Anécdotas de vacaciones
Autorretrato como obra de arte.
Autorretrato como obra de arte.
Esa pintada, tan lejos de casa, me recordó que tengo la televisión estropeada.
Andábamos buscando un restaurante y nos perdimos en la espesura.
Allí, precisamente, tuvimos que hacer escala.
Empezamos a preocuparnos.
El cielo estaba plagado de deidades que nos volvían la espalda.
Estaban en fiestas.
En medio del bosque, vimos mariposas de papel de seda.
La naturaleza imitaba al arte.
En aquella biblioteca nos sentíamos como Borges.
El mal olor bloqueaba la escalera.
En aquel espacio alternativo, el arte imitaba a la naturaleza.
Entre izquierda y derecha, no había ninguna duda.
Nos llamaron la atención porque no esperábamos encontrar insectos en aquellas latitudes.
Parecían tener luz propia y parecían de cristal.
Contemplamos los agujeros negros.
Llegamos a ponernos puntillosos.
Tuvimos que rodearla para seguir avanzando.
Por los agujeros de aquellas tablas, una voz nos hablaba en un lenguaje quejumbroso y desconocido.
En medio de la explanada, se alzaba un palacio de proporciones colosales.