El patrimonio de los diputados
Cuán poco honra a un pintor engañar animales con sus cuadros es algo que pude comprobar el 2 de noviembre de 1789. Mi petirrojo tomó varias veces el ojo de la cerradura de una cómoda por una mosca y a punto estuvo de romperse la cabecita contra ella.
Lo que se ve en vacaciones.
La noble simplicidad en las obras de la naturaleza tiene su origen, con suma frecuencia, en la noble miopía de quien la observa.
Estoy acabando mi exposición sobre Blancanieves y sigo encontrando inspiración en cualquier esquina.
Por cierto, ¿no sabrán de alguna sala en la que pueda exponer?
En un castillo había ratas y en otro, lagartijas.
En realidad, no hay palacio ni castillo sin animal. No supe identificar al del cupulín.
¿No es extraño que los gobernantes del género humano sean tan superiores en rango a los educadores del mismo? Esto permite ver qué animal tan esclavo es el hombre.
En esta ciudad ha sido siempre endémico cierto feliz embotamiento del espíritu.
Cuando vi esta rata en los pináculos del castillo, recordé las ratas que oía correr por los tejados de mi casa cuando era niño.