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de profesión incierta

Dos señores

– ¿Sabes algo del Flaco?

– Hace días que no viene por el bar pero, bueno, cada vez peor. ¿Lo ves tú?

– Alguna vez lo veo por aquí pero, vamos, procuro evitarlo.

– Pues, eso. A mí, la última vez que vino me dijo que no tenía para comer, que sí esto, que si lo otro... total, que le di veinte euros. Y luego aún me decía que si le daba más. Sí, hombre...

– Va pidiendo a todo el mundo, es un desastre.

– Por eso no viene por el bar, porque me tendría que devolver los veinte euros.

– Si es que no ha trabajado nunca. De lo que le pasaba su madre...

– Desde que se murió su padre, porque con su padre se llevaba mal.

– Sí, pero eso es normal. Si el padre tiene sesenta y tantos y se levanta todos los días a currar mientras el hijo se queda en la cama... Normal que se lleven mal, a ver quién aguanta eso.

– Si es que, además, si vive con muy poco dinero... pues, coño, ya que necesitas poco, gánatelo, que tampoco te costará tanto.

– Ha sido un vago toda su vida y a los cuarenta ya no va a cambiar.

– Pues, oye, poca pena. A mí me dan pena los mayores, que dónde van a encontrar trabajo, pero, ¡uno de cuarenta! Que vaya a donde sea, que haga lo que sea, coño... Cualquier cosa...

– Pero, el que es vago...

– No claro. ¿Te acuerdas cuando se puso el bar en la placica esa...?

– Sí, claro.

– Pues, íbamos los amigos, que somos todos de bar, y de muchas rondas, oye, que nos dejamos dinero... Pues, íbamos por hacerle gasto y estaba cerrado. Lo tenías, a lo mejor, en el bar de enfrente...

– Ya. Jugando a la máquina, ¿no?

– Si hubiese abierto, podía haberle funcionado aquel garito pero...

– Mira, nos regaló unas sudaderas para el equipo... guapas, ¿eh? De adidas... Majas.

– No, si cuando tiene dinero es muy generoso.

– Sí, sí, se lo gasta muy alegremente, eso es verdad. Pero es que luego le dejamos allí el dinero de la porra y se lo quedó. No vimos ni un duro.

– Que se querría cobrar las sudaderas...

– Oye, que nadie se las había pedido. ¿Nos regalas unas sudaderas? Pues, oye, muchas gracias... Pero, luego no te quedes el dinero de la porra...

– A mí se me llevó un taco de lotería para no sé qué de su madre y cuando me lo devolvió, se me ocurre mirarlo y faltaba un número. ¿Tú te crees que hace falta ser inútil? ¡Hombre, no me jodas! ¡Un número! ¡Será inútil!

– Y luego se queja. ¿Te acuerdas aquella chica con la que salía?

– Una menudica, que tenía un hijo...

– Esa, que siempre se las busca igual, llenas de problemas, buscando que tengan el corazoncico sensible...

– Chico, yo no me explico, porque mira que es feo y desgarbado y cómo se lleva a las chicas... Oye, tendrá un rabo así o echará tres polvos sin dejarlas alentar, porque si no, es que no me lo explico.

– Que tiene mucha labia. ¿No se llamaba Bea, la moza esa?

– Puede... Bueno, pues me viene y me dice que la Bea lo había querido atropellar. ¡Qué le haría a la moza para querer atropellarlo, qué le haría!

– Imagínate...

 

 

Mensaje recibido

Mensaje recibido

 

 

 

Lo mejor de América

Lo mejor de América

Fastidiosas celebraciones por la estatua de la Libertad. Hasta ahora he evitado participar en este fraude. Incluso he rechazado una medalla como emigrante de mérito. Sólo dejaré publicar en el NY Times un dibujo de majorettes de 1951, que me parecen una de las mejores cosas de América (las majorettes).

 

 

 

Saul Steinberg. Cartas. Media Vaca.

Poco dinero para Aragón

Poco dinero para Aragón

 

 

 

Dos jubilados

- Mira, ya le están dejando a ese la receta.

- Que le han oído carraspear y han dicho: Toma, la receta.

- El otro día, aparcó uno ahí para entrar a esa tienda y aún no había llegado a la puerta y ya estaba el guardia haciéndole la receta. En lugar de decirle: ¡¡¡Eh, ahí va de ahí!!! Nada, directamente, a multar.

- Es que van...

- ¿Te acuerdas en 1950, que sólo había dos guardias? El Manolete y el Canario. ¿Cuántos guardias hay ahora?

- Me acabas de nombrar al mejor torero y al extremo del Zaragoza.

- Jejeje... Así se llamaban, oye: El Manolete y el Canario.

- Me acuerdo perfectamente dónde estaba yo cuando mataron a Manolete.

- ¿Ya habías nacido tú, entonces?

- Yo nací en 1940. Así que siete años tenía.

- Un pipiolo. Yo acababa de llegar en tren: "¡Que se ha muerto Manolete, que se ha muerto Manolete!!", por todos sitios... En Linares le mató el toro.

- Sí, señor. Me acuerdo perfectamente.

- Pues, el Manolete y el Canario, estaban los dos siempre en la Plaza España.

- Pa’ encorrer bicicletas, porque coches... Pocos había en esa época.

- ¿Tú te acuerdas de los gachógenos?

- Ahí en la estación estaban los depósitos que venían de...

- No, no... Yo no digo los gasógenos, digo los gachógenos...

- ¿Los gachógenos?

- Unas bicis con un carrico de dos asientos, que se ponían al lado del Ambos Mundos.

- No me acuerdo...

- Sí, hombre... Y la gente tenía una mala idea... Se montaban dos gordos que casi no cabían en los asientos y decían: "A las Delicias". Y subía el otro por la cuesta del paso a nivel echando los bofes... 

 

 

Más dinero para los bancos

Más dinero para los bancos

 

 

 

Rodeados

Rodeados

 

 

 

Las tres palabras más extrañas

Las tres palabras más extrañas

Cuando pronuncio la palabra Futuro,

la primera sílaba pertenece ya al pasado.

 

Cuando pronuncio la palabra Silencio,

lo destruyo.

 

Cuando pronuncio la palabra Nada,

creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

 

 

 

Wislawa Szymborska. Instante. Ediciones Igitur.

Felicitaciones y condecoraciones a las fuerzas de orden público

Felicitaciones y condecoraciones a las fuerzas de orden público

 

 

 

Día internacional de la rabia

Día internacional de la rabia

 

 

 

Rectificación a la entrada siguiente

Rectificación a la entrada siguiente

Los editores de Media Vaca, muy amablemente, me dan permiso para seguir citando a Saul Steinberg. Celebrémoslo con esta entrada de 1952:

 

He estado unos días en Palm Beach, en Florida, que es el sitio de los auténticos ricos, una cosa espantosamente fea, estúpida y vulgar. He estado allí para hacer dibujos, pero dibujar cosas feas te produce malestar, como la pornografía.

 

 

 

Saul Steinberg. Cartas. Media Vaca.

La pintura mural

La pintura mural

La lástima es que estas cosas no me dan placer; desde que está hecho el primer dibujo hasta que el mural está terminado pasa demasiado tiempo para que el dibujo original me siga gustando. Querría cambiarlo todo, pero es demasiado complicado –allí, en el último momento– y entonces dices, al diablo, acabémoslo como está, desembaracémonos de él, como si fueran paperas o alguna otra enfermedad.

 

 

 

Saul Steinberg. Cartas. Madia Vaca

Nota: Es la última cita que hago de este libro genial. No quiero que los editores de Media Vaca me retiren su amistad por abuso de confianza.

Dibujo infantil

Dibujo infantil

He estado en Pittsburgh durante un par de días para premiar pinturas de niños. Todos los años dan premios de dibujo y pintura a niños de las escuelas en el Carnegie Institute de Pttsburgh (es un concurso nacional) y he estado de jurado. Un desatino, 6.000 pinturas. He dado el premio a un niño que ha pintado muy bien la decapitación de una vieja.

 

 

Saul Steinberg. Cartas. Madia Vaca

Diagnóstico

Diagnóstico

 

 

 

A propósito...

A propósito...

He visto la película Città apertta (Roma, cidad abierta). La he visto en un pase privado en el Museo de Arte Moderno (Nueva York) en versión italiana. Es una gran película, y es una sorpresa ver una película italiana donde la gente actúa con tanta espontaneidad. Es una prueba de que la desaparición del fascismo sienta bien al arte.

 

 

Saul Steinberg. Cartas. Madia Vaca.

26 S

26 S

 

 

 

25 S

25 S

 

 

 

El humor según Steinberg

El humor según Steinberg

Yo he pensado siempre, también, que para expresar determinadas cosas las debía transformar en bromas, en juegos de palabras o, en cualquier caso, en extrañezas: lo que llamamos humor. Vestir la realidad para que sea "perdonada". Entiendo que no me explico bien, pero esta me parece la verdadera esencia del humor. ¿Perdonada por quién, entonces? Por quien te pueda considerar presuntuoso si ciertas cosas las dices de manera directa. Tú mismo debes ser perdonado y aceptado por ti mismo.

 

 

 

Saul Steinberg. Reflejos y sombras. Media Vaca.

Autorretrato

Les pido a mis alumnos que se hagan un autorretrato. Al terminar, una alumna me entrega el suyo con cara de circunstancias y dice:

-Espero no parecerme a mi dibujo.

 

 

Dedicado a mis alumnos

Dedicado a mis alumnos

Durante aquel viaje entendí lo difícil que es hacer un dibujo del natural, lo importante que es entender la naturaleza, la verdad de la realidad. Entender la verdad del objeto del dibujo –hombre, arquitectura o paisaje– es algo complejo, porque no es una verdad visible, una verdad superficial. Y requiere un gran esfuerzo, un compromiso que a veces, por pereza, se intenta evitar (es más fácil inventar). Hay que ser capaz de establecer una complicidad con el objeto que se dibuja hasta llegar a un conocimiento profundo del mismo. No se dibuja bien si se miente. Y al revés: si en un dibujo del natural se ha dicho la verdad, el dibujo se convierte automáticamente en un buen dibujo. Otra dificultad del dibujo del natural es que nos obliga a encontrar respuestas a preguntas que nunca nos habíamos planteado. Lo que se logra trabajando en el estudio es a menudo una respuesta a preguntas que ya se conocen.

 

 

 

Saul Steinberg/Aldo Buzzi. Reflejos y sombras. Media Vaca.