Se descubre la existencia de nuevas especies marinas
Escritora visionaria, leo en el Libro de los Muertos, de Canetti, que sus últimas palabras fueron:
"Y si muero, muero contra la voluntad de Dios".
Estuve dando un taller de ilustración para alumnos de 5º y 6º en Ejea de los Caballeros, dentro de la 5ª Semana del Libro. Los alumnos estuvieron ilustrando el libro inédito de Irene Vallejo sobre el que ya les he hablado en otra entrada.
Estas son algunas de las cosas que les escuché comentar. Los autores de los comentarios no coinciden con los autores de los dibujos.
– ¡Jo, una historia de piratas y os ponéis a dibujar plátanos!
Dibujo de Javier Navarro Zarralanga.
– Te está quedando muy bien.
– Me viene de familia.
– ¿Ah, sí? ¿Quién pinta: tu padre o tu madre?
– Los dos dibujan muy bien.
– Qué casualidad.
– Pintar... ¡Eso es otro mundo!
Dibujo anónimo.
– Demasiado femenina mi ballena, ¿no?
Dibujo de Marta.
– A mí sólo me gusta estar en la cama.
– Pues hay que moverse un poco...
Dibujo de Ivan Danielov Todorov
De nuevo tengo problemas con mi conexión a Internet. Disculpen las molestias.
- Si casi no nos vemos... Ella allí y yo aquí. Voy cada quince días para verla un momento...
- Pues, túrnense, que venga ella aquí, también.
- No puede. Trabaja hasta los domingos. Ya le digo que casi no la veo. Le he dicho que como esto siga así me buscaré otra.
- ¡No, no se busque otra!
- ¿Por qué? Podías ser tú, quizás.
- Jajaja... ¡No, yo no! ¡Estás loco!
- ¿Por qué?
- ¡Jajaja, jajaja, jajaja! Me dijeron que vives otra vez con Carlos Eduardo.
- Sí, se fue, volvió: "¿Me puedes alquilar una habitación?" Y cómo, sin problema. Y usted sigue con Anita, creo.
- Ahí estamos, sí.
- Podíamos quedar algún día.
- Yo no salgo.
- ¿Y cómo no?
- No salgo.
- ¿Y qué hace metida en casa?
- Me voy a la cama.
- Venga a vernos. En mi casa también hay de eso, y no una si no varias.
- ¡Jajaja! Yo no salgo.
- Por platicar, no más.
- ¡Jajaja! ¡Ya estamos platicando!
- Quiero decir... venga sólo de visita.
- ¿Sólo de visita? ¡Jajaja! ¿Ni un cafecito me ofrecerá?
- Si quiere, yo le preparo un cafecito.
- ¡Jajaja! Un cafecito...
- A mí no me cuesta levantarme a prepararle un cafecito si le gusta desayunar en la cama...
- Qué desahogado es usted.
- Pues, no más que por reirnos un poco, ¿no es cierto? Esta pinche vida es mejor tomársela un poco a broma.
- Eso es verdad.
- Pues, eso, quedamos, platicamos...
- Tú y yo no tenemos nada y si nos vemos será por ahí, ¡jajaja!
- Podemos salir.
- Yo no salgo, ¡jajaja!, si nos vemos será por ahí.
- Pero, podemos...
- ¡Jajaja! Yo no salgo, si nos vemos será por ahí.
- Pero...
- Si nos vemos será por ahí. Yo no salgo. Sólo salgo los lunes a comprar la comida. Los lunes salgo a comprar. Los lunes.
No pude oírle, pero estuvo todo el viaje hablando solo. Me llamó la atención porque, aunque iba afeitado, se había dejado dos mechones de barba en los mofletes.