El anterior fin de semana fui a ver Las brujas de Zugarramurdi y me tuve que conformar con la fila tres porque era lo único que quedaba.
El sábado fui a ver Vivir es fácil con los ojos cerrados y me quedé sin verla porque sólo quedaba la fila uno.
¿Es que el público no escucha las críticas cinematográficas del Gobierno o qué?