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de profesión incierta

Zaragoza rebelde

Zaragoza rebelde

Este es uno de mis textos para el libro "Zaragoza rebelde".

 

Santa Cruz, plaza del arte.

 

Con semejante slogan, alguien tuvo la idea de convertir la Plaza de Santa Cruz en un Montparnasse zaragozano, a principios de los años setenta. La idea era muy hortera pero decidimos aprovecharla. Podía ser un buen lugar para organizar happenings y performances.

El primer día organizamos la fiesta del papel. Hicimos una amplia convocatoria dirigida a los niños y el domingo por la mañana apareció Joaquín Jimeno en un camión cargado con papeles de todo tipo. No recuerdo dónde lo había conseguido. Descargamos en la plaza y empezamos a improvisar. Teníamos pinturas, tijeras, pegamentos, grapadoras… y niños, muchos niños que se desembarazaron de la compañía de sus padres y entraron en un incontrolable frenesí creador o destructor, no recuerdo. Lo que sí recuerdo es que un niño se hizo, con mi ayuda, un vestido que recordaba mucho a la bata de médico de Groucho Marx. Loco de contento fue a enseñárselo a su madre: “¡Mamá, mamá!” La buena señora le soltó una bofetada de las de padre y muy señor mío. Por mamarracho.

 

Los siguientes domingos, las actividades ya fueron dirigidas a los adultos. También había muchos. Cada uno hacía lo que le daba la gana. Algunos incluso empezaron a llevar cuadros para vender. Recuerdo que un día repartí octavillas con un fragmento de Julio Cortázar: “Qué maravillosa ocupación ir andando por el bulevar Arago contando los árboles, y cada cinco castaños detenerse un momento sobre un solo pie y esperar que alguien mire, y entonces soltar un grito seco y breve, girar como una peonza, con los brazos bien abiertos, idéntico al ave cakuy que se duele en los árboles del norte argentino”. Muchos, por miedo o porque eran apolíticos, se negaban a cogerlas.

 

4.000.000 de parados

4.000.000 de parados

 

 

Untitled I

Untitled I

Texto para el catálogo de la exposición de Enrique Larroy en el Museo de Teruel. En el catálogo escribimos diez personas sobre distintos aspectos de la pintura. A mí me tocó hablar de los títulos. Va en dos partes.

Untitled

 

 

Una imagen vale más que mil palabras, pero el público agradece el subrayado de esa imagen con alguna que otra palabra.

Son esas palabras que se reúnen bajo el título de “título” y que nos permiten hablar de pintura o de historia de la pintura o de tantas otras cosas con fluidez y sin liarnos más de la cuenta. Como las propias imágenes, esas pocas palabras valen más que mil palabras. Decimos La Maja desnuda y no hace falta que expliquemos: “Ese cuadro apaisado que pintó Goya en el que aparece una señora desnuda y tumbada en un sofá verde con las manos debajo de la cabeza y los pechos debajo de las axilas”. Por no entrar en si el cuadro es relamido o rococó.

Los títulos valen más de mil palabras pero los hay que valen diez mil o más. Por ejemplo, El rapto de las Sabinas. Anda que no nos ahorramos palabras ni nada diciendo El rapto de las Sabinas, tanto si el cuadro es de David como si es de Picasso.

Gracias, pues, a los títulos, nos evitamos practicar el bonito arte de describir un cuadro mediante recursos literarios. Eso que, como ya saben ustedes, se llama ekphrasis. Y es una pena, porque esa hermosa disciplina, que practicó con indudable éxito Julio Cortázar, es algo muy curioso y entretenido.

Si yo fuera un teórico, como Alberto Valdivia Baselli, diría que “la interacción semiótica estética… no es un espacio de taxonomías divorciadas, sino de inclusiones simbólicas que desarrollan un discurso velado, analizado por la pragmática lingüística y los análisis del discurso, que pocos decodifican con facilidad” para añadir a continuación que “los sistemas semióticos lingüístico (poético) y visual (plástico) podrían ser entidades que se descodifican entre sí y, de esa manera, permitirían al emisor o receptor hipotético plantear una codificación o descodificación si no feliz, aproximada o creativa”.

Pero ni soy un teórico, ni esto es una tesis, ni estamos hablando de la ekphrasis, pese a que algunos títulos son a la ekphrasis lo que los haikus a la poesía. Es más, algunos títulos parecen haikus: En un cuadro grande una hoja de hierba no da para mucho. El título es de Larroy. Y el cuadro, también.

 

Los títulos habituales pueden ser todo un hallazgo o una auténtica obviedad: La maja vestida o El grito o Blue Orange Red, por poner tres ejemplo, no sé si de una cosa o de la otra.

El título, dice Arturo Ripstein, “es un pequeño problema que puede redondear una obra”. Exacto. “El título cierra la obra”, añade. Cierto: Es raro que una pintura empiece por el título. A no ser que diga uno: “Me voy a pintar un retrato” porque, entonces, ya sabemos como se titulará. Igual que si te encargan: “Pínteme usted La Eneida”, que todo puede ser…

 

Los títulos, a lo largo de la historia, han sido tan obvios como los propios cuadros para cualquiera que domine la iconografía. En tal caso, no hace falta ningún título para saber que lo que tienes delante es un San Antón o una Purísima Concepción.

Quizás lo de titular cuadros se complicó con la aparición de la fotografía. Como todo. A partir de entonces, ni las obras ni los títulos podían ser tan obvios como antes. Es cierto que en el Renacimiento surgió una minoritaria tendencia a poner títulos que ocultasen el tema de la obra para entretenimiento de los eruditos: La tempestad de Giorgione, por ejemplo.

Pero, tras el invento de la fotografía, uno ya no podía pintar una anciana, una mujer y una niña sin endilgarles el título de Las tres edades. Les llegó a pasar hasta a los fotógrafos.

Ahí tenemos, también, la deriva de Duchamp, por poner otro ejemplo que nos complicó la vida. Empezó con su Fontaine, un título sencillo aunque indecoroso, para, tras un largo silencio, acabar titulando Etant donnés: 1-la chute d'eau, 2- le gaz d'éclairage.

A propósito de Duchamp, Beuys tituló un cuadro Das schweigen von Marcel Duchamp wird überbewertet (El silencio de Marcel Duchamp ha sido sobrevalorado). En el cuadro ponía lo mismo pero pintado con chocolate. Como cuadro es bueno; como título, obvio.

Sin embargo, huir de la obviedad puede producir títulos repelentes y/o detestables: ¡Y aún dicen que el pescado es caro!, un sorolla con una olla.

Lo normal es que un buen título dé juego semiótico: Ceci n’est pas une pipe. El famoso título también está rotulado en el cuadro bajo la representación pictórica de una pipa. Por la sofisticación a la obviedad o viceversa. Como los teóricos siempre tienen mucho más que decir sobre pinturas y títulos que los propios autores, Foucault tuvo que escribir todo un libro para criticar a Magritte por explicarlo en tres palabras.

Escarmentados por casos como este, muchos pintores deciden no titular sus cuadros. Así, Sin título (Untitled), es el título que más se repite. Incluso Larroy, tan titulador, lo emplea alguna vez. Eso, sí: el Untitled nos devuelve irremisible y afortunadamente a la práctica de la ekphrasis.

 

Untitled II

Untitled II

Recuerdo una exposición en el Reina Sofía en la que se confrontaban Dadá y Constructivismo. Lo más curioso era que las obras expuestas, partiendo de conceptos enfrentados, alcanzaban aspectos idénticos.

Por ese terreno de juego se mueve la obra de Larroy, heredero de los dos equipos y consciente de las contradicciones y paradojas que, en su época, los dadaístas y los constructivistas no podían ver.

Así, pues, la mañana que Larroy se levanta más constructivista que dadaísta puede titular Señales de color o Banderas blancas; el día que se levanta más dadaísta que constructivista, en cambio, los títulos pueden ser Tomavistas o La mirada presumida y el día que no se levanta ni dadaísta ni constructivista sino todo lo contrario, titula Male Beach.

O Sin título.

Un problema dos soluciones, como dice en otro título, aunque puede ser más drástico: What problem? No problem.

En cualquier caso, los títulos de Larroy nunca son obvios. Si titula una obra Azul horizontal, lo más probable es que el azul sea vertical, si es que hay algún azul. Quizás por eso, últimamente publica en sus catálogos una serie de textos que pretenden explicar la relación entre sus títulos y sus obras:

 

“Vuelo sin motor, 2002

Óleo/tela

89 x 162 cm.

Si un ciervo es así, estaremos con él. Era el otro posible título”.

 

Un problema, dos soluciones; ya saben. Un año antes, era más explícito:

 

“Étnico, 2001

Óleo/tela

200 x 200 cm.

A menudo parece que lo étnico es primitivo y que lo primitivo es ingenuamente auténtico. La pintura ni es auténtica ni es ingenua, aunque sí que tiene algo de primitiva”.

 

Larroy explica: “Estos breves comentarios son total invención, lo que no quiere decir que sean falsos, pero sí susceptibles de cambios”.

 

En fin, que sería absurdo que yo comentase los comentarios. Entre otras cosas, porque puede resultar pretencioso intentar explicar lo que ya ha explicado el autor. Yo no soy Foucault. En todo caso, dada mi condición de ilustrador, estaría a mi alcance ilustrar los comentarios a los títulos de sus cuadros para seguir cerrando círculos, pero, ¿a fin de qué?

Insistentemente mareados es otro título de Larroy.

Vamos a dejarlo aquí.

 

Becerril implicado en el caso Molinos

Becerril implicado en el caso Molinos

 

 

La versión oficial

La versión oficial

 

 

Trillo, Boné, etc.

Trillo, Boné, etc.

 

 

 

Esto no es un injerto

Esto no es un injerto

El miércoles, 22 de abril, comenzamos, por fin, el proyecto "Esto no es un injerto" para Zaragoza rebelde. La primera fase consistió en enseñar a los inmigrantes cómo se hace un injerto. La lección corrió a cargo de Pepe, de Viveros Jara, en los viveros municipales.

En la próxima fase, serán los chavales los que hagan los injertos.

Las foto son de Primo Romero.

23 de abril

23 de abril

Mañana firmo en el puesto de los Portadores de Sueños.

 

23 de abril

23 de abril

 

 

Un joven peinado en plan Tokio Hotel

– Nuestro grupo somos los antitodo.

 

Declaraciones

Declaraciones

 

 

Manifestación contra los transgénicos

Manifestación contra los transgénicos

 

 

Martes, 21 de abril

Martes, 21 de abril

 

19:30 h. "EL BRUMARIO DE EMILIO" de Jorge Cortés 
en CASA EMILIO (Avda. Madrid, 5 - Zaragoza)
Intervendrán: Fernando Aínsa, Emilio Lacambra,
Jorge Cortés (autor) y Joaquín Casanova (editor).
Edita y organiza: Mira Editores.

20:00 h. "TIERRA DE NADIE" de Javier Delgado en
la LIBRERÍA ANTÍGONA (Pedro Cerbuna, 25 - Zaragoza)
Presentarán la novela: José Antonio Labordeta y
el autor. Edita y organiza: Xordica.

20:00 h. “ZARAGOZA REBELDE. Movimientos Sociales
y Antagonismos (1975 - 2000)” Más de 150 autores,
entre ellos/as, José María Ballestín.
En el Salón de actos del CENTRO DE HISTORIA DE
ZARAGOZA (Pza. San Agustín s/n) Organiza:
Zaragoza Rebelde y Ayuntamiento de Zaragoza.

Actos con motivo del 
2º Premio extraordinario de Artes Plásticas 
y Diseño y la inauguración de la exposición 
de los proyectos Finales.
martes 21 de abril a las 20 h.
II Premio Extraordinario de Artes Plásticas y Diseño

Enrique Larroy inaugura exposición en Teruel 

con el título "Pintura corriente".

Será el próximo día 21 de abril 

a las 20,00 horas en el Museo de Teruel


Además del estreno en el Principal de la ópera 

"La serva padrona" .


La fotografía es de Pedro Fondevila.


 

 

Oído en la Seguridad Social

Voy a mi centro de salud para pedir hora y oigo a la señorita del teléfono:

– ¿Qué le pasa?

– ...

– Que no se puede mover, muy bien. ¿Y algo más?

– ...

– Yo no quiero nada, pero a lo mejor tiene también diarreas, vómitos, dolores...

 

 

SGAE

SGAE

 

 

Manifestaciones del sector lácteo

Manifestaciones del sector lácteo

 

 

Sin título

Sin título

 

 

Zaragoza rebelde

Zaragoza rebelde

En el centro de la foto de Mariano Alfonso, puede verse mi proyecto para esta exposición.

El texto dice:

ESTO NO ES UN INJERTO

Un grupo de inmigrantes injerta plantas de su país en árboles zaragozanos.

(Con la colaboración del Centro socio-laboral Oliver de la Fundación Adunare, Viveros Aznar y Ayuntamiento de Zaragoza)

 

Espero que, al final, podamos hacerlo.

 

Un "segurata"

- A mí, ayer, me robaron la tarjeta del bus...