Día del libro
Fotografía de Vicente Almazán, tomada el día del libro.
Fotografía de Vicente Almazán, tomada el día del libro.
El miércoles, 22 de abril, comenzamos, por fin, el proyecto "Esto no es un injerto" para Zaragoza rebelde. La primera fase consistió en enseñar a los inmigrantes cómo se hace un injerto. La lección corrió a cargo de Pepe, de Viveros Jara, en los viveros municipales.
En la próxima fase, serán los chavales los que hagan los injertos.
Las foto son de Primo Romero.
Nuevo envío de Vicente Almazán.
Helen Levitt + 30 03 2009
¿?
JAVIER PÉREZ Y ROSA SERRANO EN CORNER
Javier Pérez y Rosa Serrano son los artistas invitados para la cuarta intervención en el escaparate del proyecto Corner “Humor” comisariado por Mario Campos. Según los artistas, “con el abrigo de Hans proponemos abrir alguna puerta de nuestro inconsciente con esa llave que todos llevamos dentro cuando somos niños, pero que con el paso del tiempo, se nos escurre de los bolsillos”. Espacio CORNER hasta el cinco de abril de 2009. Caja Madrid. Paseo de la Constitución, Zaragoza.
Blanco
¡Qué descanso!
Deja de preocuparte. Donde no llega el bus probablemente llegue una lona
Avenida Goya. Zaragoza
Ayer asistí a la presentación del libro "Picasso en el aula" que han confeccionado Pedro Moya, Esperanza Díez y Mª Cruz Gimeno partiendo de sus trabajos en clase sobre la vida y la obra de Picasso.
Entre otras cosas, contaron que, ante el asombro de los niños por el número de mujeres que había tenido Picasso, uno explicó: Es que era rico. Cómo son.
Hoy, casualmente, aparece en La Vanguardia, un artículo sobre este tema. Coincidencias.

Un amable comunicante me envía este retrato que se hizo en la exposición de Las Sitiadas.
Escribí este texto para una exposición que hizo Carmen en 2003.
COLLAGE DE TEXTOS
1/ En mis tiempos de estudiante, estaba muy mal visto pintar bodegones. Ahora está muy mal visto pintar. A veces caigo en la desesperación y me pregunto: ¡¿Dios mío, ¿por qué aprendí este oficio?! La siguiente pregunta me precipita en los abismos del remordimiento: ¡¡Cielo Santo, ¿por qué enseñé este oficio?!!
Entonces me pide Carmen Ramírez que le presente su exposición y se me pasan las neuras. Hasta que descubro que Carmen, ahora, pinta bodegones.
2/ Está mal visto pintar: a/ porque ya son demasiados los pintores que han llegado a la zona cero de la pintura como para que se nos ocurra mirar, de momento, más allá; b/ porque los comisarios artísticos han decidido que para mirar alrededor, son mucho más eficaces las nuevas tecnologías y c/ porque está prohibido mirar hacia atrás.
3/ ¿Dónde coño vamos a mirar si no?
Las señoritas de Aviñó están a punto de cumplir cien años. Ahora apreciamos mejor su parecido con las Tres Gracias que sus diferencias. Este tipo de mirada que atraviesa épocas y estilos, como la de Superman, mismamente, quizás nos sirva para atar cabos sueltos. Y como excusa para seguir pintando.
4/ Cada cual mira hacia donde puede desde su propio sitio. Carmen Ramírez lo hace desde Aragón, excelsa patria del cubismo, según Jusep Torres Campalans. Si cada uno es de donde nace, vino a decir el maestro, el cubismo es aragonés porque nació en Horta de Ebro. Lo que no sé es si Horta de Ebro está en Aragón, pero es igual.
5/ Aragonesa es la pintura del Grupo Pórtico, de la que tan deudora ha sido la de Carmen, y algo tuvo que ver con el cubismo, me parece a mí. Aquí, quién más, quién menos, ha sido una miaja cubista. Así que puede que don Jusep tuviera razón.
6/ Carmen ha dirigido la vista hacia el cubismo con la familiaridad que le dan semejantes antecedentes. Para ella -me lo ha dicho-, esta mirada hacia atrás es un paso adelante. Carmen inicia la nueva etapa como una niña traviesa, sin hacer caso a los mayores que le advierten: “¡No camines mirando hacia atrás porque te puedes caer y llorarás!”.
7/ Carmen Ramírez se ha vuelto hacia el cubismo desde una pintura en la que el gesto luchaba a brazo partido con la estructura. Algo se ha calmado su furia, pero los resultados son similares. La estructura, tan rigurosa ella, vuelve a quedar muy matizada por las ambigüedades espaciales que crea la sutil modulación de los planos pictóricos.
Sutilidades que le han llevado, con muy buen criterio, al collage y la acuarela.
8/ Y al volumen. Resulta paradójico que una mujer que ha pintado tantas arquitexturas, haya llegado al volumen real a través del cubismo, precisamente el ismo que barrió los volúmenes virtuales de la faz de los cuadros. Pero así es este oficio. Ya le pasó a Picasso.
9/ Cuando yo era estudiante, odiábamos los bodegones porque odiábamos la pintura de género. Aún no habíamos estudiado las moralistas intenciones de quienes los inventaron: sermonear a sus devotos clientes sobre la fugacidad de la belleza, la brevedad de la vida y el triunfo inevitable de la muerte.
10/ Tampoco sabíamos, por tanto, que el bodegón cubista tenía aspectos más heterodoxos que los puramente formales. Los pintores cubistas rescataron los botijos y las frutas del quicazo y la podredumbre, reduciéndolos a cubos, esferas y cilindros; elevándolos, más bien, a inmutable geometría. Para que te fíes de los iconoclastas.
11/ “Ya me parecen antiguos”, bromea Carmen mientras me muestra sus collages. Toda broma, dicen, tiene algo de cierto. Yo creo que Carmen ha lanzado su mirada de Superwoman hacia atrás con tanta intensidad, que ha fundido la ruptura formal del cubismo con el simbolismo barroco. Sus bodegones son exquisitas y melancólicas vanitas que nos hablan de la fugacidad de las vanguardias y de la agónica resistencia de la propia pintura.
12/ Ahora bien: Un bodegón puede estar compuesto por botijos, guitarras o coca colas. Carmen ha elegido botellas de buen vino de la tierra. Sabia elección. El ejercicio de la pintura tiene algo de borrachera que pone en evidencia las arideces especulativas del discurso crítico. Mientras haya verdaderas ganas de pintar, los comisarios tendrán que seguir matizando, una y otra vez, sus agoreros pronósticos. Que lloren ellos.
13/ ¡Salud!
-A propósito de José Mª Escribá, y puesto que fuistéis compañeros, ¿me podrías decir algo de su personalidad de entonces?
-Sí; vino a Zaragoza a estudiar segundo curso de Teología, procedente de Logroño, en cuyo Seminario había estudiado como externo los cursos anteriores, y donde su padre era empleado de un comercio de tejidos. Era sobrino carnal de Don Carlos Albás, canónigo-arcediano del Cabildo de Zaragoza. El no residía en mi Seminario, sino en el de San Francisco de Paula, y lo mismo que sus compañeros de residencia, tenían que venir diariamente, mañana y tarde, a las clases que se daban en el que yo vivía, que era el Pontificio. Y aunque él era algo mayor que yo, por lo menos un curso, coincidíamos en algunas clases y charlábamos fuera de ellas con frecuencia y hasta bromeábamos algunas veces.
Acerca de su personalidad, te puedo decir que era un poco más alto que yo, de facciones redondeadas y blancas, de manos gordezuelas y suaves; le gustaba ir no sólo limpio, sino perfumado; era un poco afectado en su porte, blando en sus movimientos, aunque a veces pretendía manifestarse enérgico. Era bueno y cumplidor en su comportamiento; era también piadoso, aunque su piedad tenía un cierto aire feminoide, por lo cual le llamaban de mote: la "Rosa Mística". En las clases lograba buenas notas aunque no los primeros puestos. Apenas intervino en manifestaciones culturales fuera de las clases, ni tampoco en actividades apostólicas, como las obras misionales, las organizaciones catequísticas, etc. No obtuvo ningún grado académico, ni en Filosofía ni en Teología ni en Derecho Canónico, en nuestra Universidad Pontificia, pero en los últimos años se examinó de algunas asignaturas en la Facultad Civil de Derecho, pero no de todas.
Con el objeto de que te des cuenta más exacta de su modo de ser, te voy a contar dos anécdotas.
Para preparamos a las Órdenes, él de presbítero y yo de sub-diácono, a que me he referido antes, hicimos los ejercicios espirituales preparatorios, internos en el Seminario de San Carlos. Los actos religiosos comunes, (meditaciones, pláticas, rezos, etc.) tenían lugar, no en la iglesia principal pública, sino en un oratorio privado que había en uno de los pisos superiores. Escribá solía ocupar en los bancos, un lugar junto al pasillo central, precisamente delante de mí; en cierta ocasión, al finalizar un acto en el que habíamos estado de rodillas, yo seguí de rodillas con las manos juntas apoyadas sobre el respaldo del banco de delante. Escribá se sentó, y al sentarse rozó su espalda con mis manos. Se volvió y me dijo: "Por favor, quita las manos que me deshaces". Quité las manos y no quise contestar. Pero al salir, le esperé junto a la puerta y le dije: "pero, qué te pasa, José Mª, que te derrumbas de puro blandengue que eres?". Respuesta suya, "¿y qué voy hacer, si Dios me ha hecho blando y dulce como la miel de la Alcarria?". Este hecho reflejaba bien un aspecto de su temperamento.
En cierta ocasión habíamos bajado a la clase de la tarde y estábamos esperando, con relativo silencio en el Claustro, la llegada del profesor para entrar en el aula después de él. Entre tanto, llegaron los compañeros de San Francisco y como de costumbre algunos de los seminaristas de nuestro Seminario, aprovechaban estos momentos para charlar un poco con ellos. Aquella tarde uno de los nuestros, mayor que nosotros, pues era de yocación tardía, llamado Julio Cortés, que había estado algún tiempo en Hispano-América, se dirigió a Escribá a quien conocía de antes, porque era riojano o por lo menos había vivido en Logroño; comenzó a hablar con él en conversación algo viva, creció el tono, se oyeron palabras (p.117) fuertes e incluso malsonantes, algunas acompañadas de insultos y luego pasaron a los golpes, se enzarzaron, cayeron las gafas rotas, y hubo que acudir a separarlos. Fue un pequeño escándalo que luego, en parte, pagamos todos. Los rectores de los dos Seminarios acordaron el castigo. Durante un mes a la salida de las clases de la tarde, tuvimos que reunimos las dos comunidades en la capilla de nuestro Seminario para rezar juntos el rosario. Cortés y Escribá, destacados de los demás y de rodillas, cada uno a cada lado del altar mayor dirigían el rezo.
-¿He oído decir que el P. Escribá, antes de ser sacerdote fue Director del Seminario de San Carlos?
-No, eso se funda en dos equívocos. Uno respecto al Seminario. Ya te hablé en otra ocasión de lo que era y significaba el Seminario de San Carlos. José-Mª Escribá no perteneció nunca a dicho Seminario. Pero en los dos pisos superiores del edificio de San Carlos, estaba instalado el Seminario que había fundado el Cardenal Benavides con el nombre de "Seminario de Pobres de San Francisco de Paula". A este Seminario estuvo vinculado Escribá; el cual, en cierto modo, estaba incomunicado con el de San Carlos: tenía escalera distinta, el comedor y los servicios distintos, etc.
-¿Por qué se llamaba de Pobres? ¿Es que los que residían en él vivían gratis?
-No sé cuál sería la intención del Arzobispo fundador, pero en el tiempo a que nos referimos, la única diferencia económica que existía era, que mientras en el Pontificio se pagaban seis reales por la pensión diaria, en el de San Francisco se pagaban sólo cinco.
El otro equívoco se refiere al cargo de Director. Ordinariamente llamamos Director a quién dirige una empresa, una institución o un centro. En nuestro caso se designaba con este nombre a los auxiliares del Rector, encargados de vigilar el orden y la disciplina de los alumnos. En el Seminario de San Francisco había un Rector, que era nombrado por el Arzobispo y solía haber dos Directores-Vigilantes, propuestos por el Rector, entre los seminaristas mayores que ya vestían manteos, y que reunían unas ciertas condiciones. Este es el cargo que tuvo Escribá.
-También se ha dicho que procedía de familia noble. ¿Qué me dices de esto?
-A él le gustaba presumir de condición familiar superior a la de sus compañeros y solía hacerse el señorito; quizá por esto los demás le tildaban de "pijaito" (Pijaito: en lenguaje aragonés significa: señoritingo, petimetre, que presume afectadamente de posición o de riqueza, y adopta actitudes y comportamientos que no le corresponden.)
Algunos biógrafos de Escribá han querido explicar este concepto que se tenía de él, por el hecho supuesto de que los seminaristas compañeros solían ser de condición pueblerina y casi todos hijos de labriegos, y que por lo tanto eran inferiores a él en finura y modos sociales. Pero esto sólo sería verdad en algunos casos que no llegarían a formar ambiente. No todos los estudiantes del Seminario eran aldeanos; había muchachos de poblaciones importantes como Alcañiz y Caspe, y de capitales como Pamplona y Zaragoza que no tenían nada que envidiar a Logroño. Ni todos eran campesinos: había hijos de comerciantes como él, de maestros y profesores, de farmacéuticos y médicos. Había también un grupo de jóvenes navarros y alaveses, de familias bien acomodadas, que venían a estudiar para prepararse a recibir los grados.
Este afán de presumir de apellido y de familia le duró, toda la vida; llegó un momento que comenzó a hacerse llamar Josemaría Escrivá de Balaguer, juntando sus dos nombres de pila y añadiéndose de Balaguer, que da un cierto sabor de nobleza. Han dicho que tenía derecho a hacerlo; pero lo cierto es que ni sus padres ni sus abuelos lo usaron. Más aún, luego le buscan y le encuentran un título nobiliario: el de marqués de Peralta, que tampoco utilizaron sus abuelos ni sus bisabuelos, pero él lo asume y lo ostenta (El título de marqués de Peralta fue concedido según unos por el Archiduque Carlos, pretendiente a la Corona de España en la Guerra de Sucesión, según otros por el Rey Felipe V a D. Tomás Peralta, Secretario de Estado, Justicia y Guerra del Reino de Nápoles. Lo rehabilita en 1968 D. José Mª Escribá. Creo que hay en Aragón varias docenas de personas vinculadas al apellido Peralta que hubieran gozado de mayor derecho para la rehabilitación. Ninguno de los ascendiente de José Mª lo ostentó).
Y me pregunto, ¿por qué asumirlo y ostentarlo? Se me hace duro creer que tratándose de un sacerdote, obedeciese a una tentación de vanidad social. No sé de ningún sacerdote que aun teniendo claro derecho, haya hecho cosa semejante. Debió haber otros fines que yo no acierto a comprender. Pero para el que pretenda hacer obras mundanas, tal vez le vayan bien condiciones y títulos nobiliarios, pero para el que intenta hacer "Obra de Dios", no sólo sobran sino que entorpecen y escandalizan. Me acuerdo, a propósito, de San Francisco de Borja y de tantos otros Santos, que no sólo descendían de nobles, sino que ejercieron brillantemente la nobleza; pero en cuanto se convirtieron a la llamada del Señor, abandonaron toda sombra de vanidad, para abrazarse, despojándose de todo, a la cruz desnuda de Cristo. Quizá por eso varios años después, mejor aconsejado, renunció al título en favor de su hermano; pero el daño estaba ya hecho.
-Como sabrás, Escribá está en camino de ser beatificado.
-Lo sé, pero eso no hace que deje de ser verdad todo lo que te he dicho. Desde luego, Escribá no era un malvado, como algunos han pensado; pero también creo que las cosas que de él te he contado son incompatibles con la virtud heróica que, al menos antes, se exigía para iniciar el proceso de beatificación. Creo más bien que era un buen sacerdote sujeto a dos pasiones dominantes: la de presumir de alta alcurnia y la de dominio y mando sobre los demás.
-Entonces, ¿crees que la Iglesia se precipita al dar este paso, como han pensado ya algunos ilustres eclesiásticos?
-Yo no diría que la Iglesia se precipita, sino que está apremiada y acosada por la impaciencia de los partidarios del P. Escribá, que quieren ver oficialmente santificado a su fundador, aun a costa de que no se hagan las minuciosas investigaciones que aseguren totalmente una perfecta santidad. Hay que admitir, y yo lo admito, lo que disponga la Iglesia. Pocas beatificaciones ha habido, en que tantas personas respetables hayan expresado su extrañeza frente a dicha precipitación (En la revista ÉPOCA -Núm. 363, 10 de febrero de 1992, pág. 20-,el padre Rafael Pérez, agustino, presidente o promotor de la causa de beatificación de José Mª Escribá, dice: "el título de marqués de Peralta pertenecía a su padre". Lo cierto es que ni su padre ni ninguno de sus antepasados directos lo usó ni probablemente supieron nada de ese título. Desde el primer titular nadie lo ostentó, hasta que lo rehabilitó José María. También dice que "A las 24 horas lo había traspasado (el título) a su hermano pequeño". Esto es francamente falso; todos sabemos y somos testigos de que José Mª ostentó el título de marqués durante unos cuatro años. Otra cosa es que a posteriori se hayan hecho documentos con fechas convenientes. Ahora, que un hombre que desdibuja de este modo la verdad sea el promotor o presidente de la causa, da que pensar). Por mi parte debo decir que nada tengo contra el que fue mi compañero de Seminario, pero, desde luego el Josemaría Escrivá de Balaguer, ex-marqués de Peralta, poco tiene que ver con el José María Escribá y Albas que yo entonces conocí.
Fotografía de Vicente Almazán.
Señoras y señores: este blog se hace bilingüe para publicar esta noticia que me envía Ana Lartitegui.
Dear Friend,
We are pleased to inform you that ROBINSON CRUSOE by AJUBEL, a novel in
images inspired by Defoe’s classic & published by MEDIA VACA(Spain) is the
winner of the 2009 BOLOGNA RAGAZZI AWARD (Fiction).
We’ll be attending the Bologna Book Fair at booth H29 C25.
In words of the Jury...
Audaciously, Ajubel takes on the traditional marriage of text and image,
raising it to a new and higher level. What appears at first to be a
departure from tradition proves on closer inspection to be just the
opposite.
For with the captivating force of signs and colours, Ajubel has created not
merely illustrations but iconic images. The scenes that follow one after
another are a concentrate of emotion, a phantasmagoria of anxieties, fears
and expectations.
The classic narrative is here, alive and vibrant with all the dream-like
intensity of Defoe’s original text. Ajubel’s work is also an admirable
teaching tool, as it compels us to look more selectively at our
image-saturated world.
This is a unique book that opens up new pathways for our understanding.
He recibido este correo y las imágenes que cuelgo a continuación. Tiene muy buena pinta.
Os invitamos a la inauguración de la exposición colectiva el día 6 de febrero a las 20 horas Artistas: Carlos Arce, Fátima Blasco, Mario Campos, Javier Perez Cobo,Rosa Serrano, Silvia T Galería CamposC/ La luz 14.50006 Zaragoza Horario Galería:
lunes a viernes de 18h a 21h sábado de 11.30 a 14h