El silencio de Rajoy
- Digo, sí, esto es una casa, una casa japonesa y dice, "¿Pero qué cojones de casa japonesa? ¿No ves aquí la cara y aquí una falda?" y digo, pues, sí.
- ¿Te ha llamado Sebas? ¿No tenías una llamada suya? ¡Claro! He visto que me había llamado y he dicho, "pues, no lo cojo", oye, que estos sólo cuentan con nosotras para las juergas, para nada más. Oye, pues, ¡no me da la gana! A ver...
Oye, que no tengo ganas de aguantar su rayada de conversación, que lo aguante su novia, si quiere, que para eso la tiene, que ya me veo allí aguantando sus neuras... Oye, si la gente quiere contar sus neuras, que se compre un psiquiatra, eso es lo que tienen que hacer, comprarse un psiquiatra y a mí dejarme en paz, ¡no te jode!
Y cuando Cortés los vio tan hinchados y amarillos, y que no eran para pelear, harto teníamos que curar en ellos, y les hizo mucha honra, y tengo que el Camargo murió luego, que no me acuerdo bien qué se hizo, e también se murieron muchos dellos. Y entonces por burlar les llamamos y pusimos por nombre los panciverdetes, porque traían los colores de muertos y las barrigas muy hinchadas.
Bernal Díaz del Castillo. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Biblioteca de la Historia.
Desde aquí, quiero agradecer al colectivo que viste de punto la Ciudad, los buenos momentos que me hace pasar.
Muchas gracias.
Ayer, en un documental de la dos, un científico exponía la teoría de que la inteligencia humana era un reclamo sexual de la especie. Y ponía como ejemplos destacados las obras de arte y el sentido del humor. Lo raro es que lo presentaba como una novedad revolucionaria.