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Robinson Crusoe

 

Robinson encuentra una huella. Juan Larrea pensaba que era su huella de Ilegible, hijo de flauta. Buñuel no pudo convencerle de que era la huella de Defoe. En cualquier caso, el pie era de Viernes.

 

En este cuadro, huella y pie son míos. La pintura, como el naufraguismo, es negocio de solitarios. 

(No tengo foto de este cuadro.)

 

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