La condesa de Bureta
Ayer visité el palacio de la condesa de Bureta en Bureta, un pueblo situado entre Magallón y Ainzón.
Curioso, realmente curioso.
Ayer visité el palacio de la condesa de Bureta en Bureta, un pueblo situado entre Magallón y Ainzón.
Curioso, realmente curioso.
El próximo jueves, 30 de octubre, presento el librito "Las sitiadas", en la Escuela de Artes de Zaragoza, a las 19,00 horas.
Escribí este texto para esta foto y para una exposición.
Tras leer el título de esta fotografía, lo primero que se ve es lo que falta.
Inmediatamente reconstruimos la escena: Mister Marx, por favor, ¿puede quitarse las gafas? Y mister Marx, junto con las gafas, se quita las cejas, la nariz y el bigote, como si se quitara el artículo de broma que todos nos hemos probado alguna vez; el mismo que utilizaban los padres de Woddy Allen, en "Toma el dinero y corre", para preservar su identidad ante las cámaras. La eficacia del disfraz ya había quedado probada en "Sopa de ganso", con Chico y Harpo convertidos en las imágenes especulares de Groucho.
La fotografía de Avedon nos revela que, tras el disfraz, se escondía, también, el propio Julius.
Decía Cajal que la vejez te despersonaliza, porque no hay nada más parecido a una calavera que otra calavera. Efectivamente: este retrato se parece más a la fotografía de la Calavera (1943) de Picasso que a Groucho Marx. Las (los) dos rebosantes de vitalidad pero sin mirada. Junto a las gafas, las cejas, la nariz y el bigote, Groucho se ha despojado de la mirada cómplice dirigida como un rayo hacia la cámara. Nos ha dejado solos. Qué solos nos quedamos los muertos
Esta fotografía es, al fin, una "vanitas". Para ser un emblema barroco, debería ostentar el título, blanco sobre negro, de aquella sección de La Codorniz: Tiemble después de haber reído.
¡Mira: la mujer desaparecida! ¡Esa, esa es! Ya ha aparecido.
24 de octubre, 19,30 h.
Inauguración de la exposición "Del agua al vino" en Bodegas Bordejé, Ainzón.
La exposición estará abierta hasta el 22 de noviembre.
– Yo, de cinco hermanos que tenía, ya se han muerto todos. Y de los de la pandilla, ya se han muerto 18 de la pandilla.
– Así que ya no queda nadie.
– También se murió Mariano.
– ¿El de la Rosario?
– No, el de la Pilar.
– Ah, ya, que su hermana se murió hace dos años.
– Dos años, más o menos. Mira el 18, veinticinco años que se murió mi madre.
– ¿Tu padre?
– ¡No, su madre!
– Cuántos accidentes ha habido aquí. Anda que no he visto muertos ni nada...
Los románticos como Valeriano Bécquer, reivindicaron la estética del traje regional cuando todavía se llevaba.
El Museo de Bellas Artes de Bilbao celebra su centenario exponiendo las Visiones de España que Sorolla pintó entre 1912 y 1919 para la Hispanic Society de Nueva York.
Raro, raro, raro...
Entre las carpetas de mi padre, encuentro unos calendarios de 1948, 1951 y 1952, editados por el Banco Bilbao, con ilustraciones de Sáenz de Tejada.
Este es un detalle de una de ellas.
En el Corte Inglés del Paseo Sagasta de Zaragoza, puede verse una exposición de trajes regionales confeccionados con papel kraft por un ex-empleado de la casa de 72 años del que no se facilita el nombre.
¿Quosque tandem?