La guerra de los crucifijos
El proceso creativo es inefable (adj. Que no se puede explicar con palabras, inenarrable). Por tanto, todo lo que viene a continuación, sobra.
Cuadrado blanco sobre fondo blanco de Malevich.
El proceso creativo tiene dos partes: la concepción y la realización. En la primera, pretendemos comernos el mundo. En la segunda, somos devorados por la obra.
Pintura negra de Goya.
El proceso creativo se suele producir en un estado alterado de conciencia. De ahí su inefabilidad. El estado alterado de conciencia se suele alcanzar sin recurrir a ningún tipo de sustancia.
Anunciación de Fra Angélico.
En algún momento de profunda alteración psíquica, uno puede llegar a creer que tiene poderes o, lo que es peor, poder.
Performance de Joseph Beuys.
A veces, más que en los momentos de exaltación maniaca, el estado alterado de conciencia se alcanza en las fases más monótonas y mecánicas del proceso: rotulando, por ejemplo.
Little Sparta de Hamilton Finlay.
El proceso creativo es una patología.
El proceso creativo es una terapia.
Bodegón de Miró.
Una cosa que no he entendido nunca: Que el proceso creativo sea relajante para los aficionados.
Pintura del aduanero Rousseau.
Ya lo he dicho otras veces: Creí entender el fundamento psíquico del proceso creativo leyendo a Anton Ehrenzweig, y nunca he visto citado a este autor en ninguna parte. (Para ser sincero, en Google tiene 10.900 entradas.)
Escultura de Henry Moore.
El proceso creativo, bien entendido, empieza en la disciplina y acaba en la libertad.
Pintura de De Kooning.
San Juan de la Cruz lo definió de un plumazo: “Mil vuelos pasé de un vuelo”.
Pintura de Zhu Da.
Machado fue un poco más farragoso: “Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”.
Grabado de Tápies.
Todo fluye. Incluso las vomitonas.
Pintura de Pollock.
Existe un Wille zur Malerei o instinto de pintar, heredado de nuestros más remotos antepasados y, por otra parte, existe la extendida sospecha de que la pintura ha muerto. “Ahí te quiero ver”, me digo todas las mañanas ante el lienzo.
Pintura de Altamira.
Decía Antonio Saura que la pintura es la actividad que requiere tomar más decisiones por segundo. ¿No será demasiado llamarlas “decisiones”?
Pintura de Saura.
En mi caso, el proceso creativo se produce a trompicones, con breves descargas de creatividad tan intensas que me tengo apartar del trabajo como alma que lleva el diablo, para poder volver a la carga.
Fotograma de "Band a part" de Godard.