Previsiones económicas
¿Recuerdan que ayer inauguraba exposición en Teruel con las ilustraciones de mi libro Miguel Servet y el doctor de Villeneufve, recuerdan que les conté que los dibujillos de las cartelas estaban resaltados con una línea de plastilina para que los leyeran los invidentes, a los que convoqué desde aquí para que valoraran mi trabajo? Pues no vino ninguno.
Eso sí, vino el señor obispo, al que expliqué detenidamente la aciaga vida del hereje Servet.
Nada más publicar la entrada de José Luis Pardo sobre los ascensores, descubro que Alphonse Allais, entre otras muchas empresas excéntricas, inventó la casa ascensor que se hundía en el suelo hasta el piso deseado.
Este señor es autor de uno de los cuentos que más me gustan y que les voy a resumir. Se titula Un drama muy parisino:
Raoul recibe una nota en la que se le dice que en el baile de los Incoherentes, podrá encontrar a su mujer, Marguerite, disfrazada de piragua congoleña.
Marguerite recibe otra nota en la que se le dice que en el baile de los Incoherentes, podrá encontrar a Raoul disfrazado de templario fin de siglo.
Como estaba previsto, en el baile de los Incoherentes se encuentran la piragua congoleña y el templario fin de siglo. En el momento de quitarse las máscaras los dos lanzaron, a un tiempo, un grito de estupor...
Él no era Raoul.
Ella no era Marguerite.
Se presentaron mutuamente sus excusas y no tardaron en trabar amistad gracias a un pequeño resopón. Y no les digo más.
Después de una breve estancia en el hospicio de Bicêtre y dos peregrinaciones a pie, una a Roma, otra a Santiago de Compostela, decide por humildad destruir su obra y pasa los últimos quince años de su vida frecuentando las iglesias de Provenza con el espectro del Beato Labre, el santo con corona de piojos que ha elegido como modelo.
Antología del humor negro. André Breton. Anagrama.
– ¡Estoy que se me llevan los demonios! Nosotros apretándonos el cinturón pero, los que mandan, como siempre. Oye, 200 euros que nos han rebajado de la pensión que cobramos...
– Ya, ya...
– Que no es mucho, si quieres, pero, ¿por qué tengo yo que cobrar menos que antes mientras ellos siguen...? De verdad que estoy...
– Ahora han estrenado una película que dicen que explica todo lo que ha pasado con la crisis.
– Ah...
– Inside Job o algo así se llama. Y creo que lo explica todo con pelos y señales.
– Ah... No iré a verla. ¡Mira, no me faltaba más que concienciarme! ¡Vamos, no me faltaba más que eso!
Adueñándome de un estilo que algunos encontrarán ingenuo (aunque en realidad sea profundo), lo haré servir para interpretar ideas que, desgraciadamente, pueden no parecer grandiosas. Por eso mismo, despojándome de los giros livianos y escépticos de la conversación común, y, bastante prudente para no presumir... ya no sé lo que proponía afirmar, pues no recuerdo el comienzo de la frase.
Los cantos de Maldoror.
Los rascacielos (...) son uno de los grandes símbolos de este tiempo, de sus miedos y de sus esperanzas, y los ascensores, capaces de elevar a los individuos hasta alturas antes insospechadas, son la señal de las citadas carreras que era posible realizar a lo alto de aquellas maquinarias administrativas, desde la nada hasta las cumbres (y viceversa, aunque nadie los ha llamado nunca "descensores")...
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El miedo social a la frustración de estos intentos está también perfectamente representado por las personas que se arrojaban al vacío (he aquí por qué no había "descensores") desde los rascacielos durante el crack de 1929.
Esto no es música. José Luis Pardo.Galaxia Gutenberg.
Aquel hombre tenía tanta inteligencia que no servía para casi nada en el mundo.
Aquí les dejo el enlace al nuevo blog de Emilio Gastón:
http://emiliogastonubepensador.blogspot.com/
Que lo disfruten.
Generalmente, los elefantes se dibujan más pequeños de lo que son, pero una pulga, siempre más grande.
– "Si hay que ir a Ikea, se va, pero, ir para nada, estantería".