Goya pintaba locos y locas
1746-1828
Goya visitaba a un tío suyo en la Casa de Locos del Hospital de Nuestra Señora de Gracia (en cuyo patio estuvo enterrada la pierna de Miguel Pellicer) y aprovechaba para tomar apuntes.
1746-1828
Goya visitaba a un tío suyo en la Casa de Locos del Hospital de Nuestra Señora de Gracia (en cuyo patio estuvo enterrada la pierna de Miguel Pellicer) y aprovechaba para tomar apuntes.
1852-1934
El joven Ramón y Cajal vino a Zaragoza para estudiar anatomía. Obsesionado por el desarrollo de sus propios músculos, consiguió una barra de hierro de cinco kilos, la pintó al óleo imitando madera y la utilizaba como bastoncillo para salir a pasear por los montes de Torrero. Allí conoció a Silveria Fañanás.
1900-1983
El niño Buñuel había deseado que se le apareciera la Virgen pero sólo se le apareció su padre, don Leonardo, que acababa de morir, hecho una fiera currupia. Muy contrariado, Buñuel se calzó las botas del difunto y se acostó en su cama armado con un revólver.
1898-1979
Para don Pepín Bello, Pilar Bayona fue la mejor pianista del mundo. Para don Luis García-Abrines, melómano zaragozano residente en New Haven, también. Buñuel estuvo a punto de declarársele pero le faltó valor. Años más tarde, se casó con Jeanne Rucar, prometedora deportista que iocaba el piano por afición. Buñuel perdió el piano de Jeanne en una partida de póker. Jeanne Rucar tituló sus memorias Una mujer sin piano. Mientras tanto, Pilar Bayona, tras apoteósicas giras por el extranjero, se dedicaba a dar conciertos en Radio Zaragoza.
Murió atropellada por un coche cuando iba a ver a la Virgen.