El mismo
Aquí lo importante es la salud. Y no sabemos cuidarla.
Aquí lo importante es la salud. Y no sabemos cuidarla.
Me consideraba un bicho raro porque me resultaba más fácil entender el Tao que el Tae pero, gracias a la crisis, veo que le puede pasar a cualquiera.
Mañana, jueves, aparezco en "Borradores", el programa de Aragón Televisión conducido por Antón Castro. Esperemos que no sea muy de madrugada.
Ayer aparecí en el programa "Defensores" de ZTV pero eso ya no es noticia.
Considera, alma cándida, que te tienes que morir, que desde el instante mismo de tu nacimiento emprendiste el camino hacia la muerte y advierte que, algunos de quienes te precedieron en tan riguroso trance, supo hacer de la necesidad virtud quedando en la memoria de los hombres por el mero hecho de sucumbir a esta ley inexorable. Así, por ejemplo, nuestro nunca bien ponderado Juan de Lanuza. Así el santo a cuya advocación nos acogemos hoy que alcanzó, junto a la inmortalidad, la gloria de los altares sin otros méritos conocidos. Matando, podríamos decir, dos pájaros de un tiro. (O tres, si le contamos a él).
Este trabajito figuraba en el libro "Santos sin devoción" editado por el Foro de Diseño.
La lectura de Baudrillard y ciertas noticias de actualidad en aquel momento, me llevaron a escribir esto, hace ya unos años:
La capacidad de simulacro de la anti-ciencia puede vencer en capacidad simuladora a la propia ciencia. Pese al dictamen de los científicos sobre la falsedad de la Sábana Santa de Turín, la reliquia se sigue adorando como verdadera. No sólo eso. Si la ciencia dictamina que la reliquia es falsa, se cuestiona a la propia ciencia otorgando poderes sobrenaturales a la reliquia: Quién la visite en determinadas fechas será perdonado del “pecado de aborto” por simple decisión del obispo de la ciudad que la custodia. Al mismo tiempo, la Iglesia no se pronuncia sobre la autenticidad o no del Sudario. Esa posibilidad de que un objeto falso, un simulacro, ostente poderes sobrenaturales con plena conciencia del juego y el artificio, excede todo cuanto pueda hacer el arte en el mismo sentido.
Los herederos de las vanguardias sustituyen los signos de interjección que erizaban los viejos manifiestos, por signos de interrogación.
La obra es de Frank Stella.
– Mira, mamá, ¿qué hacen?
– Es un gimnasio y están corriendo en una cinta.
– ¿Para correr más rápido?
– Para aprender a correr.
– Eso podías hacer tú.
Quizás recuerden (porque es la página más visitada) que ilustré "Churretes y viejos" con una pintura de Zhu Da. ¿A qué fin?
Bueno. El artículo hablaba de la libertad que alcanzan algunos viejos pintores. Un día leí, quizás a George Rowley, que los pintores informalistas se reclaman herederos de los pintores chinos tradicionales cuando lo que hacen es todo lo contrario: Los informalistas basan su trabajo en la gestualidad pulsional inconsciente mientras que los chinos pintaban con la espontaneidad surgida de una rigurosa disciplina. Los chinos controlan y los expresionistas se descontrolan.
Como dijo Pepe Bofarull hablando de Tápies con Vicente Villarrocha: "Sí, pero, de la misma misma China, no es".
Ahora que ando liado con mis propias chinoiseries, lo tengo muy presente.
El grabado es de Tápies.
– La chaparra es así, es muy rápida... La Chaparra es bonita, de cara es muy bonita... El cuerpo lo tiene... de cuerpo es rellenita, muy redondeadita... gorda, fea... ¡Chaparra!
Antonio Saura comisarió una exposición en la Lonja de Zaragoza, titulada "Después de Goya". Yo me pinté otra, añadiendo al título el nombre de Buñuel.
El subtítulo era el mismo en ambos casos: "Una mirada subjetiva".
Pueden ver algunos de los cuadros de mi exposición y los comentarios que añadí en el catálogo.