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San Preciso

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Considera, alma cándida, que te tienes que morir, que desde el instante mismo de tu nacimiento emprendiste el camino hacia la muerte y advierte que, algunos de quienes te precedieron en tan riguroso trance, supo hacer de la necesidad virtud quedando en la memoria de los hombres por el mero hecho de sucumbir a esta ley inexorable. Así, por ejemplo, nuestro nunca bien ponderado Juan de Lanuza. Así el santo a cuya advocación nos acogemos hoy que alcanzó, junto a la inmortalidad, la gloria de los altares sin otros méritos conocidos. Matando, podríamos decir, dos pájaros de un tiro. (O tres, si le contamos a él).

Este trabajito figuraba en el libro "Santos sin devoción" editado por el Foro de Diseño.

 

 

03/12/2008 12:06 José Luis Cano #. Textos

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