Derrochones
Quedan ustedes invitados a la exposición
Mujeres del siglo XX
Cano
que tendrá lugar en la Sala Juana Francés,
casa de la mujer
Don Juan de Aragón, 2
50001 Zaragoza
a las 20 h del martes 9 de marzo
Habla Harry Sonfór de las coincidencias que se le acumulan a propósito de Tarkovski y recuerdo que ayer, a las seis y media de la tarde, un amigo me contó que se había encontrado a otro amigo cartujo, con su hábito y todo, mirando discos en el Corte Inglés y, una hora más tarde, otro amigo me regaló una edición facsímil del libro "Los cartujos. Escenas de la vida cartujana, descritas e ilustradas por P. Kauffmann".
Como dice mi nieta: "Algo pasa, porque no es normal que haya tantas coincidencias".
- ¿Se quiere sentar?
- ¿Se baja pronto?
- Sí, yo bajo en seguida.
-Entonces me siento. ¡Ah...! Muchas gracias. Salimos ahora de trabajar y, encima, cojo. ¡Y que luego me digan que tengo mucha jeta!
- Vaya...
- ¿Dónde se baja usted, pues?
- En el Lidel, después de la rotonda.
- ¡Ah, sí, en el Lidel! Eso está después de la rotonda.
- Sí, señor.
- Y, esto, ¿lo acabarán pa marzo u qué?
- Vaya usted a saber.
- Dicen que tenía que estar acabao pa marzo... ¡ya pué ser que sea pa después del verano!
- Pues, igual...
- ¡Juanico!
- ¡Hombre, por fin has cogido éste! No te había visto...
- Si no hubiera llegao no lo habría cogido pero como he llegao... Yo hace rato que te había visto.
- Ah.
- ¡Adiós, María!
- Adiós, hasta mañana.
- ¡Hasta el lunes!
- ¿Y eso?
- Que m’he cogido dos días de fiesta que me quedaban del año pasao. ¡No los voy a perder! ¡Mariano! ¡¿Tú bajas en el Mercao, verdad?!
- Sí, y cojo el 29.
- Y coges el 35, ¿no?
- El 29...
- ¡Eso, el 29!
- Tú, Vicente, bajas aquí y coges el 42, ¿eh?
- Sí, el 42. Hasta luego.
- ¡Hasta el lunes, que tengo dos días de fiesta!
– ¿Qué tal, cuánto tiempo sin verte?
– Sí, chica, ¿y tu madre?
– Pues, ahí está... cada vez puede moverse menos... ya no puede salir sola de casa...
– Yo, tampoco.
– O sea que, al final, empatastéis.
– Sí, macho. Cuando íbamos cuatro-uno, empezamos a tener fallos tontos: un rebote, una pelota mal parada... en fin... Y se vinieron todos arriba, ¿eh?, que fue eso, el empuje que se notaba, que iban a por todas. Acabamos cuatro-cuatro, buf, que yo dije: Si no llegamos a marcar tanto, nos ganan.
– Entonces, tu segundo apellido es... ¿Aitor Pérez...?
– Moreno.
– ¿?
– Pero es que el primero es Peroyenea que en castellano es Pérez.
– Ah.
– ¡Ay, me parece que me he pasao! Perdona, para Inocencio, ¿me he pasao?
– Sí, se ha pasao. Ya puede bajar aquí mismo.
– Ay, chica...
– Pues, cuídate, que ayer estaba urgencias, todas las salas de sillas, camillas... ¡Muchísma gente!