Paisajes de vacaciones
Por los agujeros de aquellas tablas, una voz nos hablaba en un lenguaje quejumbroso y desconocido.
Por los agujeros de aquellas tablas, una voz nos hablaba en un lenguaje quejumbroso y desconocido.
En medio de la explanada, se alzaba un palacio de proporciones colosales.
Caminamos con paso decidido entre la niebla.
Me fijé en aquel modelo para mis próximos cuadros.
A los nueve días, coronamos nuestros objetivos.
– ¡Crapulón!
– Crapulón, para nada.
Este es el título de un cortometraje que acaba de rodar Javier Espada, en la residencia del mismo nombre de Calanda.
En la cafetería de la residencia, dos jubilados discutían la otra mañana con vehemencia:
– Ciento treinta mil españoles mataron los franceses después de la guerra.
– ¡Bah! ¿Por qué iban a matar los franceses a los españoles?
– Porque estaban los nazis.
– Los nazis no estaban en Francia.
– ¡Ahora sí que me has matao! ¿O sea que no estaban en Francia? ¿O sea que no la ocuparon?
– Bueno, sí...
– ¿Y qué te crees que hacían los nazis?
– Matar todo lo que podían.
– Pues, eso. Y como eran amigos de Franco...
– Sería amigos de Franco, pero míos, no.
– ¡Pero tú también estabas apuntao! ¿O no?
– Toma, claro.
Salieron de la cafetería y la señorita de la barra comentó:
– Siempre igual, Zipi y Zape.
El sábado pasado se estrenó en Calanda el cortometraje de animación "El gran teatro de Luis Buñuel", escrito y dirigido por Javier Espada, dibujado por José Luis Cano, animado por María Velázquez, con música de Michaël Bentz.
De momento, sólo se puede ver en el Centro Buñuel de Calanda.