Una señorita con auriculares y cuatro o cinco pasajeros más
– ¡¡¡GOL!!!
– ¿Del Barcelona?
– ¿Cómo van?
– ¿Contra el Villarreal?
– Etc.
– ¡¡¡GOL!!!
– ¿Del Barcelona?
– ¿Cómo van?
– ¿Contra el Villarreal?
– Etc.
– ¡Hola!
– ¡Hola! Pues nada, que quería comprarme unos zapatos para la falda vaquera y he dicho: "Pues me compro también la falda".
Anoche, mientras esperaba el autobús, vi pasar a Luis Roldán. Parecía caminar abstraído pero se paró ante el escaparate de una agencia de viajes.
– Nuestro grupo somos los antitodo.
- A mí, ayer, me robaron la tarjeta del bus...
– A mí, esa familia, aunque se murieran todos lo mismo me iba a dar. Aunque se murieran todos no iría al entierro, vamos, eso lo tengo más claro que el agua de fregar. A mi tía se la guardo porque me trató peor que a la mierda y a los demás, igual, Aunque se murieran todos no iría al entierro, por tratarme peor que a una mierda.
– Yo creo que sí que irías.
– Si voy será por obligación, porque me obligue mi hermano, no por otra cosa.
– ¡Ay, me parece que me he dejado la carpeta en algún sitio! ¿Has visto si he subido con carpeta?
– No sé, maño, no me he fijado.
– ¿No has visto si la llevaba?
– Que no, que no lo sé.
– Igual me la he dejado en la parada y me se la llevan. ¿Puedo bajar?
– En la próxima parada.
– Es que igual me se la llevan.
Al final he tenido que coger las vacaciones en julio. A mí me habría gustado cogerlas en agosto que es cuando está todo el mogollón de gente que es lo que me gusta...
Tengo una crema que, ¡jodo!: 15 euros. Ya puede hacer milagros, ya.
– Es que no me come nada, estoy desesperada, ya no sé que hacer... Menos mal que dicen que luego cambian.
– ¡Yo no cambio nunca! ¡Tengo siete años y nunca he cambiado!
Yo, cuando trabajaba, no cogía el autobús ni de casualidad, siempre en taxi.
Es un chulo-playa. Hace culturismo pero, vamos, que yo le veo tripilla...
- Éste salió cinco años con una.
- Entonces no será demasiado cabrón.
– Y la abuela, ¿cómo está?
– Como una regadera pero tiesa.
Próxima parada: Ce Aranda, siete.
Ce Aranda, siete.
Próxima parada: Plespaña.
Plespaña.
Yo un día fuimos a la playa y estuvimos tres día.
– Creo que le puedes llamar, pero no sé que día. Y si no, le puedes mandar un mensaje que lo recibirá.
– Es igual, ya lo veo una vez a la semana.
– Pero los mensajes sí los recibe.
– Que es igual, que me tiene muy harta.
– Y si quieres mandarle algo, puedes decírselo a mi primo que es pastor y va mucho por allí.
– ¿A qué?
– A predicar, claro.
– A predicar, sí, pero a otra cosa... No creo que pueda hacer mucho porque éste está en un módulo que es un horror...
El inmigrante: ¿eres turca?
La inmigrante: ¿Eh?
El aragonés: Dice que si eres de Turquía.
La inmigrante: No, no... aunque los turcos estuvieron 700 años en mi país. Soy de Hungría. A lo mejor tengo antepasados turcos. Con lo revuelto que está todo el mundo, cualquiera sabe de dónde venimos...
El aragonés: Dicen que del mono y, viendo a éste, igual tienen razón.
– ¿Qué?
– A ver a la Santa.
– Yo, también.
–¡Madre, la de gente que hay...!
– Daba la vuelta hasta más allá de los embutidos.
– Sí, pero iba ligera. 25 minutos me ha costado.
– ¿Sólo?