Rótulos en La Chaux-de-Fonds
Anuncio en el centro de Zaragoza.
Alberto Castrillo me envía esta foto desde Las Palmas.
Una familia consulta la carta. El niño, de unos seis años, pregunta:
– Mamá, ¿qué es sopa de helado?
– A ver... No, cariño, es "copa", no es sopa, es "copa"...
– ¡¿Eh?! ¡Anda, pero si estoy en los postres...!
– Sí, te has ido hasta los postres.
– Es que, buscando algo barato...
Hoy he recibido dos mensajes a propósito de mi exposición: Un amigo se había reído mucho; una amiga se había emocionado.
He puesto Intereconomía para ver a los tertulianos felices, por una vez en su vida, y estaban hablando de Bildu. Pobres...
En el folio de la foto, recibida desde Santander, se puede leer:
"No se sientan obligados pues no soy un pobre, sólo trato de darle un poquito de cultura a mi ciudad. ¡Cultura para todos!"
Vean la noticia sobre esta imagen en: heraldo.es
¿Recuerdan que ayer inauguraba exposición en Teruel con las ilustraciones de mi libro Miguel Servet y el doctor de Villeneufve, recuerdan que les conté que los dibujillos de las cartelas estaban resaltados con una línea de plastilina para que los leyeran los invidentes, a los que convoqué desde aquí para que valoraran mi trabajo? Pues no vino ninguno.
Eso sí, vino el señor obispo, al que expliqué detenidamente la aciaga vida del hereje Servet.
El otro día, en el Colegio Parque Europa de Utebo, los alumnos me pidieron que dibujara una viñeta contra los deberes. Accedí encantado porque, como les expliqué delante de sus profesores, yo también estoy harto de hacer los deberes de mi nieta.
Les hice el dibujo de arriba y cuando se lo conté a mi nieta me corrigió: "¿Un resumen? ¡Copiados línea por línea!"
El próximo día 7 de abril, en Teruel, inauguraremos una exposición, organizada por Ibercaja y el Gobierno de Aragón, sobre Miguel Servet, en su V centenario. Entre otras cosas, se expondrán los originales que hice para el librito Miguel Servet y el doctor de Villeneufve.
A alguien se le ocurrió que las cartelas correspondientes pudieran ser leídas por los invidentes y, al texto en sistema Braille, se le han añadido unas pequeñas reproducciones de los dibujos con una línea en relieve que subraya los trazos más destacados. Naturalmente, el encargado de dibujar esas líneas soy yo. Es un trabajo que me está resultando insoportablemente aburrido y del que, además, dudo que pueda tener alguna utilidad. ¿Puede alguien hacerse idea de una escena llena de matices siguiendo con sus dedos un elemental trazo de algo parecido a un churro de plastilina? No lo sé.
Por eso, si algún invidente de Teruel se entera de este mensaje y es tan amable de venir a la inauguración para resolver mis dudas, le estaré eternamente agradecido. Incluso le invitaré a un vino o una caña (con tapa).
El sábado por la mañana le regalé a mi nieta este tebeo y por la noche me mordió un perro.
Ayer, en la celebración del 111 aniversario de Buñuel, Josefina Maestu habló sobre el papel del cine en las campañas sobre el agua que lleva a cabo la ONU en África y América Latina. Marifé Santiago habló sobre la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes, sobre los sueños de la generación de Buñuel y sobre los sueños de las generaciones en general. Carlos Cuadros explicó lo que cuesta hacer una película para pasar a defender la Ley Sinde, ante el estupor de los alumnos de bachiller que asistían al acto, que rápidamente pasaron al ataque. Un señor entró en el debate quejándose de lo que tiene que pagar a la SGAE por tener un hotel con hilo musical en todas las habitaciones. Y dijo:
– Y de ese dinero, muy poco llega a los creadores.
A lo que don Carlos Cuadros contestó:
– Si les llega poco, es que le cobran a usted poco.
Antes de que explotase la sala, el director del Centro Buñuel de Calanda dio por finalizado el coloquio.
La fotografía es de El País.