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de profesión incierta

Estudio Camaleón

Estudio Camaleón

El Estudio Camaleón celebra su veintena de años de existencia con esta exposición.

He colaborado en el catálogo con el siguiente texto:

 

Historia Natural

 

Los camaleones son saurópsidos escamosos. Vamos, que tienen más conchas que un galápago.

La mayoría reside en África, contando con que África empiece en los Pirineos, como dijo aquel. Existen más de 160 especies, cuatro de las cuales, a pesar de su carácter solitario, se reunieron durante cierto tiempo en Zaragoza ciudad. Esta anomalía de la naturaleza se subsanó en cuanto los cuatro camaleones empezaron a ponerse agresivos los unos con los otros, como suele ocurrir siempre que se da tan extraordinaria circunstancia, aunque, en honor a la verdad, debamos aducir que el mordisco de camaleón no es muy doloroso.

En la naturaleza del camaleón está el ser solitario y sólo deja de serlo para aparearse.

 

Los camaleones son famosos por cambiar de color como otros cambian de chaqueta, aunque habría que advertir a los malpensados que su cambio obedece mucho más a la flexibilidad de su carácter que a la volubilidad de su alma.

Su piel es rica en queratina por lo que, además de cambiar de color, tienen que cambiar de piel como otros cambian de chaqueta. En realidad, en remotas y borrascosas temporadas, los camaleones cambiaban tanto de todo que al final no se sabía quién era camaleón y quién no; y podías quedar fatal si te encontrabas a uno de ellos por la calle.

Porque, además, para acabarlo de arreglar, los camaleones suelen ser animales diurnos y la noche les confunde.

 

Es famosa su lengua rápida, alargada y, en algunos casos, viperina, que disparan a toda velocidad hasta distancias vertiginosas, lo que resulta muy molesto para los artrópodos y bastante obsceno para el Cabildo Metropolitano de la Ciudad.

Los ojos de los camaleones suelen ser sólo dos pero con movilidad suficiente como para girarlos 360º o más, si van muy pasados de rosca. Incluso son capaces de alcanzar una visión estereoscópica, lo que los hace más humanos, para qué nos vamos a engañar.

Algunos camaleones tienen adornos en la cara como protuberancias, crestas o cuernos, lo cual, más que un adorno, es una cabronada. Afortunadamente, nuestros camaleones carecen por completo de tales atributos y saben presentarse en sociedad con el decoro y la elegancia que la ocasión requiera.

No se sabe si son sordos o se lo hacen. Tampoco sabemos si son ovíparos u opíparos y son cuestiones en las que no vamos a entrar.

Los camaleones, según la ciencia, pueden vivir de cuatro a cinco años y, en casos extremos, llegar hasta los quince.

Los camaleones, según la leyenda, nunca mueren.

Ateniéndonos a estos dos contrapuestos criterios sobre su longevidad, desear larga vida a un camaleón de veinte años puede resultar bastante absurdo.

De todas formas, seamos absurdos, por si acaso, que no están los tiempos como para andarse con tontadas.

 

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