Muere Chávez
Jueves, 7 de marzo, inauguración.
– ¡Ahí va, ahora me entero!
– ¿De qué, de que se ha muerto Chávez?
– No, a mí Chávez no me interesa... Un chino que ha matado a un perro en una gasolinera.
Con Zaragoza tomada por los recreacionistas históricos, leo en Comunismo hermenéutico, de Gianni Vattimo y Santiago Zabala:
Como Mike Davis explicó en Planeta de ciudades miseria, la doctrina de combate del Pentágono "está siendo remodelada con el fin de apoyar una guerra mundial de baja intensidad de duración ilimitada contra segmentos criminalizados de los pobres de las ciudades".
Leo, en el mismo libro, esta cita de Nikolas Kozloff, sobre el fallido golpe de estado de 2002 en Venezuela:
El retorno de Chávez supuso un revés doloroso para Washington y permitió al presidente venezolano consolidar su posición sobre la petrolera estatal.
A continuación me entero de la muerte de Chávez y de la sospecha de que haya sido un asesinato.
Leo en "El semanal" un artículo de Juan Manuel de Prada sobre sus días de corresponsal en Roma, a la muerte de Juan Pablo II. Les copio dos párrafos:
Hacía una mañana premonitoria de la lluvia, y sobre el ataúd que guardaba los restos de aquel doliente titán de la fe reposaba un Evangelio abierto cuyas hojas el viento empezó a fustigar, traspapelando las citas.
Y más adelante:
Y en aquellas semanas las metáforas me brotaban ligeras como gacelas, desveladas como luciérnagas, incandescentes y cándidas como un amor de adolescencia.
Y después, leyendo el artículo de Alberto Serrano Dolader, en el Heraldo, descubro esta cita de Gustavo Adolfo Bécquer:
Yo vengo de vagar por la llanura, y como la abeja que vuelve a la colmena con su botín de perfumadas mieles, traigo suspiros de mujer, plegarias de niño, palabras de casto amor y aromas de nardos y azucenas silvestres.
Qué mañana.
Es el título de la obra con la que participo en CAÑARTE y el texto que figura en la etiqueta. En la caña pone: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo".