Alarma nuclear
Mañana, 16 de marzo de 2011, se inaugura en el Centro Ibercaja Huesca, a las 19,30 horas, una exposición sobre las ilustraciones que hice para mi librico "Joaquín Costa, el pundonoroso".
Quedan ustedes invitados.
La ilustración es mía y de Constanza Cano Henn.
Miércoles 16 de marzo a las 19:30 horas
en el Centro Joaquín Roncal.
Calle de San Braulio 5, Zaragoza (España).
Permaneciendo abierta hasta el 20 de abril.
El Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, a través de sus programas Ciencia Viva y Un Día de Cine, con la colaboración del Ministerio de Ciencia e Innovación y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, la Caja Inmaculada, la Colección Francisco Boisset y Stella Ibáñez, el Goethe-Institut de Madrid y el Centro Buñuel Calanda (CBC) presentan “Y, sin embargo, se mueve. En busca del cine perdido”, una exposi(ac)ción de ciencia amena que a través de piezas originales, réplicas para jugar, pequeños talleres, mucha imaginación, proyecciones, paneles informativos y guía de actividades, acerca los orígenes del cine al público de la era digital. Y como la queremos “de cine y viva”, hemos creado este blog para que la sigas de cerca: http://undiadeciencia.wordpress.com/
La exposi(ac)ción, pensada para el público escolar de todas las edades (en especial desde 5º de Primaria hasta 4º de la ESO) y con la intención de animar a saber más, por estas mismas razones, es visitable por cualquier persona que desee conocer los orígenes del cinematógrafo como un invento de la sociedad de la Revolución Industrial.
Sombras, movimiento, espejos y Lotte Reiniger, como nombre propio, son los núcleos temáticos que dan vida a este sencillo recorrido desde las cuevas prehistóricas a los primeros años del siglo XX.
En la exposición también se podrá ver el corto de animación “Buñuel y la linterna mágica” que recrea una sesión de linterna mágica creada por un Buñuel niño en Calanda, realizado como una película antigua de cine mudo con dibujos de José Luis Cano, animación de María Velázquez, música original de Mikael Bentz y dirección de Javier Espada.
Las visitas escolares, en horario de mañana (9´30 y 11´30, grupos de no más de 30 alumnos, y sin coste alguno), se realizarán mediante reserva llamando al teléfono 976 29 03 01, preguntando por Beatriz Oliván.
Terminada su estancia en la sala Joaquín Roncal, la exposición itinerará durante este curso y el siguiente por los centros escolares de la Comunidad aragonesa que la soliciten a los programas Ciencia Viva o Un Día de Cine.
Vida cotidiana en Lima durante el siglo XVI. En el nº 34 de Muy Historia.
En Finales fatales del nº 34 de Muy Historia.
En Finales fatales del nº 34 de Muy Historia.
Una jovencita se sube al autobús silbando la Internacional, con mucha potencia y muy poco oído.
– Le pregunto al búlgaro, ¿Qué tal con Fermín? , y dice, “¡Bah! Me dice Fermín: doy 20 euros, ¡20 euros, oye! Y luego, me mete el coche caminos malos (que habla así, ¿sabes?) y rueda reventada ¡100 euros rueda! Ya ves…” Estaba el búlgaro que se le llevaban los demonios. Ese Fermín… ¿Tú no lo conoces, verdad?
– No.
– No tiene remedio. Imagínate, novent’años y no pué parar. A mí me dice: “Oye, te doy tanto si me riegas los olivos. Los olivos y los almendros”. Digo, vale. Cojo el tractor, le riego todo bien regao, que pa’ eso yo soy mu mirao y me gust’hacer las cosas bien, y vuelvo y le digo, ya lo tienes tó regao, y me s’encara con mí y me dice: “Pues, ahora, me llevas con tú pa’ ver si lo has regao bien”. Digo, “Hombre, Fermín, no me jodas. Que no te voy a llevar, que t’he lo he regao como si fuera mío…” Me supo mu malo, la verdad, qué quieres que te diga... Dice que le lleve… ¿Qué le voy a llevar en el tractor? Primero, que no se pué ni subir y luego que me se cae y menudo disgusto.
– Te se cae y se mata, claro. Con esa edad…
– ¡Hombre! Pues, eso. Que no, que no, qu’es mu peligroso… Pero es de desconfiao… Y luego, los hijos… que no quieren trabajar… Llego el otro día a su casa a media mañana y noté frío, que no había encendido la estufa aún… Y me dice: “Anda, sube a ver a m’hijo, que está en la segunda planta” y yo subí ya con el susto en el cuerpo, digo: “A ver si me lo voy a encontrar muerto”, que es que ya se le mató otro hijo, ¿sabes? Ahogao.
– ¿Cómo?
– Que le mandó su padre al campo a recoger remolacha y dijo: “No pienso ir” y se fue de casa y que no volvía, que no volvía y por la noche se lo encontraron flotando en la balsa esa que hay abajo el pueblo. Ahogao.
– ¿Por no trabajar?
– ¡Por no trabajar! ¿Qué te parece?
– ¡Jodo!
– Veintipocos que tenía… Y este otro, igual. Qu’este ya tiene cuarenta y tantos… Así que subía yo con una aprensión que pa’ qué. Y llego arriba y me lo encuentro tó tapao con mantas y le digo “Chiqui, Chiqui… que está tu padre abajo” y se da vuelta y me dice: “¿Otra vez? ¡Anda, llévatelo, que me va a volver loco! Te doy veinte euros y te lo llevas a tu casa. Y si no, me voy yo, que no lo aguanto.” Me bajo y hacía un frío… y yo les habría encendido la estufa pero, estando el hijo, ¿a qué m’iba a meter yo?
– No, claro.
– Yo ya le digo: “Pues, si tus hijos no quieren trabajar, vende todo, no te compliques la vida y quédate tranquilo en Zaragoza”.
– No vive en el pueblo, ¿o qué?
– No, qué va, en Zaragoza. En una calle que sale perpendicular al Mercao Central… Una que tira p’allá, p’allá… ¡Predicadores!
– ¡Ah, sí!
– El otro día que bajemos al cruce a coger el autobús, lo veo que bajaba el también y le digo : “Sube, Fermín, que te llevamos”. Así que nada, lleguemos a Zaragoza y digo, ¿Cómo lo vamos a dejar ir solo con lo mal qu’anda?, así que, nada, cogemos el autobús y nos bajemos en las murallas y me dice: “Vamos a coger un taxi” y le digo: “No me jodas, Fermín, que estamos a un tiro piedra” y el otro insistiendo… ¡Bah!, al fin conseguí llevarlo agarrao a mi brazo y lleguemos que, cuando lo vio su hija, le cayó una bronca… Después me decía: “Menuda bronca me preparó la Begoña… Menuda bronca me tenía preparada”. Y siempre así, siempre están así…
– En fin…
– ¡Coño, que me tengo que bajar aquí!
– Yo me quedo, que sigo…
– Hala, pues…
– ¡Hombre, Marcela! ¿A que no sabes quién acaba de bajar?
– ¿Quién?
– El Jacinto.
– ¡Ah! ¿Y qué cuenta?
– M’ha soltao un rollo con uno de su pueblo… Tú lo conocerás: El Fermín, uno que tiene novent’años y sus hijos no quieren trabajar…
– No quieren trabajar en el campo, que las hijas, en la casa rural que tienen, bien que trabajan… Y las de Zaragoza, igual… y el Chiqui… pues el Chiqui ya sabemos que está más p’allá que p’acá pero, bueno, el mozo hace lo que puede…
– M’ha dicho que se le mató otro hijo…
– Sí, se ahogo. Si es que les ha dao una vida… La mujer, siempre embarazada, que tuvo once hijos… y golpes, en fin… Y supongo que con los hijos, pues igual.
– Pues, debe tener muchas tierras porque m’ha contao el Jacinto que le va a regar los olivos, los almendros…
– ¿Sabes de qué tiene el Fermín tantas tierras?
– ¿De qué?
– De qu’es un chivato, de que cuando la guerra era un chivato y se fue quedando las tierras de todos los que delataba. De eso le viene…
– Pues, vaya…
– Por eso te digo que poca pena…
Mañana comienza, en Huesca, el XII Congreso de Periodismo Digital, para el que he diseñado esta imagen.
http://www.congresoperiodismo.com/
– No había tenido nunca perro y estaba... Claro, que su vecino se quejaba porque ladraba por la noche y eso... Que si llamaba a la policía...
– Cuida no te pongas a gritar tú por la noche y llamen los vecinos para que te detengan.
– No... Total, que el otro día se le escapó el perrico y ha desaparecido. Por lo visto, le dio un tantarantán el autobús, que vete tú a saber si no se habrá muerto y estará tirao por algún solar.. o se despistaría con el susto y se ha perdido. Espera, que me llaman. ¿Sí? Sí... sí... vale, pues ya te espero. Hala, hasta luego.
– ¿No cuelgas?
– Ya está colgao. Con que cierres... Ves, este aparato no tiene ningún ganchico para colgarlo como si fuera un jamón.
– Ya me entiendes, coño. ¿No tienes que pretar ahí?
– Que no, que se cuelga cerrando. Es el teléfono de mi chico, ¿sabes?
– Oye, que eres tú mu moderno.
– Y más que me volveré.
– Qué buen día, ¿eh?
– ¡Ya lo creo! Mira como está la gente ya sentada en los bancos...
– Claro, si hace bueno, pues la gente se sienta en los bancos.
– Ya vendrá el frío otra vez, no te preocupes.
– Mira, el compañero se ha sentado allí.
– Pues, bueno. Cada uno es muy libre de sentarse donde le parezca.
– ¡Hombre, faltaría más! Cada uno es muy libre de hacer lo que le dé la gana.
– Pues, eso. Él se ha sentado ahí pero si nosotras nos hemos sentado aquí, pues aquí.
– Pues, eso.