Felices Fiestas
He enlazado un blog de Jaime López muy interesante sobre música y cine mudo. Espero que les guste.
Cada mañana, en los días hábiles, una serie de mujeres relamidas y a prueba de arrugas, que se tratan de "querida" y "encanto" y son capaces de hablar en letra cursiva y maldecir en francés, entran al edificio Graybar en Manhattan, ascienden al piso diecinueve y se deslizan enfrente de los escritorios de Vogue...
Gay Talese
Por cierto, he leído que Carmen Lomana ha sentenciado que jugar a la lotería es una cosa muy "working class".
He recibido esta foto tomada hace unos días en el Monasterio de Veruela. El que la hizo dice que entre la pareja y él no había nada. Se admiten opiniones.
El lunes, en IKEA, a las tres de la tarde, un señor me lanzó una mirada que le delató como vigilante. Me extrañó un poco porque su aspecto no se correspondía con el sitio. Unos pasos más adelante descubrí, en la sección de dormitorios, a doña Eva Almunia en animada charla con un vendedor.
Estoy en el Prado, junto a un numeroso grupo de lolitas comandadas por un profesor que, a voz en grito, les conmina a considerar la angustia reflejada en el rostro del ángel por la muerte de Cristo y a reconocerse, como pecadoras redimidas por su santa muerte, en la calavera que a todas y cada una de ellas representa.
Las chicas, más que afligidas, parecen profundamente cabreadas. Qué mal rollo, ¿no?
La paranoia sobre la posibilidad de que Alonso Cano sea antepasado mío, ha entrado de nuevo en ebullición ante el Cristo muerto del Museo del Prado en el que, de pronto, me he visto retratado. Para corroborarlo, estuve un rato delante del cuadro esperando que alguien reparara en el parecido e hiciera algún gesto de asombro o de incrédula sorpresa pero mi performance fue completamente inútil: ni me miraron.
– No estoy llorando.