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Simón del desierto.

La pureza absoluta es improbable o imperdurable. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso de Malevicht, el auténtico héroe de la Vanguardia para algunos. Tras pintar su Cuadro Blanco sobre fondo Blanco, volvió a caer en el autorretrato. Años más tarde, Gilbert&George se limitaron a posar. Si seguimos descendiendo por la columna de la Historia, podemos encontrar un estilita vestido de payaso a la entrada del “Tubo”, en plena Plaza de España. 

(Encima de este cuadro pinté "Genius loci". Ya no existe.)

 

 

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