Blogia

de profesión incierta

Dobles

Dobles

Me entero, gracias al escritor argentino Alberto Cambas Sabaté, de que Guillermo Brown es la figura naval más importante de la República Argentina. Nació en Irlanda en 1772 o en 1777 y murió en 1857 junto al Río de la Plata. Guillermo Brown. Lo que son las cosas.

 

 

El calcetín aburrido

El calcetín aburrido

 

 

 

Sin título

Sin título

 

 

Abierta entrada de moscas

Abierta entrada de moscas

 

 

Otra historia real

Otra historia real

 

Esta es la historia que más veces le oí contar a mi padre.

 

LOURDES

 

18 de julio de 1936. Los Exploradores de Zaragoza están acampados en Ordesa. El jefe de campamento es un holandés afincado en Zaragoza, directivo de la fábrica de Lejías Conejo, al que todos llaman Señor Tim (de Timmerman).

Tras los primeros momentos de desconcierto, se enteran de que Zaragoza es “zona nacional” y Ordesa, “zona roja”. Las autoridades republicanas deciden retener a todos hasta ver que se hace con ellos. Los milicianos montan guardia para que no se marchen. Desde ese momento, el juego favorito de los acampados consiste en burlar su vigilancia. Algunos proyectan arriesgadas fugas. La mayoría sale a robar patatas por los campos cercanos. Un día vuelve de Torla el Señor Tim: “Yo también colaboro con la causa”, dice sacando un chorizo de Pamplona de su pantalón.

Pasan las semanas, llegan los primeros fríos y la situación empieza a ser insostenible. Gracias a la intervención de la Cruz Roja, viajan de Ordesa a Barcelona. Se alojan en un convento. Durante los días que permanecen en Barcelona se encargan de realizar diversos trabajos. Mi padre, por ejemplo, con 16 años, actúa de portero en una asamblea del POUM: “Compañero, hay que dejar la pistola en esta mesa antes de entrar al salón”. Algunos se rebrincan. Al final tiene sobre la mesa un verdadero arsenal.

Viajan a Marsella en barco. Llegan de noche y se alojan en un hospital. Pasan entre las camas de los enfermos que los miran de forma inquietante. Por la mañana descubren que están en un manicomio. Uno de los internos barre incansable una única baldosa, procurando no salirse.

Los llevan a Lourdes y se alojan en un convento de monjas. Ejercen funciones de camilleros. Llevan a los enfermos a las piscinas y a las procesiones. Ave, ave, ave María….Cuando las monjas no les ven, conducen las camillas y las sillas de ruedas cono patinetes. Algunos enfermos acaban estozolados. Ayudan a entrar a los enfermos en las piscinas de agua bendita. Hay unas bolsas con dos asas para bañar a los peregrinos que no tienen brazos ni piernas.

Empiezan a sentirse vigilados cada vez que salen de paseo. Un buen día, rodean al espía republicano que les sigue con ánimo de escarmentarlo. Pero descubren que su enemigo es una buena persona y deciden dejarse espiar para que el hombre no tenga problemas con sus jefes. A veces bajan a avisarle: “Que hoy no vamos a salir”. Otras veces le engañan.

Llega el crudo invierno y con él las memorables nevadas y las batallas con bolas de nieve. Aprenden francés y se ponen motes que conservan toda la vida: “El Hanchis”, un chico de grandes caderas; “Petitón” (petit homme), otro demasiado bajito…(No sé si aprendieron francés con las francesas porque mi padre era muy reservado en esos asuntos. Sólo hablaba de las monjas).

Por fin, tras nueve meses, acaban las mejores y más largas vacaciones de su vida y vuelven a Zaragoza.

Más tarde se enteran de que han sido canjeados por una compañía de revistas ,“Las naranjas de la China”, que había visto interrumpida su gira en Zaragoza, precisamente. Al parecer, la primera vedette de la compañía era amante de un conseller de la Generalitat.

 

Algunos antiguos exploradores dan con ella en los 80 o los 90 y se desplazan a Madrid para conocerla. Ella les recibe abrazándoles emocionada: “¡Hijos míos!”.

 

 

Una historia real

Una historia real

Celedonio Cañas era un buen alfarero. Sus botijos eran famosos en toda la comarca.

Celedonio tenía una hija, la Marisica, una niña tan delgada tan delgada que parecía de mentiras. Tan  delgada tan delgada era la Marisica que un día se murió.

Le pusieron el vestido de primera comunión, aunque le venía un poco corto y se le veían las garrillas, y todas sus amiguitas fueron a verla con un poco de miedo y un poco de envidia.

Tras el entierro, Celedonio, sólo y triste, siguió haciendo botijos para toda la comarca.

Un día le pareció ver a la Marisica por el pasillo de su casa. El pobre Celedonio pasó una noche fatal, con una pena muy grande en la boca del estómago, soñando con su hija. Al levantarse por la mañana, se la encontró revoloteando sobre la balsa de agua como una libélula a cámara lenta. “¡Hija mía!’, dijo Celedonio.

La Marisica no dijo nada pero, en una de las vueltas, le alargó un papelito y, a la vuelta siguiente, empezó a esfumarse hasta que desapareció.

Celedonio, emocionado, se limpiaba los mocos con el papel de Marisica.

Cuando se serenó un poco, vio que el papel estaba lleno de letras y números que no comprendía. Decidió visitar al maestro. El maestro miró el papel detenidamente, con un poco de aprensión, y dijo: “Esto debe ser una fórmula”. Le pidió a Celedonio que se lo dejara y a los dos días se presentó en el alfar anunciando: “Su hija de usted le ha proporcionado la fórmula de una piedra esméril que revolucionará el mercado”. Celedonio exclamó:”¡Hija mía de mi vida y de mi corazón!” “Necesitaremos dinero”, dijo el maestro. Celedonio se sobresaltó: “¡¿Dinero?!” “¡Dinero, dinero, alma de cántaro!”, respondió el maestro como si estuviese en clase.

Celedonio, aconsejado por el maestro y por un vecino, hipotecó el alfar y se entrampó hasta las cejas.

El maestro, además de pedir un crédito, pidió la excedencia.

Tras muchos trabajos, esfuerzos y sacrificios consiguieron fabricar la piedra esméril. “La llamaremos FERRISA”, dijo el maestro. “¡La piedra FERRISA!”, exclamaba embobado Celedonio.

 

Fue un fracaso.

El maestro volvió a sus clases y Celedonio, que amortizando deudas se había quedado en la calle, acabó trabajando como celador en el Hospital Provincial de Zaragoza.

 

ocurrencio

ocurrencio

 

Hace falta cara para hacer un retrato. 

Este era el retrato del fotógrafo. Se llamaba Jalón Ángel. Bueno, ese es el nombre que se puso para hacer retratos. En realidad se llamaba García.

 

Detenido Txeroki

Detenido Txeroki

 

 

Resultados de la cumbre

Resultados de la cumbre

 

 

Encuentro en el blog de María Dubón, esta máxima:

"Si no te pagan por lo que trabajas, trabaja por lo que te pagan".

Es lo que intento hacer y por lo que me gano alguna que otra bronca.

 

Confusiones

Confusiones

Me cuenta un amigo que preguntó en una céntrica librería por mis libricos de Xordica y, tras muchos esfuerzos, la dependienta encontró alguno buscando en el ordenador.

– Hay uno de O'Donnell.

– ¿De O'Donnell? No puede ser.

– Sí, mire. O'Donnell... ¡Ay, no Odón, Odón de Buen!

– Ya, ya... ¿Y el de Marcial?

– ¿Marcial? ¿El torero?

 

Zapatero en la cumbre

Zapatero en la cumbre

 

 

Día de la tolerancia y el aire puro

Día de la tolerancia y el aire puro

 

 

La crisis

La crisis

 

 

noticias

noticias

El pasado sábado, pudimos ver en Heraldo de Aragón como quedará el Espacio Goya. El vestíbulo, la biblioteca y la cafetería, exactamente. Del resto no se sabe nada más que ésto:

El cometido de Herzog & de Meuron no incluye realizar el proyecto museográfico con los contenidos para las salas de exposición del Espacio Goya, tarea que corresponde a la Diputación de Aragón, pero Juanjo Vázquez aseguró que se mantendrá la "unidad de concepto" con la decoración de los espacios de servicios, ya que "los bancos o las sillas para los vigilantes irán en consonancia con el estilo diseñado por ellos para el vestíbulo y demás".

 

Como pintar

Como pintar

"Luego viene el soliloquio, en el cual uno se habla a sí mismo de sí mismo; lo cual lleva a menospreciarse..."

Hugues de Saint-Victor (m. en 1141), citado por Pascal Quignard.

 

Churretes y viejos

Churretes y viejos

 

Mi amigo Pepe Cerdá y yo coincidimos a veces en algunas críticas desde posiciones completamente distintas. Uno de los últimos artículos de su blog me da pie para coincidir, matizar y discrepar de sus irónicos comentarios. No sabe él cómo se lo agradezco.

El artículo se desarrolla a partir de la famosa cúpula de Barceló. ¿Qué decir sin haberla visto? Que una estalactita como Dios manda, tarda miles de años en formarse. ¿Qué se puede hacer en un año? Churretes. La imitación servil de la realidad confirma que las comparaciones son odiosas.

Para Pepe, todo empezó con Pollock y puede que tenga razón. Tampoco Pollock es santo de mi devoción. Su pintura me parece un tanto impostada. Creo que quiso hacer, por otros medios (u ocurrencias, que diría Pepe), lo mismo que había hecho Monet después de pintarse un kilometraje de nenúfares. Lo que no creo es que Pollock fuera el origen del “vale salirse del dibujo”. El responsable fue el viejo Tiziano. Y el Greco, el que impostó sus hallazgos.

La verdadera tradición es la de los viejos “salidos”: Tiziano, Rembrandt, Goya, Monet, Picasso… pintores que vivieron lo suficiente para alcanzar la clarividencia. Se puede argumentar que esa pretendida clarividencia era fruto de sus achaques: vista cansada, pulso tembloroso, demencia senil…

Aquí, señoras y señores, voy a dar un salto mortal por sentirme incapaz de argumentar racionalmente lo que sigue. ¿Y si todo esto tiene algo que ver con lo que leo en la contraportada de La Vanguardia del día 12?

“… cuando en la física cuántica investigas la naturaleza de una partícula elemental, como un electrón, no la encuentras, está vacía. Es decir, que el electrón sólo existe en relación con el sistema de medición y el observador, no es posible observar un sistema sin perturbarlo”.

 

¿Habrá que perder los sentidos para encontrar el sentido? Continuará. 

 

La pintura es de Zhu Da (1626-1705)

La ministra Magdalena

La ministra Magdalena

 

 

Indignación general por el precio de unas sillas y una mesa para el Ayuntamiento de Zaragoza

Indignación general por el precio de unas sillas y una mesa para el Ayuntamiento de Zaragoza

 

 

Una veinteañera

Me han mirado raro porque he pedido una pajita para la sopa de fideos.