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de profesión incierta

 

 

 

Caricatura a punto de cruz

Caricatura a punto de cruz

Un día hice una caricatura de mi amigo Javier Torres. Ahora, una amiga suya, Ana Gracia, la ha pasado a punto de cruz.

Esta es la dirección de su blog:

http://anamariagracia.blogspot.com.es/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Ruanda

En Ruanda

El aire particular que imprime a los hombres la comunidad de oficio sobrenada por encima del espíritu nacional y aun del espíritu de raza, y es seguro que si en estas latitudes hubiera barberos y diplomáticos, serían tan charlatanes y reservados, respectivamente, como nuestros diplomáticos y nuestros barberos.

 

 

 

Ángel Ganivet. La conquista del Reino de Maya. Editorial Planeta.

 

 

 

Virgen del Pilar

Virgen del Pilar

Esta mañana, paseando por los alrededores de Zaragoza, he encontrado esta Virgen del Pilar. No sé cual es el secreto de su ubicación. No está en la cima de ningún monte particularmente alto ni preside ningún espacio determinado, da la espalda a la ciudad y tiene una posición oblicua respecto del sendero junto al que se alza.

Durante unos momentos he fantaseado con una Ofrenda de Piedras paralela a la Ofrenda de Flores o a la Ofrenda de Frutos, protagonizada por algún grupo ultramontano las pasadas Fiestas del Pilar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los 12 colores de Hércules

Los 12 colores de Hércules

La revista franco-española Fuera (de) margen ha publicado un número dedicado al color, en el que aparece un artículo que me pidió la directora de la revista en España, Ana Lartitegui, sobre Los doce trabajos de Hércules de Miguel Calatayud y la psicodelia.

El artículo, titulado Los 12 colores de Hércules o el mito de la psicodelia, empieza así:

La pintura, antes de ser cubista fue fauvista.

Miguel Calatayud, también. Fauvista o psicodélico, que es como se decía entonces, porque ya se había descubierto el LSD y el centro artístico del mundo se había desplazado de Francia a Estados Unidos. 

 

 

 

Tesis

Tesis

El artículo de que les hablo en la entrada anterior termina así:

Llegados a este punto, permítanme una pregunta que me parece pertinente: Si el consumo de psicotrópicos produce un estado alterado de conciencia capaz de utilizar el color de forma desinhibida, y si la función crea el órgano y viceversa, ¿es posible que una utilización desinhibida del color pueda llegar a producir un estado alterado de conciencia similar al producido por los psicotrópicos? Sí, me atrevo a responder, aunque hubiera preferido no tener que hacerlo.

El final, en realidad, se alargaba un poco más. Esto es lo que falta:

Prueben ustedes a yuxtaponer colores sobre un papel en blanco y, como la cosa vaya bien y funcione (que puede ser que no y que entren en un estado alterado de conciencia muy chungo), verán como se pone su hipotálamo a segregar endorfinas, sus glándulas suprarrenales a segregar corticosteroides o sus testículos a segregar testosterona (en el caso de que sea usted un caballero) o sus ovarios a segregar progesterona (en el caso de que sea usted una señora).

¿Por qué creen, si no, que perseveran los ilustradores en un oficio tan mal pagado?