

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Fotografía de Vicente Almazán.

 

18/02/2009 09:46 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Ajubel

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Señoras y señores: este blog se hace bilingüe para publicar esta noticia que me envía Ana Lartitegui.

Dear Friend,
We are pleased to inform you that ROBINSON CRUSOE by AJUBEL, a novel in
images inspired by Defoe’s classic & published by MEDIA VACA(Spain) is the
winner of the 2009 BOLOGNA RAGAZZI AWARD (Fiction).
We’ll be attending the Bologna Book Fair at booth H29 C25.

In words of the Jury...
  
Audaciously, Ajubel takes on the traditional marriage of text and image,
raising it to a new and higher level. What appears at first to be a
departure from tradition proves on closer inspection to be just the
opposite. 
For with the captivating force of signs and colours, Ajubel has created not
merely illustrations but iconic images. The scenes that follow one after
another are a concentrate of emotion,  a phantasmagoria of anxieties, fears
and expectations. 
The classic narrative is here, alive and vibrant with all the dream-like
intensity of Defoe’s original text. Ajubel’s work is also an admirable
teaching tool, as it compels us to look more selectively at our
image-saturated world.
This is a unique book that opens up new pathways for our understanding.

 

17/02/2009 18:06 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Mario Campos

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He recibido este correo y las imágenes que cuelgo a continuación. Tiene muy buena pinta.

 

Os invitamos a la inauguración de la exposición colectiva 
el día 6 de febrero a las 20 horas 
Artistas: Carlos Arce, Fátima Blasco, 
Mario Campos, Javier Perez Cobo,
Rosa Serrano, Silvia T 
 
Galería Campos
C/ La luz 14.50006 Zaragoza 
Horario Galería: 
lunes a viernes de 18h a 21h  
sábado de 11.30 a 14h

 

05/02/2009 13:28 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Rosa Serrano

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05/02/2009 13:26 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Carlos Arce

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05/02/2009 13:25 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Fátima Blasco

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05/02/2009 13:24 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

J. Pérez Cobo

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05/02/2009 13:23 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Silvia T.

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05/02/2009 13:22 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Ovejas

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Vicente Almazán me envía esta contra de La Vanguardia.
Joan ’Pipa’, pastor de ovejas
"Cada día salgo con las ovejas, cada día es fiesta"
VÍCTOR-M. AMELA  - 28/01/2009
Tengo 71 años y estoy fuerte. Nací en Vallfogona del Ripollès (Pirineo) y hoy vivo cerca de Banyoles. Soy pastor desde muy niño. Estoy casado y tenemos una hija, Teresa. ¿Política? Un gobierno que lo haga bien. Creo en Dios... y a veces me cago en Él. Fumo siempre en pipa.
¿Cuántas ovejas nos siguen?
Aquí hay 984 ovejas.
¿Todas suyas?
Algunas sí. Otras de diversos amos. Yo me encargo de todas. Son mi vida. 
¿En qué sentido?
Salgo cada día al campo con ellas. De once de la mañana a cinco de la tarde. Cada día del año. Si no lo hiciese, me moriría. 

¿Nunca se toma fiesta?
Por esta pendiente baja rapidito. ¡Corre! 

¿Qué pasa?
Si te arrolla una oveja y caes al suelo, vas listo: te pasará el rebaño entero por encima. Quedarás bien machacado. 

¡Ueeh, voy!
Ala, ya estamos. Ah, mira qué prado. ¡Eh, Rumbooooo!

Rumbo ¿es el perro?
Sí, es bueno. Sale un perro bueno de cada cinco. Aquí tienen buena hierba para rato. 

Le preguntaba si hacía usted fiesta.
¿Fiesta? Si no sales un día, se te descontrola el rebaño. No he hecho dos días de fiesta en toda mi vida. ¡Pero cada día es fiesta para mí, porque salgo al campo con las ovejas! 

¿Tanto le gusta esto?
Si me siento enfermo no me quedo en casa: empeoraría. Salgo con las ovejas, yme curo. 

Hace usted lo que quiere. 
¡Lo que debo! Lo que toca. Y con ganas. 

¿Y así es usted feliz? 
Sí, aunque ya no es como antes. Antes éramos muchos, nos juntábamos, charlábamos, hacíamos partidas de cartas por la noche... Si teníamos hambre, matábamos un cabrito, y nos lo comíamos. ¡Era cojonudo! 

¿Van quedando pocos pastores? 
Pastores de verdad, pocos. Hay esos pastores jóvenes con ordenador, que no saben nada… Es por culpa del gobierno, que no entiende nada de esta materia. Te piden cada día más papeleo, te ponen más pegas, le meten un chip en la barriga a cada oveja… 

¿Para qué? 
Para controlar. Algunas ovejas se mueren, les sienta mal el chip. Un desastre. Y muchos caminos están ya casi perdidos, o están vallados, la montaña se llena de alambres... 

¿Qué alambres? 
Vallados para vacas. ¡La naturaleza hizo la montaña para las ovejas, no para las vacas! Las vacas destruyen la montaña. Yo mataría a todas las vacas. 

¿Sí? 
El abono de oveja alimenta el suelo de la montaña, hace salir buena hierba. La mierda y el orín de las vacas sólo cría espinas y mala hierba. 

¿Siempre ha sido usted pastor? 
Desde que nací ando entre ovejas. ¡A los ocho años esquilaba como el mejor! Durante 44 veranos seguidos he trashumado: en primavera desde los llanos del Empordà hasta el Pirineo, y en otoño de vuelta. 

¿Con quién aprendió a ser pastor? 
Con mi tío, padrino mío. ¡Él sí era pastor! Murió a los 102 años, junto a sus ovejas. Cuando agonizaba en el corral, lo acostaron en una cama. No había dormido nunca en cama, ni comido en una mesa, ni cubierto a una mujer... ¡Era muy fuerte, mi tío! 

¿Y usted? 
Bastante. No estoy nunca enfermo. No bebo alcohol, pero fumo en pipa desde niño, con tabaco de farias. Por eso me llaman Pipa.

De no haber sido pastor, ¿qué hubiese querido ser? 
Matarife. Se me daría bien matar vacas. 

¿No se ha cansado de la montaña? 
¡No! Alguna vez que he ido a la ciudad me he puesto malo. En la montaña no hay peligros: ¿una zorra, un jabalí? Salen huyendo. En la ciudad sí pueden hacerte daño. 

¿No le ha pasado nada malo ahí arriba?
Una vez me cayó un rayo en la cabeza. No me pasó nada, pero mató a seis ovejas. 

¿Usted sabe el tiempo que va hacer? 
Las ovejas me lo dicen. Por su conducta sé si habrá sol, viento o tormenta. 

¿Ha viajado alguna vez lejos de aquí? 
A Talavera de la Reina, cuando tenía 11 años, con mi tío. Fuimos juntos a comprar un rebaño. Fuimos en tren, y nos volvimos a pie, con las ovejas. Caminamos durante cinco semanas fantásticas... 

¿No iría a París, a Londres..? 
Si ahora me dices: "Pipa,vamos a París a remover ovejas", yo voy. Si no, no. Sí repetiría lo de Talavera... Ahora estoy triste: no voy a hacer más la trashumancia. 

¿Por qué no? 
Mi mujer y mi hija me dicen que ya estoy mayor. Tienen razón. Yo sueño con subir a la montaña, dormir al aire libre, bajo un toldo, vivir con las ovejas... Pero no sale a cuenta. Y cada año encuentro más trabas. Y me siento solo, todos van ahora en camiones... 

¿Cuál sería su sueño dorado? 
¿Mi sueño? Una masía perdida en medio de un bosque, con mujeres y comida. Y ya está. Sin que me encontrase ni Hacienda ni nadie, y yo ahí tirado. ¿Buen sueño, eh? 

¿Le tiene un cariño especial a alguna de las ovejas? 
Siempre hay alguna, como esa de ahí, la Mora,la que lleva el cencerro, por su docilidad. O mira esa, ¡qué ovejaza guapa..! Yo las distingo a todas, e incluso por su voz. Pero, a este paso, la cabaña catalana está acabada. 

¿Por qué? 
Por culpa de las leyes, los ministros ignorantes que subvencionan a quienes no aman la tierra, las vallas en la montaña, las vacas... ¡Que nos escuchen a los pastores viejos! A este paso, despídete de comer buen cordero. Aprende a comer plástico. 


miércoles, 28 de enero de 2009

 

28/01/2009 10:59 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Mito

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Fotografía de Vicente Almazán que, para más INRI, fue coautor del logo del Ayuntamiento de Zaragoza.

 

22/01/2009 17:40 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

El noctámbulo

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Fotografía de Vicente Almazán

 

15/01/2009 13:21 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Luis Moret

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Escribí este texto para la exposición de Luis Moret, celebrada en la Escuela de Artes de Zaragoza, hace unos años.

 

 

Las reproducciones que ilustran esta catálogo son fragmentos de cuadros sin terminar. Así que, posiblemente, son imágenes que sólo existen ya en estas páginas. Eso, paradójicamente, las hace más vivas.

 Cuando conocí a Luis Moret, me dijo que pintaba nudos. No eran marineros –estábamos en la costa y él ha sido marino– sino gordianos: Una maraña tan rigurosa que no dejaba un cabo suelto y acababa conformando una esfera. Cumplida representación del mundo. Dos nudos juntos, semejaban un mapamundi.

 Un día hizo lo que suele hacerse, d’après Alejandro, con ese tipo de nudos: Cortarlos. El corte horizontal, paralelo a la navaja de Buñuel, convirtió las esferas gordianas en globos oculares.

 Es lo que tienen los cortes –incluido el inglés–, que resuelven un problema y crean otro. Pintar el cine, nieto de la pintura, viene a cerrar otro círculo. Si la famosa escena de Buñuel dura un segundo, hay 24 fotogramas en los que una navaja saja un ojo. La proclividad de Moret hacia las estructuras modulares le permite revelarnos los 24 fotogramas de un golpe.

Y velarlos de un brochazo.

 A los módulos que pinta ahora les llama máquinas. ¿Qué maquina? Quizás sea una forma de introducir la idea de movimiento en su pintura. Al fin y al cabo, Luis es un viajero. Pero, como apuntan los filósofos postmodernos e intuye el pintor, si la pintura se mueve, es únicamente hacia su desaparición. Escenificar esa desaparición es lo único que le permite seguir viva. Moret nos muestra en este catálogo el movimiento simétrico a la desaparición, el de la aparición de la pintura. Pero, como decíamos al pincipio, nos muestra algo que ya no existe. Su propósito, cargado de lucidez, es borrarlo todo, tacharlo con más pintura. De la buena.

 

Una y otra vez... 

 

13/01/2009 17:13 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Jorge Lizalde

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Jorge Lizalde, fotógrafo aragonés afincado en Gran Bretaña, inaugura Blog. Aquí lo pueden encontrar:

 http://jorge-lizalde.blogspot.com.

Espero que les guste.

 

11/01/2009 21:24 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Flores

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Otra foto de Vicente Almazán.

 

09/01/2009 10:27 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Bar Mariano

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Nueva entrega de fotos de Vicente Almazán.

 

09/01/2009 10:26 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Manzoni en Giverny

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Escribí este texto para una exposición itinerante de Vicente Villarrocha en 1992.

A propósito de “Manzoni en Giverny”.

      ¿El pintor escribe pintura? ¿El crítico de arte pinta crítica de arte?

      Habla Vicente Villarrocha: “A mi derecha, Claude Monet, Soleil levant, doctor Jeckyll de la pintura… A mi izquierda, Piero Manzoni, Corpo d’aria, mister Hyde del arte, enfrentados en singular combate a 15 cuadros.

      Habla el entendido: Monet es un fondista pero Manzoni le gana en pegada. Es más, Monet tiene doble fondo que Manzoni, pero Manzoni tiene doble fondo.

      La pintura de Monet traza una línea entre el arte del siglo XIX y el del XX. Manzoni entierra dicha línea por segunda vez, ya que la pintura, como un comando del GRAPO, ya había renacido para entonces de las cenizas duchampianas.

      Para Matisse o para Albers, pintar es juntar colores. Su negación monocroma (Klein) o ácroma (Manzoni) es, por lo visto, sumamente peligrosa. El fin del arte no es el fin del arte, dijo Donald Judd, pero el fin del arte sí es el fin del artista.

      En paisajes anteriores, V. V. marcaba la huella de sus zapatos sobre el lienzo. Eran huellas que decían: “Yo he estado aquí”, igual que el “Yo lo vi” en los grabados de Goya. Eran huellas reales.

      Ahora las huellas (de Manzoni, por supuesto) se representan tridimensionalmente y eso las hace irreales. (La pintura como fantasma).

      Sobre el sofá de Giverny no se podían colgar cuadros, no había pared. Subido encima del sofá, el artista Manzoni pretende convertirse en obra de arte. Encima… (El artista como fantasma).

      ¿Las huellas de Manzoni levitando sobre el sofá de Giverny aluden a su suicidio? Se nos hiela en la boca la sonrisa peyorativa. (El fantasma como artista).

      Le pont japonais, Le pont japonais, Le pont japonaisAchrome, Achrome, AchromeEl sofá de Giverny, El sofá de Giverny, El sofá de Giverny: Nueve cuadros.

      Sólo en la repetición conseguimos captar la realidad, me parece que dijo Handke. Sin embargo, Heráclito nos advirtió de la imposibilidad de pintar dos veces el mismo puente.

      Le pont japonais. Sur le pont…, sur le point; le point sur le plan, que diría Kandinsky; le pont sur le plan o le plan, de Klein, sur le pont.

      Pintura de géneros: Retrato desnudo, paisaje. “Adán Manzoni y Eva en el Paraíso de Giverny”. Cuando desaparece el desnudo (La mujer, el erotismo) el tema se invierte: “Et in Arcadia, ego, el suicida”.

      ¿Desembalar las líneas de Manzoni para seguir dibujando? ¿Convertir las lanzas de la vanguardia en ejes de simetría? ¿Desembalar la mierda de Manzoni para seguir pintando?

 

08/01/2009 20:40 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

El informe Larroy I

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Redacté este texto para la exposición de Larroy en la sala del Banco Zaragozano y la galería Lausín & Blasco, en 2002.

 

Acababa de conectar el ordenador cuando sonó el teléfono. Era Enrique Larroy. Fue derecho al grano: Una institución de la ciudad quería un informe sobre su pintura. No me extrañó que me llamase él, primero porque somos amigos y segundo, porque esta ciudad es Zaragoza. Ya me llamarían de la institución más tarde. Nunca lo hicieron. “¿Pueden ser veinte folios?”, me preguntó. Tragué saliva y dije que sí.

La verdad es que hacía tiempo que me había retirado y me dedicaba a cosas más tranquilas. Sabía, además, que tratándose de Enrique no sería fácil. Pero un amigo es un amigo. Apagué el ordenador y el muy hipócrita me preguntó zalamero si de verdad deseaba apagarlo en ese momento. Le mandé a la mierda, cogí la chaqueta y me fui a la calle. Tenía que darme prisa. El trabajo era urgente y lo suficientemente extenso como para que me preocupara. Sólo sé defenderme en las distancias cortas. Por empezar de alguna forma, recorrí galerías y salas de exposiciones. A las dos horas me dí cuenta de que sólo había visto objetos, fotografías e instalaciones. Ni rastro de pintura. Qué raro. Ojeé unas cuantas revistas de arte en el VIP’s, y lo mismo. ¿Qué estaba pasando?

Recordé cómo había decidido dejar este trabajo. Fue a raiz de la exposición de la monja pintora. No sé si recuerdan. Las chicas de la prensa dijeron que había sido un acontecimiento sociológico. Efectivamente. La ciudad en pleno hizo alarde de su desdén por la cultura acudiendo en masa a la Lonja. Las colas llegaban hasta la calle Alfonso. Durante semanas y semanas. Me picó la curiosidad. Aproveché un día en que llovía a cántaros para bajar a verla. Me cabreé como un mono. Había leído en algún sitio algo sobre la relación de la monja pintora con Veermer. ¡Hombre, no me jodas! ¿Qué ha hecho el pobre Veermer para que le salgan tataranietos tontos hasta de debajo de las piedras? Aquello no tenía nada que ver ni con Veermer ni con la pintura. Me sentí incapaz de aclarar tantos malentendidos y decidí dedicarme a otra cosa.

Dejé de dar vueltas por la ciudad y me acerqué al taller de Enrique. Estaba lleno de pintura. No me lo podía creer. Empecé a mosquearme.

Enrique es un hombre ordenado. Había preparado una mesa para empezar a trabajar. Colocó encima sus últimos trabajos, una pila de papeles de 100 x 70, y los fue pasando con la cadencia del que sabe y el cuidado exquisito de un banquero contando euros. No dijo nada. Yo tampoco esperaba que lo hiciera. Habló algo de títulos, de plantillas y fábricas, de unas páginas que había pensado llamar adaptadores ópticos o algo por el estilo. Algo que parecía divertido. Me extrañó que dijera: “En estos trabajos sólo queda humor en los títulos”.

Volví a mi despacho. Me puse a escribir y en una semana conseguí llenar seis folios. No sé, no sé. No acababa de verle sentido. Me llamó Enrique. Me preguntó cómo iba. Le dije que ya tenía diez folios. Pareció alegrarse: “Estupendo. No nos hemos puesto de acuerdo y ya no se hace”.

Las cosas funcionan así. Ya he dicho que estábamos en Zaragoza. Tenemos amigos que al oir ese nombre exclaman melindrosos: “¡Jo, es que es muy fuerte!” Enrique no es de esos. Él forma un acento circunflejo con las cejas mientras sonríe (simetría) y se encoge de hombros (paralelismo). Parece un buda tibetano.

Se disculpó muy cortado. Me arrepentí de haberle dicho que tenía diez folios. Lo mismo podía haberle dicho que tenía cuatro. Me dijo que guardara lo que había escrito, que seguro que había ocasión de aprovecharlo. Seguro que sí. Enrique es un amigo y un profesional y ocasiones no nos iban a faltar. Los dos sabíamos que no me serviría de nada guardarlo. Tendría que volver a empezar. Mala suerte.

Las cosas siguieron igual que antes. Me pasaron un panfleto criticando la deprimente actividad cultural del Ayuntamiento. Recibí doce faxes y se me colapsó el correo electrónico. Algo se movía. Ya habían firmado otros 199 tipos de ambos sexos. Fue suficiente para que el señor alcalde decidiese recortar el presupuesto correspondiente un 50%.

Cuando ya me había olvidado de todo y seguía en mis cosas, recibí la temida llamada de Enrique: “Ahora es para una entidad bancaria. Déjalo en diez folios”. Encendí el ordenador, abrí el documento Larroy, lo leí un par de veces, seguí escribiendo hasta llegar a los diez folios, lo volví a leer entero y lo tiré a la papelera. Estaba como al principio. Otra vez en la calle buscando alguna orientación. En las galerías cada vez había más cosas. Recibí, incluso, una invitación para una exposición de mixografías. ¡Cielo santo, ¿qué demonios sería eso?!

Volví al taller de Enrique y volví a encontrarlo atestado de pintura. Empezaba a mosquearme de verdad. Aquí pasaba algo raro. Enrique seguía sin soltar prenda, claro. A veces resulta desconcertante. Y mira que hace tiempo que lo conozco. Desde antes, incluso, de que él militase en un partido de extrema izquierda y yo fuese tonto útil o compañero de viaje. Tal como están las cosas, más vale hacer algunas aclaraciones: A/ No era para tanto. B/ Entonces era normal, arriesgado pero normal. Sólo habían pasado cuarenta años desde que Sender dijera que “el español que a los veinte no es anarquista es que es idiota”. Enrique nunca ha sido anarquista pero tampoco ha tenido un pelo de tonto, a ver si me entienden. Aunque yo ande muy despistado, sé que ahora las cosas son distintas, y no lo digo por los pelos de Enrique si no por las distintas formas que adopta la inteligencia de los jóvenes. Por eso doy tantas explicaciones que, si no, de qué.

Bueno, pues cuando Larroy era militante de izquierdas, pintaba flores. Poperas, tan grandes como una pared grande de una galería grande, cortadas en cuadraditos y todo lo que ustedes quieran. Pero eran flores. Antes había pintado lunares y después pintó fresones. Su repertorio iconográfico debía de tener un poco moscas a sus compañeros de partido. Pero no lo echaron, mira por dónde. Unos llevan la fama y otros cardan la lana. Quizás fueron las consignas de Mao: “Que diez mil flores florezcan” o algo así.

Habíamos quedado en pasar por la galería y fui a buscarlo a casa. Mientras sacaba unas cervezas, me entretuve con el expositor de postales que tiene en el comedor. Son postales de señoritas casquivanas que guiñan el ojo y de Vírgenes que se mueven moviendo a compasión. Otra cosa desconcertante de Enrique: Su afición por las horteradas más sublimes. De joven era un asiduo de La Infantil y El Número 1. Ya no quedan sitios así. Lo más parecido son los Todo a Cien (0,60) pero no tienen Pipos. Enrique es el presidente del club de fans de Pipo, el muñeco fumador. La afición de Enrique por estas cosas es desmedida. Una vez compró un letrero de neón que iban a tirar a la basura. No sé dónde lo tiene. Quizás lo guarde con las flores. Si me pregunto dónde tiene las flores, esto va a parecer una canción de Dylan. A mí, una vez, me regaló un vaso encerado y una caja de palillos.

Y al mismo tiempo formó con Pepe Bofarull, ferviente admirador de la Lupe y Paquita la del Barrio, un concienzudo y solvente equipo de diseño. Contra todo pronóstico, fueron los autores del MODO y LA NOCHE, dos locales míticos absolutamente minimalistas. Quizás es que para ellos, primero era la obligación (Hay que ser absolutamente moderno) y luego la devoción (Bendita y alabada sea).

¿Ya les he dicho que Larroy es desconcertante? Después de bebernos las cervezas charlando de los amigos sin acritud, bajamos a la galería. Larroy está en la galería Lausín y Blasco. Pensarán ustedes que Enrique es un pintor muy popular en la ciudad. Bueno, lo cierto es que es mucho más conocido en el ambiente artístico madrileño. Pero eso de tener la galería enfrente de casa le hace muy zaragozano.

En fin, todo esto son anécdotas. Estaba perdiendo el tiempo. La clave para solucionar el caso tenía que estar en la propia pintura de Larroy. Sí, claro. Es muy fácil decirlo. Pero tenía que escribir un informe y me preocupaban más los destinatarios del mismo que mis investigaciones. Escribir sobre pintura puede ser muy duro. Pero, leer sobre pintura aún es peor.

Barrunto que se me encrespan ustedes como si, yéndome por las ramas, no les tuviera la consideración que su preparación cultural merece. Muy bien. Ustedes lo han querido.

Empecemos por las clasificaciones que es algo sencillo. De todas las posibles, la de lo lineal y lo pictórico es bastante fácil de entender aunque esté superada, que dirían en la universidad. Tendremos que remontarnos cuatrocientos o quinientos años, qué menos: En el Renacimiento la pintura era de tipo lineal. Osea, que la pintura se aplicaba dentro de los contornos precisos de una figura. Cuando Leonardo inventó el sfumatto, la cosa siguió más o menos igual. Se rellenaba la figura con claroscuros y después se difuminaban los contornos. Entonces Tiziano empezó a pintar con manchas, saliéndose del contorno todo el rato. Dado que en la realidad no existen los contornos, mayormente, parecía que lo de las manchas, lo pictórico, era el sistema más conveniente para representarla. Pero, casi desde el principio, digamos que desde el Greco, se vio también que lo pictórico era la mejor forma para que los artistas se hicieran notar. En plan subjetivo, quiero decir. Goya se pasó cien pueblos. Ingres pretendió devolver objetividad a la pintura volviendo a lo lineal, pero los románticos no se dejaron llevar al huerto. Buenos eran. Dando vaivenes y tropezones como un borracho, llegamos hasta principios de siglo XX. Las vanguardias auguraban un desmadre total. Pero los suprematistas decretaron que la libertad del brochazo era una manifestación pequeño-burguesa y volvieron a reivindicar la objetividad de un contorno claro y conciso. Qué te parece la de vueltas que da la vida. Bueno, pues de esa pintura, salvando todas las distancias, era hija la que estaba haciendo Enrique en este momento. Ni más ni menos.

Me sentía exahusto después de escribir esta parrafada –ya he dicho que sólo sé manejarme en las distancias cortas–  cuando el maldito ordenador me advirtió que se había producido un error grave del tipo GKX no contesta. Había acabado con mi texto y con mis ínfulas teóricas en un segundo.

 

 

05/01/2009 12:00 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 4 comentarios.

El informe Larroy II

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Decidí cambiar impresiones con los críticos. Igual me echaban una mano: “Yo presentaría la obra de Larroy utilizando lo que se ha llamado “pragmática posmoderna del saber narrativo”. De tal manera el uso del término “saber”, lejos de enunciados denotativos, comprendería términos de eficiencia (o cualificación técnica, que decía Lyotard)”, me dijo Vicente Villarrocha. Yo pensaba que éramos amigos.

Pregunté a Chus Tudelilla: “Ya sabes que Larroy desarrolla el argumento de su pintura fundamentado en la interrelación de imágenes de abstracción y color según un código interno cuyo suceder y resultado final tiene mucho de intuición y búsqueda de soluciones que nunca se presentan definitivas”. Vale, de acuerdo, tenía razón. Pero no era lo que yo andaba buscando. O a lo mejor es que no le había entendido.

El problema que me preocupaba se podía exponer de una forma muy simple: En los centros artísticos era casi imposible encontrar pintura y el taller de Enrique estaba lleno. ¿Por qué?

Larroy seguía guardando silencio. O no quería condicionarme o pensaba lo mismo que los críticos pero se callaba por pudor. No sé si se acordarán pero, cuando sus compañeros de las vanguardias pictóricas y políticas hablaban de tramas, él hablaba de lunares. Y sigue igual de somarda.

El caso es que seguía callado. Y yo también.

Durante muchos años, cada vez que alguien me anunciaba la muerte de la Pintura, acudía aventado y me encontraba con que el cadáver había desaparecido. Bueno. La gente tiene que darse importancia de alguna forma. Con el viejo cuento de que viene el lobo, por ejemplo. Pero eso era hace tiempo. Por lo visto, esta vez iba en serio. La pintura estaba desaparecida o desapareciendo. Ya saben el chiste. Por eso me intrigaba la cantidad de pintura que tenía Larroy en su taller. ¿Cómo se las arreglaba?

Recordé un caso que se me presentó hace diez o doce años en Barcelona. Por entonces, siendo una ciudad más cosmopolita que Zaragoza, se empezaba a notar que pasaba algo. Vi cosas muy tristes. Esperabas encontrarte plañideras en cualquier galería. Por culpa del trabajo que llevaba entre manos, un informe sobre mí mismo, caí en unos ambientes muy poco recomendables. Me vieron venir y empezaron a darme pistas falsas: Wölfflin, Gombrich, Panofsky. Sí, vale, muy interesante, pero aunque uno sea de provincias, hasta ahí llega. Puro formalismo. Sabían de sobra que no era eso lo que andaba buscando. Yo creo que aquellos tipos, en el fondo, estaban cagaos.

Decidí investigar por mi cuenta y riesgo. No recuerdo muy bien cómo, cayó en mis manos un tebeo que repartía un italiano a la salida de los colegios: “La postmodernidad explicada a los niños”. Era asquerosamente pedante pero divertido. Hasta que empezaba a hablar de pintura. Ahí se le notaba despechado al hombre. Él sabría por qué. Según aquel tipo, Vattimo creo que se llamaba, la pintura es soluble. Todavía había pintura, cierto, pero era porque se disuelve más despacio de lo que él deseaba. Craso error. El de la pintura, claro. Aclaraba además que la pintura se disuelve en el kitsch, la utopía y el silencio. Ni más ni menos.

Pues, puede que tuviese razón, fíjense lo que les digo. El tal Vattimo dejaba las cosas ahí, sin dar más explicaciones, y a mí me picó la curiosidad. Le he dado al tema más vueltas que a un pirulo. Y puede que tenga razón.

Empecé a verlo claro. La pintura se diluía ante mis ojos, evidentemente. O ese Vattimo era un profeta o yo era un discípulo aventajado. Pero, ¿y la pintura de Enrique? Seguramente había encontrado la forma de retardar la disolución o de hacerla insoluble. Una de dos. Eso, la verdad, no pude aclararlo. Enrique tenía que haber encontrado algo para hacer una pintura soluble pero con retardo. O, dicho de otra forma: Si para Vattimo, la pintura tenía que ser tan soluble como el Nesquick, Enrique la estaba haciendo tan poco soluble como el Cola Cao de antes. Una de las múltiples cualidades de aquel producto sin par.

Sólo me faltaba saber cómo.

Empecé a atar cabos y empezaron a cuadrarme las piezas. Enrique, su militancia juvenil y su pintura actual, el MODO..., las postales, las flores, el club de fans de Pipo, el muñeco fumador, los lunares..., el acento circunflejo de sus cejas y el alzamiento de hombros, sus calladas por respuesta... Así que era eso: Las relaciones de Enrique Larroy con el kitsch, la utopía y el silencio habían sido siempre tan fluidas que formaban parte de su idiosincrasia. Vamos, que no iba a ser el signore Vattimo quien le cogiera por sorpresa. Enrique seguía pintando cómodamente instalado en el kitsch, la utopía y el silencio. Échenle un galgo.

Tenía suficiente material para acabar de redactar el informe. Si esto fuera un relato podría terminar aquí mismo. Quizás pudiera contar como acabé de redactarlo venciendo la resistencia del maldito ordenador, pero poco más.

 Se lo advierto porque ustedes sí que pueden dejarlo ahora. Lo que viene a continuación intenta explicar las estrategias que emplea Larroy respecto al kitsch, la utopía y el silencio, simplemente.

 

El kitsch.

A simple vista –yo diría que más que simple, tonta perdida–, a simple vista, digo, la pintura de Enrique puede parecer decorativa: Un aspecto conocido de lo kitsch, aunque Isabel Presley no se haya enterado. Mirando la pintura de Enrique con un poquico más de detenimiento, es evidente que de decorativa, nastis de plastis. A simple vista, uno de sus cuadros podía parecer un conjunto de formas geométricas y colores vivos ordenados armoniosamente en un espacio concreto. Mentira podrida. Ni las formas son tan geométricas, ni los colores tan vivos, ni sabemos muy bien en que espacio están situados si es que situados es la palabra adecuada.

La perversidad del kitsch, para Hermann Broch, no reside en el mal gusto de sus productos, como se suele creer, sino en ser más falso que Judas. Si lo decorativo es un aspecto de lo kitsch, lo kitsch es un aspecto de la mentira. Pues yo creo que eso es lo que encandila a Enrique, mira por dónde. Porque, a estas alturas, ¿a quien engañan las mentiras del kitsch si exceptuamos a los televidentes de la Primera? No será a Larroy, que sabe de sobras que, puestos a mentir, el arte miente más y mejor. Y que, a su lado, las mentiras del kitsch conmueven por su ingenuidad. Enrique Larroy, el pintor, se limita a darle al kitsch otra vuelta de tuerca.

 

La utopía.

Las vanguardias históricas radicales, Malevich y compañía, ya lo he dicho, optaron por la objetividad de los contornos, por las formas sencillas y los colores básicos, buscando un estricto rigor plástico y poético. Eran un ejemplo. Una sociedad organizada con el mismo rigor podía alcanzar esa otra poética llamada utopía. La vanguardia, señores, era el ejemplo. Después, ya se sabe, se acabó la diversión, llegó el realismo socialista y mandó callar. Pero eso era de nuevo el kitsch, tan persistente como una mosca cojonera.

Aparentemente, la pintura de Larroy es heredera de aquellos viejos utópicos. Pero conociendo la historia. Sus formas sencillas –pero no tanto–, sus colores –terciarios más que primarios- su estructura –más que estricta, de mírame y no me toques–, la indefinición del espacio en que se organiza todo esto, la pregnancia de los perfiles desenfocados, la inverosimilitud de los planos, las plantillas recuperadas como trampantojos... No creo que la pintura de Enrique sea un ejemplo para nadie. Yo diría que, por su ambigua complejidad, es más bien un espejo.

 

El silencio.

Desde que Beuys dijera que el silencio de Duchamp está sobrevalorado, parece que la tendencia artística con más prestigio, adeptos y futuro es la silenciosa. Los silenciosos se pueden subdividir en dos grandes grupos: Los místicos, que esperan que en el silencio se produzca la epifanía del misterio y los wittgensteinianos que, de lo que no saben, prefieren no hablar. O que, simplemente, no tienen nada que decir.

Recuerden que Larroy me había dicho que ya sólo quedaba sentido del humor en sus títulos. Bueno. Vayamos por partes. El sentido del humor de Enrique es muy particular. No soporta el humor de Duchamp pero ha aprovechado una de sus bromas para titular esta exposición. El color invisible, para Duchamp, era el título del cuadro. Para Enrique Larroy, es el título de toda una exposición. La invisibilidad puede ser una forma de silencio pero un título puede ser una forma de charlatanería. Como ven, cualquier pequeño guiño de Larroy pone en danza todo tipo de contradicciones. Pero no sólo son los títulos. Yo creo que toda la pintura de Enrique sigue teniendo el mismo sentido del humor. Las ambiguas relaciones que mantiene con el kitsch y la utopía, como acabamos de ver, siguen siendo absolutamente irónicas. Lo que pasa es que cada vez es más sutil. Más callado. Más invisible. En este sentido, y sólo en éste, creo que coincide con Duchamp, mal que le pese. El silencio de Enrique Larroy, como el silencio de Duchamp, es el silencio de quien se aguanta la risa.

 

05/01/2009 11:57 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Matute

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En una magnífica entrevista a la Matute, publicada en La Vanguardia, el 19 de diciembre, leo:

¿Le afectan las críticas?

Hombre, sí que me afectan las malas. Pienso: "¡Qué tonto este tipo! No ha entendido nada".

¡Lo que se aprende de las viejas maestras!

 

 

22/12/2008 10:42 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Tintoretto

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Acabo de leer "Tintoretto y los escritores", de Vicente Molina Foix.

Dice Sartre:

Se entera de que los Crociferi van a hacer un encargo a Paolo Caliari; fingiendo ignorarlo todo, va a ofrecerles sus servicios. Es cuestión de despedirlo cortesmente: "Sería con mucho gusto, pero queremos un Veronés". "Un Veronés, muy bien", dice. "¿Y quién se encarga de hacéroslo?" "Bueno", responden un poco sorprendidos, "pensábamos que Paolo Caliari era el más indicado". Y Tintoretto, a su vez, estupefacto: "¿Caliari? ¡Qué extraña idea! Yo os haré una obra maestra a la manera del Veronés mejor que él. Y menos cara".

¡Lo que se aprende de los viejos maestros!

 

20/12/2008 13:19 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Ajubel

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Esto es más o menos lo que dije en la presentación de Ajubel.

No sé en verdad cómo hablar de él; no puedo describir sus pinturas, son demasiado vastas y hay demasiadas. Es el impulso interior de su espíritu lo que hay que describir, pues me parece que en él se descubre un estado único, la fulminante inspiración. Sin duda palabras mayores, pero que corresponden a hechos precisos de los que pueden citarse ejemplos. En ciertos momentos extremados, ante un gran peligro, en una súbita conmoción, el hombre percibe claramente, en un relampagueo, con terrible intensidad, años enteros de su vida, paisajes y escenas completas, a veces un fragmento del mundo imaginario: los recuerdos de los asfixiados, los relatos de quienes estuvieron a punto de ahogarse, las confidencias de los suicidas y de los fumadores de opio, los Puranas hindúes, todos dan fe de ello. La potencia activa del cerebro, repentinamente centuplicada, hace vivir al espíritu en ese instante abreviado más que en todo el resto de su vida. Es cierto que lo más corriente es que salga de esa alucinación sublime postrado y enfermo, pero cuando el temperamento tiene la fuerza suficiente para soportar sin desequilibrio ese choque eléctrico, el hombre, como Lutero, San Ignacio, San Pablo y todos los grandes visionarios, lleva a cabo obras que sobrepasan la capacidad humana. Así acceden a la imaginación creadora los grandes artistas…

Él no elige, su visión se le impone; una escena imaginaria le aparece como si fuera real; en un arranque, al instante, la copia con sus rarezas, sus imprevistos, su enormidad, su hormigueo; recorta un troza de la naturaleza y lo lleva a la tela, tal cual, con la imprevisión y la potencia de la creación espontánea que no sabe de combinaciones ni titubeos. Y no son dos o tres personajes lo que pinta, sino una escena, un fragmento de la vida, todo un paisaje y toda una arquitectura poblada.

 

Este texto es de Hippolyte Taine y está dedicado a Tintoretto

 

Pero lo mismo puede servir para Ajubel o Robinson.

Queda claro que lo importante es la fuerza. Lo digo porque yo nací asfixiado y ando sobrado de inspiración, pero soy de los que no superaron el choque y he acabado enfermo y postrado, siempre malico. Por eso le tengo mucha envidia a Ajubel, por la tremenda fuerza caribeña que tiene. Sólo espero que mi envidia sea sana porque, si no, ya es lo que me faltaba. 

 

15/12/2008 11:26 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Antón Castro por Roberto Miranda

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Esta presentación, pese a la extraordinaria foto que le he cogido a Melendo, fue muy divertida.

El texto lo he cogido de la página de Antón. Como decía Picasso: "Si hay algo que robar, lo robo".

[Esbozo para la presentación del libro "Fotografías Veladas",  de Antón Castro, el martes día 9 de diciembre, a las 20.00 horas en la Librería Cálamo. Por Roberto Miranda, redactor de Cultura de El Periódico de Aragón]

 

Antón Castro ha sublimado hacia el asombro todo el espanto de la infancia ante un mundo brumoso y húmedo, de hábitat disperso, casas intercaladas con prados, donde quedarse solo era estar plantado ante el abismo del mar como el monje de Caspar Friedrich. En su libro se esconde el niño asustado, pastorcillo soñador y dócil, frente el friso rodante de una carretera a lo lejos, por la que pasaban autobuses y gente para la feria, en Arteixo.

         El mar de Antón no es sólo esa inmensidad sobrecogedora que vemos todos (si es que la vemos), sino que está plagado de bichos amenazantes y de galernas, de atlantes y de sierpes. Y los hombres de sus relatos son desaforados, como esos mendigos gallegos de pedir por puertas que le daban miedo. En este libro, Gustavo Adolfo Becquer (al que teníamos por un lánguido escritor romántico)  "A veces parecía el loco errante, el peregrino espectral, el observador alucinado de los cielos, el perseguidor de antílopes que sólo él atisbaba en medio de la niebla y de la fronda" (página 31).

         Las aves de Antón Castro no podemos imaginar que puedan sostenerse en vuelo, con toda esa carpintería literaria encima. Son aves que "irrumpen de súbito, con un chicotazo de alas desplegadas" (página 16). Y lo mismo los personajes, que portan sobre una bici no sólo los aparejos antiguos de hacer fotos (trípodes y cajas), sino que están lisiados (tuertos, o cojos), como los mendigos, y llevan a la espalda todo ese talabarte de adjetivaciones y epítetos. Por no hablar de los paisajes, perfectamente terminados, pero sin haberse desprendido todavía de los andamios de los pintores. Estas "Fotografías veladas" del título, están veladas de tanto fogonazo.

         Me encanta ese universo superlativo de Antón Castro, donde las mujeres son desaforadas, las noches inquietantes y furibundas y las sirenas andan por las riberas del Matarraña como Pedro por su casa. Me entusiasma el juego antonino de contar las cosas con esa brutalidad metafísica y encima empleando magistralmente las palabras más diamantinas, poliédricas y relamidas del vocabulario. Ahí habita el humor escondido de este hombre.

         Leibnitz y luego Martín Heidegger expresaron su asombro de que exista el ser en lugar de la nada. De que haya un mundo ahí, delante de nosotros y no un vacío total. Pero lo que se nos presenta no es un mundo apenas asomado, en el filo mismo de la existencia, al estilo del zen o de los paisajes japoneses.

         No. El mundo existe a todo meter. Y Jean Paul Sartre protestaba de que hubiera un exceso de ser, de que la existencia fuera tan viscosamente insoportable, al contrario de la levedad de Kundera. En los personajes de Antón, la desproporción del destino sólo es comparable a la desproporción del deseo

         El mundo está ahí afuera, disponible para que el hombre, cada hombre, lo construya. Antón tira por derecho y, ante el crepúsculo dice que "se expande sobre el mundo con sus brazos oscuros, con su negra aureola de intimidad y espantos". Las ciudades están llenas, no de calles, sino de pasadizos; la torre de Veruela no es un simple campanario, sino la torre del homenaje, nada menos. Sólo falta que ululen los lobos.

         Y los personajes se convierten en arquetipos fabulosos por la mera magia de este escritor desaforado que los mira: el futbolista de Arteixo o Aránzazu Peyrotau (con Peyrotau, estoy de acuerdo con él). Si el mundo fuera como lo describe Antón, tan proceloso, con los perfiles tan desgastados por el empuje de la muerte, habría que pedir la jubilación a los 19 años

         Antón Castro es un devorador de imágenes, un carpintero de historias, un agitador cultural imponente: Un regalo de los dioses del mar para Aragón y una gozada para todos nosotros.

 

 

 

11/12/2008 17:41 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados Hay 1 comentario.

Vicente Ferrer y "Zaragoza"

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Este texto también lo escribí por encargo de Rosa Tabernero. La ilustración la he sacado de mi libro sobre el Papa Luna. Es el retrato de San Vicente Ferrer. Se parece mucho a Vicente Ferrer.

 

Vicente Ferrer es un editor con sentido del humor. Así que no le importará que cuente como conseguimos hacer el libro de Zaragoza.

Este es un libro de encargo, de un encargo hecho a mi medida. Vicente Ferrer, editor de Media Vaca, abrió una nueva colección sobre ciudades del mundo, en la que los autores de los libros fueran ilustradores residentes en ellas y buenos conocedores de sus entresijos. Ya había encargado Tokio y Buenos Aires y pensó que la tercera ciudad podía ser Zaragoza y que el autor podía ser yo. Mira por dónde.

Cada libro tendrá unas características distintas. Así, por ejemplo, Tokio es un libro infantil y Buenos Aires, una recopilación de impresos pertenecientes a la colección del propio ilustrador.

Vicente, conocedor de mi trabajo, porque yo mismo me había encargado de hacérselo llegar, me propuso que Zaragoza reuniera una colección de retratos de zaragozanos de todas las épocas y de toda condición.

Me dio muchas más indicaciones.

Vicente es un editor que se siente coautor de los libros que edita. Muchas veces le preguntan sobre el significado del nombre de su editorial y su logotipo. Al margen de la respuesta que dé él, mi teoría es que la media vaca representa la autoría que se adjudica como editor. La mitad o más. Lo malo es que ha elegido la parte de la cabeza y al autor le deja la otra mitad, precisamente.

Como iba diciendo, me dio muchas más indicaciones sobre mi trabajo. El libro sería cuadrado, de 17 x 17 cm., cada personaje ocuparía dos páginas enfrentadas, en las que irían texto e ilustración; las ilustraciones, evidentemente, serían retratos y los textos, breves apuntes anecdóticos (en el caso de personajes muy conocidos) o breves apuntes biográficos (en el caso de los desconocidos). Habría un total de 50 personajes con lo que el libro tendría algo más de 100 páginas. La portada corría de su cuenta para unificar el diseño de la colección. Y por supuesto, el libro, como todos los de la editorial, estaría impreso a dos tintas.

 

Después llegaron las negociaciones. Vicente me dijo que salía más barato hacer los libros de 16 x 16 que de 17 x 17 cm. Yo ya lo sabía pero le dije que no eran lo mismo 16 que 17 cm., que un centímetro importa. Como él también lo sabía, batalló hasta conseguir un papel que permitiera volver a los 17 x 17 cm., aunque el libro salió sensiblemente más caro. O, por lo menos, eso me dijo.

Más tarde, discutimos por la segunda tinta, que en principio iba a ser azul. El azul da muchos problemas en las artes gráficas y además recordaba mucho alguno de los libros más emblemáticos de la editorial, así que lo desechamos y empezamos a probar con la gama Pantone y con otros muchos muestrarios de papel, hasta arriesgarnos con esa especie de caqui que creo que quedó bien.

También discutimos el asunto de la maqueta. Mandé el libro completamente maquetado, sin saber que era la primera vez que alguien hacía algo parecido. Vicente, desconcertado, me escribió una nota un poco “sadiana” en la que me explicaba la necesidad de “hacer suyo el libro”. Creo que volvió a maquetarlo de cabo a rabo hasta tres veces seguidas.

También trabajó en ampliar unos milímetros mis ilustraciones para evitar que las “sangre” se comieran algún trazo. Apuro demasiado el espacio. Es algo que no me perdonará en la vida.

Y, a partir de algunas ilustraciones que le mandé, tras ponernos de acuerdo, compuso los sellos y matasellos que completan la parte gráfica del libro.

Yo había elaborado varias listas de zaragozanos y llegué a reunir ciento y pico. Al final, tras arduas negociaciones lo dejamos en 80, frente a los 50 que había calculado él.

 

El primer trabajo, pues, fue la elaboración de listas. Es curioso como, en estos casos, empiezan a llegarte informaciones que no te llegan habitualmente o cómo prestas atención a cosas que normalmente no te interesan. Algunas de las informaciones me llegaron del propio Vicente que se conoce muy bien esta tierra, por parte de abuelo.

 

Estoy haciendo una descripción del proceso de trabajo. No piensen que me quejo de la precisión del encargo ni del detallado seguimiento del editor. En mis años de profesor, en la Escuela de Artes, aprendí que, cuantos más condicionantes introduzcas en un ejercicio, más altos serán los niveles de creatividad alcanzados.

 

Además del compromiso con el editor, tenía otro compromiso importante con el tema, con Zaragoza, mi hermosa ciudad, ejem, como dice el título de la colección. Algunos me han dicho que podría completar la serie con sendos libros sobre Huesca y Teruel. La verdad, me parecería una grosería hablar en el mismo tono de ciudades que no son la mía. Mantengo con Zaragoza la clásica relación de amor-odio y eso, señoras y señores, sólo pasa con una ciudad en la vida. A parte de que no creo que Vicente estuviese por la labor.

En ese sentido, que el encargo viniese de Valencia y que no me fuera a pagar Ibercaja, como hacía habitualmente con los libros de Xordica, me daba una libertad inédita. Y reconozco que es más un problema de autocensura y neurosis local que de otra cosa, porque nunca he tenido problemas de ese tipo con Ibercaja a la que, por otra parte, tanto debo.

 

Para finalizar: A lo largo de la realización del libro, discutimos mucho el motivo para ilustrar las guardas. Al final, recurrimos a la comparsa de Cabezudos de Zaragoza y aproveché para meter una vez más a mi nieta. Cuando se vio retratada, me preguntó: “¿Y por qué estoy solita?” Le dije: “No estás solita. Fíjate cuantos niños…” “Sí, pero, y tú, yayo, ¿dónde estás?”

Vicente me ha prometido que en la próxima edición apareceré corriendo los cabezudos con mi nieta, para que no esté solita. Es lo que tiene trabajar buenos editores.

 

 

 

 

09/12/2008 18:55 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Isidro es

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Isidoro parece, plata no es, el que no lo adivine, bien tonto es. ¿Cuál es el animal que es dos veces animal? ¿Y cuál es el animal que es animal-objeto?: El zoológico completo de Isidro Ferrer, señoras y señores: el Hombre Elefante, porque es hombre y elefante, sin que haga falta explicar a estas alturas de la película o de la frontera quién es quién o viceversa; el Caimán, porque es caimán y Barranquilla; el Elefante sin hombre, porque es elefante y cafetera; el Pez, porque es pez y horma y porque es pez y E y porque es pez y  etc; la Araña, porque es candado y araña; Isidro, porque es ratoncito y embudo aunque se esconda del fotógrafo; el Camello, porque es camello y Pirineo; el Camello (otro), por la misma razón; el Camello (otro más), por lo mismo de antes… Así hasta completar la interminable caravana de camellos, más y más sorprendentes cada año que pasan. Isidro es el ama de llaves del Arca de Noé.

Las patatas de Isidro son títeres y sus paraguas, marionetas. La huella digital de Isidro es dos veces animal porque es Macbeth y lady Macbeth; pero su mano es dos veces animal porque es el pajarito de la paz y un señor con cuernos muy farruco. Isidro es Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como, pero también o además o a veces o al mismo tiempo, alter ego de Grassa Toro, otro que es dos veces animal: racional como grassa e irracional como toro. Lo mismo que Isidro, que también es dos veces animal: racional como juan e irracional como palomo, o racional como alter e irracional como ego, o viceversa. Por no hablar de Media vaca y el otro Ferrer, el valenciano, que por lo menos es media vez animal como su propio nombre indica.

Isidro es el Hércules Poirot de los tebeos de Andalán. Isidro es amigo de mi amigo Rabadán, el hombre que me enseñó a pintar. Isidro es Eneas en la Eneida que pinté en el Museo Gargallo aunque sólo se le reconoce cuando está desnudo; Isidro es el Ulises seductor de sirenas en su barquito de papel, el minotauro delineante que levanta el plano exacto del laberinto, el toro rojo que te da alas. Isidro es el pirata caribeño de la petite mort; el ciclista que pedalea hacia el norte con las gafas-brújula que inventó un buen día; Isidro es el profesor Franz de Copenhague de la poesía; el morenito zumbón que toca la parrilla en las fiestas de San Lorenzo; Isidro es el domador que amansa a las fieras con un lapicerín, el funámbulo de los alicates, el payaso que es dos veces animal porque es el payaso listo y el payaso tonto; Isidro es el padre Gepeto de los maderos, de los pedruscos y de los corchos; Isidro es el cocinero de la sopa de letras, el repostero del abecedario que pone la guinda sobre las íes, el Guillermo Tell de las Helvéticas. Isidro es ese sujeto al que los objetos apelan incesantemente, los muy pelmas, benditos sean. Isidro es el diablo cojuelo más bueno que existe; Isidro es el Premio Nacional de Diseño del año de la Guerra; Isidro es el que gritó NO A LA GUERRA delante de las autoridades que eran dos veces autoridad, porque eran las autoridades y sus gorilas, todos con la cara de póker de los tahúres del Missisipi; pero era también el Rey, de copas y canapés, guiñándole un ojo con disimulo. Isidro es el ácrata con bombín.

Isidro es Isidro es Isidro es… como dijo Gertrude Stein y le plagió María Ostiz. Isidro es y punto. O Isidro punto es.

La foto está tomada en la sala de exposiciones de Anciles. Posiblemente sea de Ángel Sahún.

 

 

 

12/11/2008 11:48 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

No es lo mismo un Roto que un descosido

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Este dibujo aparece hoy en El País.

El texto lo escribí para presentar una exposición de El Roto en el Museo del Grabado de Fuendetodos. Aún mandaba Aznar.

 

El Roto, ya lo sabrán ustedes, es un personaje del Quijote, un noble caballero que, víctima de “la fraude y el engaño”, pierde el juicio, se aparta de la sociedad, vive bucólicamente asilvestrado por el monte y, sólo cuando recuerda sus desgracias, arremete con “puñadas y coces” a quienes se le cruzan en el camino.

Andrés Rábago, El Roto, que antes fue Ops y Jonás, sabe elegir muy bien sus motes.

 

Según Sender, los niños no deberían leer el Quijote, como hizo él, porque es un libro demasiado cruel y pesimista para poder encontrarle alguna gracia a esos años. Por otra parte, para Borges, la crueldad, el pesimismo o el humor del Quijote degeneran en simple retórica en los textos de Gracián. Aparte de que sea una opinión que no comparten muchos sabios, en el Criticón gracianesco sí que están ya los monstruos que pueblan los Caprichos y los Disparates de Goya. En Goya sigue estando la crueldad, el pesimismo y el humor pero en el novedoso formato de viñeta que, como nos demuestra El Roto cada día, sigue conservando toda su eficacia. En las viñetas de El Roto sigue viva la crueldad, el pesimismo y el humor –la lucidez, en suma– que hemos rastreado someramente por algunas cumbres de la cultura española, arrimando el ascua a la sardina aragonesa y aprovechando centenarios y celebraciones.

 

Creo recordar que Sender, en sus preocupaciones por la infancia, consideraba especialmente cruel el trato que los Duques dispensan al loco de don Quijote y al simple de Sancho. Es el mismo trato que reciben los locos y los simples contemporáneos en tantos y tantos programas televisivos, por ejemplo.

Si los niños (o el niño Sender) sufrían tanto al leer el Quijote (ahora ya no creo que lo lea ninguno), es porque eran incapaces de diferenciar el humor de los Duques del humor de Cervantes. Y, para entender lo que cuenta Cervantes, hay que distinguirlos. Ahora que, según dicen, ya no existen las ideologías, es conveniente saber de quién se ríe cada uno: si de los señores Duques, como Cervantes, o de los locos y los simples, como los Duques. Muchos se ríen de los simples de puro simples que son; pero otros lo hacen para evitar reirse de los Duques, que siempre es más peligroso. A los que aún se ríen de los Duques (a estas alturas, El Roto y pocos más) se les pretende descalificar tildándoles de moralistas.

Si los que se ríen de los Duques son unos moralistas, los que se ríen de los locos y de los simples, a mi modo de ver, no tienen nombre. Aunque podría dar unos cuantos.

Quizás peque de optimista, pero creo que El Roto es de los que ríe el último, que es la mejor forma de reir, según se ha dicho siempre. Tras la ensordecedora algarabía marciana de tanto botarate riéndose de absurdas naderías, queda la enmienda a la totalidad de El Roto que al grito de “¡España va bien!”, responde somarda “¡Ya lo creo señor España!”

 

 

06/11/2008 12:55 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.

Gervasio Sánchez

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En principio estaban los piratas, sus patas de palo, sus garfios. Admirábamos y temíamos a los piratas por la misma razón: por su salvajismo. De esa forma, las prótesis se convirtieron en atributo de los verdugos. Por otra parte, los niños dibujantes (y todos lo son) odian la simetría que es una cosa muy antipática. Los piratas resultaban simpáticos porque no eran simétricos. Aunque su bandera, con la calavera y las tibias cruzadas, sí. Como suelen serlo todos los símbolos del poder.

 

También estaba mi tío Joaquín, que venía de Melilla para pasar las fiestas del Pilar, y ningún año se traía el brazo ortopédico. Decía mi padre que lo tenía encima de la cama porque le molestaba. Y que no debíamos mirarle el brazo que le faltaba porque, además de un incongruencia, era una falta de educación. El tío Joaquín había perdido el brazo en la guerra pero, sin embargo, era un tío muy divertido. Siempre lo recuerdo sentado a la mesa, quizás porque eructaba al modo magrebí para hacer rabiar a mi madre, pero no recuerdo como comía. ¿Cómo se comía el bistec? Pero, ¿comíamos bistec en mi casa?

 

También estaba, claro, la Venus de Milo.

Y los chistes políticamente incorrectos de Manolo Summer, aquellas barbaridades que hoy ya no nos atrevemos ni a pensar.

Más tarde llegó el señor del carrito de Los Olvidados, el hombre gusano de La Parada de los Monstruos… No recuerdo como comía mi tío pero recuerdo como se encendía un cigarro aquel hombre sin piernas ni brazos.

A la Venus de Milo le faltan los dos brazos. Lo que para una persona sería un inconveniente (o una putada), para una estatua es una ventaja porque la armonía está en la simetría.

 

Primero fue John Silver, el Largo, el pirata de la Isla del Tesoro, con su pata de palo.

Después, el pobre Johnny, que, por coger su fusil, yacía a oscuras, encerrado en una habitación sin brazos ni cara ni piernas. Parece que siempre vamos a peor.

 

Gervasio es el maleducado que señala en lugar de volver la cabeza para otro lado. Eso es Gervasio.

Un testigo.

 

Y un artista. Joseph Beuys, el artista que quiso volver a ser chamán, recomendaba a los jóvenes artistas: Enseña tus heridas.

Es lo que hace Gervasio tomando las palabras del maestro al pie de la letra. Siempre que pensemos que las heridas de los otros son nuestras propias heridas, claro.

En el arte, el cómo lo es todo. No es lo mismo mostrar las heridas con la dignidad de los modelos de Gervasio que mostrar los muñones en medio de la plaza para vivir de ellos. Aunque hay artistas que lo hacen. Algunos críticos les han tildado de exhibicionistas masoquistas.

 

Más simetrías. Si las heridas de Sokheurm, Sofía, Adis y Manuel son nuestras propias heridas, los fabricantes de minas también somos nosotros. O nuestros vecinos, o nuestra familia, pa’l caso, de Tauste.

Mi tío Joaquín ya murió. Pero mi primo Javier, no. Mi primo Javier era un niño muy inteligente y estudioso. Era el primero de la clase. Se hizo ingeniero y en seguida encontró trabajo en una empresa textil del País Vasco. Cuando la empresa empezó a tener problemas económicos, se acogió a cierto tipo de reconversión industrial y en un plis plas pasó de los tejidos a las armas. Y hay que vivir, me dijo mi primo…

 

El libro de Gervasio empieza con fotografías de las minas y termina con fotografías de las prótesis. Dando otra vuelta de tuerca a la simetría, me imagino otro libro de Gervasio en el que aparecieran retratadas las víctimas, las minas y los fabricantes, en este orden. Aunque estos son ahora, los que, como Johnny, se esconden en una habitación oscura para que no les vea nadie. ¿Señalar sigue siendo de mala educación?

 

04/11/2008 14:41 Autor: José Luis Cano. #. Tema: artistas invitados No hay comentarios. Comentar.


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